abril 23, 2017

Heráldica Sanjorgense

El Río San Jorge, a su paso por San Marcos del Carate.

I

El 23 de abril de 1534 el teniente español Don Alonso de Heredia descubrió El Río. El viaje del hermano de Don Pedro había comenzado diez meses antes, en día posterior a la Fundación de Cartagena de Indias. Era un río al que precedía su Leyenda. Había servido de asentamiento a una Gran Civilización y de eje al Sistema Hidráulico más extenso de la Antigüedad. Pero Don Alonso no lo sabía, tampoco sus contemporáneos ni descendientes. Consultado el santoral de aquel día, decidió bautizarlo en Honor de un Caballero medieval, no menos legendario: San Jorge.

II

Según la enciclopedia libre Wikipedia, San Jorge fue un soldado romano nacido en Capadocia (Turquía), mártir y luego santo cristiano. Se le atribuye haber vivido entre 275 o 280 y el 23 de abril de 303. Su popularidad en la Edad Media le ha llevado a ser uno de los santos más venerados en las diferentes creencias cristianas e incluso en religiones afroamericanas y entre los musulmanes, especialmente de Palestina donde le llaman Mar Giries o Al-Khader. Su Leyenda nos dice que tras morir su Padre, Jorge se trasladó con su madre Policromía hasta la ciudad natal de ésta, Lydda (Lod, Israel). Allí, Policromía pudo educar a su hijo en la Fe cristiana y poco después de cumplir la mayoría de edad se enroló en el ejército. Debido a su carisma, Jorge no tardó en ascender y, antes de cumplir los 30 años fue tribuno y comes, siendo destinado a Nicomedia como guardia personal del emperador Diocleciano (284-305). En 303, el emperador emitió un edicto autorizando la persecución de los cristianos por todo el Imperio. Jorge, que recibió órdenes de participar, confesó que él también era cristiano y Diocleciano ordenó que le torturaran para que apostatase, aunque sin éxito. Por ello se ordenó su ejecución y fue decapitado frente a las murallas de Nicomedia el 23 de abril de 303. Una vez muerto, el cuerpo de Jorge fue enviado a Lydda para que fuera enterrado. Su veneración como mártir comenzó relativamente pronto. Se tienen noticias a través de relatos de peregrinos de una Iglesia construida en Diospolis (la antigua Lydda) en su Honor durante el reinado de Constantino I (306-337), que se convirtió en el centro del culto oriental a Jorge.

San Jorge y el dragón. Uccello, 1456-1460. Museo Jacquemart-André.

III

El Río San Jorge nace en el Nudo de Paramillo, norte de Colombia. Su Valle está ubicado entre las serranías de San Jerónimo y Ayapel; su desembocadura, en el Río Cauca. A su paso recorre trece poblaciones, unidas por la misma Cultura: Ituango, Buenavista, San José de Uré, Montelíbano, Puerto Libertador, Pueblo Nuevo, Planeta Rica, La Apartada, Ayapel, San Marcos, Caimito, La Unión y San Benito Abad. La cuenca hidrográfica del San Jorge comprende 96.500 km². Sus tributarios son los ríos San Pedro, Sucio y Uré. Registra un caudal mínimo de 24 m³/s en temporada seca y uno máximo de 697 m³/s en temporada de lluvias. El San Jorge es uno de los ríos con más riqueza piscícola, pero su alta contaminación y deterioro se deben a la pesca con explosivos y a la obtención de oro de aluvión de sus aguas por el método de la flotación en mercurio. San Jorge amenazado por Mercurio.

IV

Trescientos diez años después de Heredia, en 1844, el geólogo y escritor francés Luis Striffler descubrió el San Jorge para la Literatura. Había llegado a Colombia en 1841, donde permaneció más cincuenta años, la mayoría de ellos en San Marcos del Carate, conocida como La Perla del San Jorge. “Provisto de una sólida formación científica en diferentes áreas del saber y con la curiosidad propia de un europeo hijo de la Ilustración, dio cuenta en sus libros titulados El Alto Sinú, El río Cesar y El Río San Jorge de la geografía, geología, flora, fauna e hidrología de una porción bastante considerable de nuestra región caribe”, dice el historiador Gustavo Bell. “La población de San Marcos pudo citarse, en el largo curso de muchos años, como el pueblo más feliz del mundo; los dueños de la hacienda y del terreno ya no se dejaban ver, los esclavos gozaban de toda libertad; los víveres se conseguían con mayor facilidad y nadie pensaba en vestirse; bailaban todas las noches desnudos, lo que hacía sus movimientos más expresivos; los bailes se hacían a la claridad de la luna, lo que era una economía, y una garantía para el pudor”, dice Striffler en su capítulo dedicado a la Topografía de San Marcos, en “El Río San Jorge”. Esta obra de Don Luis es la piedra angular de la Cultura Sanjorgense pues sirvió de inspiración para la integración de nuestros pueblos con sus sucesivas ediciones. Incluso hubo en la década del 40 una revista llamada “El Río San Jorge”, que fue útil como órgano de expresión estética y difusión del pensamiento Sanjorgense.

