diciembre 24, 2016

Feliz Navidad


Contemplando a esta "Madonna Cartagenera", del Barrio El Pozón, tuve una Revelación: "Toda Madre es María. Todo Niño es Dios". 

¡Feliz Navidad a todos los miembros de La Sagrada Familia Humana! 

diciembre 12, 2016

Recital de Luna Llena en Getsemaní



Este martes 13 de diciembre a las 7 pm se llevará a cabo un Recital de Luna Llena en la Plaza de La Trinidad de Getsemaní, barrio libertario de Cartagena de Indias. El encuentro poético, gratuito y al aire libre, contará con la presencia de los poetas: Pedro Blas Julio Romero, Nena Cantillo Atuesta y Ensuncho De La Bárcena.

Pedro Blas. Por De La Bárcena

Pedro Blas Julio Romero nació en Getsemaní en 1949. Al lado de su incomparable producción literaria, dirige Talleres de Poesía, hace radio y es un extraordinario guía literario de la ciudad. Su Poesía es referente de rebeldía, grito e iconoclastia. Ha publicado: “Cartas del soldado desconocido” (1971), “Poemas de Calle Lomba” (1988), “Rumbos” (Premio Nacional de Poesía Jorge Artel, 1993) y “Obra poética” (2009).

Nena Cantillo. Por De La Bárcena

Nena Cantillo Atuesta nació en Cartagena en 1981. Es marinera, actriz de películas afro de cero presupuesto y escritora excluida de la rosca. Ha publicado textos y ensayos en revistas y suplementos dentro y fuera del país. En 2011 publicó su primer libro: “Aquella Noche Con Winnie The Pooh”. Trabaja en sus libros “11 Monos Perversos” (Cuento), “Tarantina y los Príncipes Butterfly”  (Prosa poética) y La Chica que Enseñaba a Follar (Novela).

Ensuncho De La Bárcena. By Blackdown Photography (Tribe of Doris).

Ensuncho De La Bárcena nació en San Marcos del Carate, Valle del San Jorge. Es cineasta, fotógrafo y poeta. Ha llevado su Arte por Colombia, Panamá, Cuba, México, España y Reino Unido. Ha publicado “El Poeta en el Hotel” y “La Voz Desconocida”. Prepara un poemario bilingüe (español e inglés). Textos suyos han aparecido en periódicos, revistas y páginas web de Colombia y el Mundo. En 2015 filmó “Empera”, su primer largometraje.

El Recital de Luna Llena en Getsemaní es una iniciativa independiente que ha tenido lugar en Santa Cruz de Mompox, San Marcos del Carate, Madrid (España) y Londres (Reino Unido). “Intenté llevarla a todas las capitales del caribe colombiano, pero la institucionalidad cultural no respondió. Sin embargo, quiero celebrar la última Luna Llena de 2016 en Cartagena, con mis grandes amigos; los amantes de la Poesía están invitados”, precisó De La Bárcena, su creador.


El Recital de Luna Llena en Getsemaní cuenta con el apoyo logístico de la Parroquia de La Santísima Trinidad, la Junta de Acción Comunal y Getcinema.

diciembre 07, 2016

Ser pillo paga

Rafael Uribe Noguera. Imagen tomada de internet.

Lo primero que debo advertir es que no tengo ninguna relación con el senador hampón que estuvo ocho años en la Presidencia de esta republiqueta de traquetos. Estas dos nuevas palabras debería proponerlas ese prófugo de La Justicia junto a su microtráfico cuando presente candidatura a la Academia. Bueno, pero no quiero desviarme del motivo de esta columna.

Movido por el deseo de ver a algunos excompañeros de aula, hace poco asistí a un encuentro de egresados de una universidad. Pudo ser cualquiera. El vulgar espíritu de lucro las anima a todas, por igual. El asunto es que estuve allí, en primera fila. Ni yo mismo me lo creía.

La cita era a las 5 y el evento comenzó una hora después. La encargada dio la bienvenida sin presentarse, dio un improvisado discurso en el que no hizo falta el autobombo ni el humor fácil. Luego presentó a un señor que develó el motivo de la reunión: hacer propaganda a la recientemente creada “oficina de egresados” de una universidad fundada hace más de 60 años. Habló de encuestas, dio cifras… cero ideas. En ese lenguaje técnico y burocrático que inspira bostezos y ganas de ir al baño. Me contuve. Luego habló otra señora sobre lo mismo, nada, pero con una expresión más andina y aburguesada.

Como el evento era de egresados de Comunicación Social, me acordé de la noticia que tenía a las masas pegadas al televisor (para bien de los dueños de los canales): el secuestro, la tortura, la violación y monstruoso asesinato de una niña indígena a manos de un arquitecto constructor perteneciente a una prestante familia bogotana. El monstruo tiene un nombre que lo delata: Rafael Uribe Noguera. Casi como el famoso general de la guerra de los mil días, pero adobado con la dupla fatal que puso al país en manos del paramilitarismo.

