mayo 22, 2017

Poeta



Es mediodía. El farol está apagado.
Tu pie izquierdo lleva la delantera.
Tu índice derecho señala el Cielo.
Sonríes.

Al fondo, un agujero oscuro huye de ti.
Vienes de camisa negra, mangas recogidas,
bermuda roja, bolso amarillo y sandalias.
Paseas tu ebria genialidad
por la Calle de La Mantilla.
Sabes bien que en esta ciudad
sólo hay un parque de Apolo
y los demás son de Dioniso.

En tu izquierda un cigarrillo
se apaga sin saberlo.
Las trinitarias te saludan. 
El Duque hace click.

Veinte años después
tus versos siguen 
conquistando transeúntes.

Cartagena entera te celebra.







Foto: Juan Diego Duque
Poema: De La Bárcena

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