San Jorge matando al dragón. Durero, 1505. Biblioteca Nacional de España.

V

Cinco siglos después de Jorge de Capadocia, en el siglo IX, renació su Leyenda. Esta vez a lomo de caballo, como vencedor de un dragón. Es la historia que da origen a todos los cuentos de hadas sobre princesas y dragones en Occidente. “La historia de San Jorge y el Dragón fue popularizada por el escritor Jacopo della Voragine en su Leyenda Dorada”, nos dice la página web del Museo del Prado. “Aquí se cuenta como San Jorge llegó a Silca, ciudad de Libia, donde había un gran lago habitado por un dragón. El pueblo, para aplacar la ira del monstruo, lanzaba dos ovejas diarias como alimento. Al acabarse las ovejas, comenzaron a sacrificar a los habitantes del pueblo, elegidos por sorteo. Así, le llegó el turno a la hija del Rey quien, en su camino, se encontró con San Jorge que la salvó: “enristró su lanza y, haciéndola vibrar en el aire y espoleando a su cabalgadura, dirigióse hacia la bestia... cuando la tuvo al alcance hundió en su cuerpo el arma y la hirió”. Finalmente el pueblo se convirtió al cristianismo por la hazaña conseguida”.

VI

Ciento veinte años después de Striffler y cuatrocientos treinta después de Heredia, a principios de 1964, el geógrafo estadounidense James Parsons realizó otro descubrimiento prodigioso del San Jorge. Gracias a una foto aérea del informe para el Desarrollo del Valle del Magdalena, el profesor Parsons aterrizó en San Marcos para investigar a fondo la extraña red de canales que veía desde el aire. “La falta de menciones anteriores es asombrosa, dada la gran extensión de estos rasgos… La única indicación previa era una breve comunicación oral hecha en 1953 por los antropólogos Gerardo y Alicia Reichel-Dolmatoff: se dicen existir grandes extensiones de montes inundadizos atravesadas por diques, canales y surcos paralelos”, según escribe el geógrafo William Denevan en el ensayo “Una perspectiva histórica sobre el descubrimiento de Camellones prehispánicos en Suramérica”.  Junto a su colega Bowen, James Parsons publicó el informe en 1966, y recibieron la atención del New York Times y la revista Time. Habían sido hallados los vestigios de lo que se conocería después como el Sistema Hidráulico Zenú, el más extenso del Mundo Antiguo, que alcanzó a tener 750 mil hectáreas entre el Río San Jorge y su hermano gemelo, el Río Sinú. En 1986, las arqueólogas Clemencia Plazas y Ana María Falchetti, defendiendo esa tesis demostraron que los camellones y canales construidos en las riberas del San Jorge fueron obra del pueblo Zenú; y que el Valle del San Jorge “estuvo habitado por una sociedad altamente tecnificada como se puede observar de la cerámica y orfebrería hallada en las riberas”. Estamos ante la principal obra de la Gran Civilización Zenú, que tuvo la enorme virtud de jamás haber conocido la guerra.

Carlos V en la Batalla de Mühlberg. Tiziano, 1548. Museo del Prado.