Ayer llovió indignación. Todo el mundo manifestó su repudio. No sin razón. Se habló hasta de cadena perpetua y pena de muerte para los violadores de niños. El debate está planteado. Pero lo que nadie se atrevió a decir es que el arquitecto asesino, Uribe Noguera, es producto de su educación y reflejo de su entorno. Estudió en el Gimnasio Moderno, como los expresidentes Alfonso López Michelsen y Ernesto Samper Pizano; y luego en la Universidad Javeriana, como los expresidentes Misael Pastrana Borrero y Ernesto Samper Pizano, el paramilitar Salvatore Mancuso y su cómplice Jorge Noguera, exdirector del DAS de su innombrable pariente. Solo nos hace falta saber de qué Club Social es, o era, miembro Uribe Noguera. Y vuelvo a mis colegas periodistas: alguien tiene que atreverse a decir que somos gobernados por delincuentes. Y de la peor calaña. El periodismo en Colombia está derrotado y produce vergüenza porque es demasiado obediente a sus patrones.

Concluyo por el título. El sistema educativo en Colombia no se encarga de hacer a la gente libre y feliz. Al contrario, sólo los forma para ser esclavos infelices de un sistema económico y político que privilegia a los delincuentes. Para la muestra una vecina que logró ser beneficiaria del programa “Ser pilo paga” de la Presidencia falsificando unos documentos y haciéndose pasar por pobre, cuando todo el mundo sabe que es hija de una excongresista hacendada y de un prestamista financiador de campañas politiqueras. Lo que más me duele es que eso pasó en el colegio donde cursé mi bachillerato.

Al paso que vamos, Rafael Uribe Noguera pagará una multimillonaria defensa que logrará la libertad para él. Se irá a vivir a otro país, a seguir delinquiendo, y de allí vendrá a ser muy probablemente Ministro de Educación cuando Daniel Samper Ospina, también del Gimnasio Moderno, sea Presidente de la republiqueta. Qué asco de paisito.

Por Ensuncho De La Bárcena y Álvarez Isaza
@HombreHicotea

diciembre 03, 2016

Escarcha en la cara


La encontré la última noche del Festival. Haciendo la fila frente a una carpa, para escuchar a Honeyfeet. Estaba con una amiga. Nos sonreímos y comenzamos a hablar. Me sirvió vino en mi vaso vacío. Acababa de terminar mi ginebra. Brindamos. Entramos a Wandering World. Estaba repleta. Nos acomodamos. Hacía mucho calor, pero logramos bailar. O algo parecido. Era la segunda vez en la noche que veía a la banda revelación de Manchester. Sin duda estaban teniendo mucha acogida. La personalidad arrolladora de la cantante y su potente voz, acompañada de su envolvente música cinematográfica, nos hicieron entrar en un trance propicio para agudizar los sentidos. Reímos. Nos coqueteamos. Nos divertimos. Hasta que se acabó el performance y volvimos a sentir calor.

Al salir de la carpa quisimos seguir juntos. Nos despedimos de su amiga y fuimos a dar un paseo. La locura de Shambala estaba a tope. Miles y miles de personas pasándolo bien en unas cuantas hectáreas. El barro en el suelo, los originales disfraces y el estado de euforia generalizado nos daban cuenta de que el verano es la estación más esperada por los británicos. Cada cual hace lo que quiere, con quien quiere y donde quiere. Caminamos hasta el Bosque Encantado. Reíamos al ver las estructuras de luz presentes en las ramas de los árboles y los sonidos que salían de cualquier arbusto. Algunos muy humanos. Otros no tanto. Paramos en una estación de té. Compartimos un Chai. Luego sirvió otro vaso de vino.

Nuestro primer beso fue más bien tímido. Estábamos en el domo de 8 bit. Un lugar donde pareces estar en el salón de juegos de tu infancia, pero bailando, saltando, sonriendo y coqueteando con cualquiera del sexo opuesto. Salimos. Escuchamos al DJ subido en una caja de madera. Me dijo que sería bueno que tuviera unas bailarinas detrás. Yo estuve de acuerdo.

Me hablo de New Castle, su ciudad. Le hablé de San Marcos, mi pueblo. Juntamos nuestras manos. Nos dimos otro beso. Menos tímido que el anterior. Ya había un poco más de confianza. Me habló de Manchester, donde ahora vive. Yo le hablé de Cartagena del Caribe mientras pensaba en el nombre de su ciudad de origen. Interesante. Me detuve en sus ojos, brillantes. En sus pupilas que invitaban a viajar. En aquel momento vi una estrella fugaz y pedí un deseo.

Entramos a la Máquina de la Música. Allí estuvimos un largo rato. Cantamos. Gracias a un dispositivo ubicado en el centro del pequeño reciento de madera al cual solo se puede acceder agachándose. Hicimos Música poniendo nuestra boca en una especie de micrófono que más bien era una toma de sonidos. Como un embudo al revés. Cantos ancestrales, los míos. Futuristas, los de ella. Nos volvimos a besar. Nos volvimos a besar. Nos volvimos a besar. Y la Música reverberaba en todo el Universo.

De allí nos sacaron, con innecesaria displicencia, los guardias. La diversión había terminado. Salimos de un momento trascendente, rumbo al baño. El más cercano era el de hombres, pero ella no tuvo inconvenientes. Entró primero. Se agachó en la penumbra. Yo esperé afuera. Cuando salió intenté darle otro beso, pero apartó la cara. Le pedí permiso con mi sombrero y entré.

Al salir no estaba. Intenté encontrarla por todas partes. Creí verla en más de una ocasión, pero no. Caminé un rato, con mi vaso vacío en la mano. Una franja de oro en el horizonte anunciaba el nuevo día. La imaginé sonriendo. 

Se llama Sarah. Tenía escarcha en la cara.