VII

El 24 de abril de 1547, trece años y un día después del descubrimiento del Río San Jorge, las tropas de Carlos I de España (1516-1556) y V del Sacro Imperio Romano Germánico (1520-1558), derrotaron a la Liga de Smalkalda en Mühlberg (Alemania). Al año siguiente el gran pintor italiano Tiziano conmemoró esta victoria con un extraordinario retrato ecuestre del Emperador: “Carlos V en la Batalla de Mühlberg”, Óleo sobre lienzo (335 x 283 cm). Carlos V va pertrechado al modo de la caballería ligera, con media pica y pistola de rueda. Lleva una armadura realizada hacia 1545, en cuyo peto aparece una imagen de la Virgen con el Niño. El historiador del Arte Erwin Panofsky señaló la convergencia en esta imagen de dos nociones no excluyentes entre sí, al mostrar a Carlos como heredero de la tradición romana y encarnación del Caballero Cristiano tal como lo caracterizó Erasmo de Rotterdam en su Manual (1503). Significado acorde a ambas interpretaciones tendría la lanza, alusión a la de Longinos y arma de San Jorge, Caballero Cristiano por Excelencia, pero símbolo también del poder supremo de los césares. La coyuntura en la que se pintó el cuadro permite, sin embargo, minimizar sus connotaciones religiosas en beneficio de las políticas. La propaganda imperial presentó la campaña contra la Liga de Smalkalda como un conflicto político y no religioso destinado a castigar a quienes se habían sublevado contra su legítimo señor; de hecho, destacados nobles luteranos, como Mauricio de Sajonia, apoyaron a Carlos V, en cuyo ejército eran mayoría los protestantes. Además, mientras Tiziano pintaba el retrato en Augsburgo, Carlos auspiciaba en la ciudad la celebración del Interim, concluido el 12 de marzo de 1548, en un último intento por aproximar a católicos y protestantes. En esa tesitura la Corte no deseaba proyectar una imagen de Carlos como campeón del catolicismo o arrogante vencedor de sus propios súbditos, sino la de un Emperador capaz de gobernar un heterogéneo conjunto de estados y religiones. De ahí la ausencia de referencias a la batalla y el rechazo a las propuestas de Pietro Aretino, quien sugirió al pintor mostrar al vencido bajo las pezuñas del Caballo del Emperador.

VIII

En 494 Jorge de Capadocia fue canonizado por el papa Gelasio I, quien lo incluyó junto con “aquellos cuyos nombres son justamente reverenciados, pero cuyos actos sólo son conocidos por Dios”. Hacia los años 518–530, el archidiácono y bibliotecario Teodosio relata que Diospolis era el centro del culto de San Jorge. Un peregrino anónimo de Piacenza menciona lo mismo hacia el 570. La iglesia fue destruida en 1010 y más tarde reconstruida por los cruzados. En 1191 y durante la Tercera Cruzada, la Iglesia fue destruida de nuevo por las fuerzas de Saladino. Una nueva Iglesia fue erigida en 1872, en tiempos de Striffler, y aún se mantiene en pie.

Lucha de San Jorge y el dragón. Rubens, 1606-1608. Museo del Prado.

IX

Casi nueve siglos después de su canonización, en 1348, el Rey Eduardo III de Inglaterra (Rey de 1327 a 1377), conocido por promover el Código de la Caballería, fundó La Nobilísima Orden de la Jarretera y nombró a San Jorge como su patrono. Eduardo III habría intentado, con la formación de La Orden, una vuelta a la Mesa Redonda de los Caballeros del Rey Arturo. Es sabido que el monarca disfrutaba junto a su Corte de festejos que evocaban los tiempos del mítico Rey, con torneos de justa incluidos y Mesa Redonda a la cual los Caballeros de la Corte se sentaban. Los antiguos archivos de La Orden fueron destruidos por el fuego, pero se cree que en 1344 o en 1348, Eduardo III proclamó a San Jorge como Patrono de Inglaterra. A pesar de que su culto fue reprimido en la época de la Reforma por la Iglesia de Inglaterra, la Capilla de San Jorge en el Castillo de Windsor (completada entre 1483 y 1528) se mantuvo como sede de La Orden. Orden a la que ingresó Felipe II de España en 1554, como legítimo esposo de la reina María I de Inglaterra.

X

Sobre “Lucha de San Jorge y el dragón”, (309 x 257 cm) óleo sobre lienzo ejecutado por el gran pintor flamenco entre 1606 y 1608, el Museo del Prado nos dice: “Rubens representa el momento en el que San Jorge amenaza con su espada al dragón, que aparece con la forma de un monstruo con los ojos desencajados, sujetando la lanza con la que el santo le ha atravesado la boca. Al fondo vemos a La Princesa, ricamente vestida como la describe J. della Voragine, que sujeta la oveja con la que iba a ser sacrificada. El origen de la misma se desconoce. Fechada en sus años italianos, muestra el estudio de la estatuaria clásica y de las figuras miguelangelescas, con personajes rotundos, majestuosos y fuertes. San Jorge muestra estas características, representado casi como un general romano al mando de sus ejércitos. Es un ejemplo de la conexión entre Rubens y la antigüedad clásica, que veía como reflejo de los valores que debía tener la sociedad, así como la imagen hermosa de algo Mejor. El concepto de la exaltación de la vida, que viene desde la antigüedad, se engrandece en esta imagen en la que ha usado una tipología proveniente del mundo clásico para representar un episodio religioso. Rubens siempre buscó la unión entre los dos mundos con un enriquecimiento recíproco”.

San Jorge y el Dragón. Anónimo. 
Iglesia de la Santísima Trinidad, San Marcos del Carate.

XI

En tiempos de Carlos V y de su teniente Alonso de Heredia, el Valle del San Jorge perteneció a la Provincia de Cartagena (Gobierno de Cartagena durante la época imperial española) entidad administrativa y territorial de la Nueva Granada creada en 1533 en el Virreinato del Perú a partir de la porción central de la Provincia de Tierra Firme. Casi dos siglos después, en 1717 una Real Cédula expedida por el rey Felipe V de España creó el Virreinato de Nueva Granada, por medio de la cual la Provincia fue agregada a este último. Durante la época de emancipación de las colonias americanas (1810-1816), Cartagena se declaró Estado Libre y luego se incorporó a las Provincias Unidas de la Nueva Granada; en la época de la Gran Colombia hizo parte del Departamento del Magdalena, el cual cubría territorialmente todo lo que hoy es la costa Caribe de Colombia. Posteriormente a la disolución de este país (1830) perteneció a la República de la Nueva Granada, de carácter centralista, hasta que finalmente se implantó el sistema federal en la Nueva Granada en 1858 y la provincia pasó a ser entonces el Estado Soberano de Bolívar. Este estado subsistió hasta el 7 de septiembre de 1886, tiempos de Striffler, cuando entra en rigor la entonces nueva Constitución Política colombiana y pasa a llamarse Departamento de Bolívar, separando la cabecera del Valle del San Jorge que queda perteneciendo al Departamento de Antioquia. En 1952 el Valle del San Jorge pasa a ser parte del Departamento de Córdoba. Quince años después, en 1967, el Valle del San Jorge sufre su más terrible separación. Con la creación del Departamento de Sucre El San Jorge fue separado, desmembrado, perdiendo su unicidad y autenticidad. ¿Habrá perdido San Jorge la batalla contra el dragón de la politiquería?

XII

San Jorge ha sido santo patrón y protector de diversos países, regiones y ciudades: La Corona de Aragón, Inglaterra, Portugal, Georgia, Lituania, Londres, Génova, Calabria, Barcelona, Friburgo de Brisgovia, Moscú y Cáceres, entre otras. Es uno de los Santos Caballeros, protector durante la Edad Media de este Estamento. En Rusia se empleó como principal emblema de sus ejércitos. En Inglaterra y Provenza se usaba su nombre como grito de guerra. Varias órdenes militares portan su nombre o sus símbolos: La Orden de la Jarretera, La Orden Teutónica, La Orden de Calatrava, La Sacra Orden Constantiniana, La Orden de San Jorge de Alfama, entre otras. Es patrono de diversas otras profesiones y actividades: agricultores, soldados, arqueros, prisioneros, herreros, gentes del circo, escultistas, montañeros, entre otros. También es protector de los animales domésticos. Su nombre es invocado contra las serpientes venenosas, las enfermedades de la piel, el herpes, la peste, la lepra y la sífilis, y en los países eslavos contra el mal de ojo.

El autor. Capilla de San Jorge, Castillo de Windsor. Reino Unido.

XIII

El domingo 4 de septiembre de 2016, a dos años del viaje de Cerati y a mil quinientos cuarenta años de la caída del Imperio Romano de Occidente, después de haber rendido tributo al poeta William Shakespeare (ido el 23 de abril de 1616) en la Biblioteca Real y tras descubrir en la antesala del Gran Salón de San Jorge, el busto del Gran Duque de Alba, Don Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel (hombre de mayor confianza y obediencia del rey Carlos I y de su hijo sucesor, Felipe II); quien estas líneas escribe tuvo el Honor de asistir a la Sagrada Liturgia en la Capilla de San Jorge del Castillo de Windsor en el Reino Unido. Varias épocas, varias tradiciones, varias genealogías, se juntaron aquel hermoso atardecer para cantar al unísono: ¡¡¡Viva San Jorge!!!.



Por Ensuncho De La Bárcena y Álvarez Isaza
Poeta. Fotógrafo. Cineasta. @HombreHicotea
San Marcos del Carate, abril de 2017.

2 comentarios:

Johanns Palacio dijo...

Me gusto tu historia, mezcla de leyenda y relato, voy a estar trabajando en la mojana, espero nos veamos y nos tomemos un par de frías conversando un rato...soy Johanns, del antiguo equipo de educación de Reinaldo Niebles.

Ensuncho De La Bárcena dijo...

Gracias por su comentario, compadre. Cuando venga al San Jorge avisa. Escríbame a: ensuncho@hotmail.com