febrero 15, 2016

Un año sin celular


En febrero de 2015 tuve problemas con mi celular y decidí dejar de usarlo.

Lo había comprado a mi hermana Erica en noviembre de 2013, en reemplazo de uno de esos que uno adquiere cuando está en el extranjero para recibir y hacer llamadas. Era un buen teléfono, “inteligente” que llaman. Tenía buena memoria y una cámara con la que hice más de 4000 fotos en los 15 meses que viajamos juntos.

Me gustaba. Le había descargado varias aplicaciones, lo usaba todo el tiempo. Yo era lo que se dice un “adicto al celular”. Redes sociales, whatsapp, música, fotos y videos me robaban casi todas las 18 horas de la vigilia. Tanto que mi querida amiga Ángela me dijo una vez que si me había vuelto “maco” porque pasaba pegado al aparatejo.

Lo recuerdo con gratitud. Gracias a ese celular pude llamar y ser llamado por gente bella. En especial por mi Reina Madre. Creé un grupo familiar de whatsapp y me encantaba compartir la vida cotidiana con mis hermanos, cuñados y sobrinas. Cosas simples del día a día que daba gusto conocer. Sin embargo también recuerdo con molestia el fatal momento en el que fui agregado a un grupo de excompañeros de la universidad. Duré solo 5 minutos porque escribían 200 mensajes por minuto. ¡No sé cómo resistí tanto tiempo! No sirvo para esas cosas. Al contrario, huyo de toda reunión de promoción de colegio o universidad. No me gustan esas congregaciones del chisme, del chiste fácil y del mal gusto.

Pero bueno, estar allí al tanto de las cosas del twitter, del facebook, del instagram y del whatsapp era interesante. Más de una amistad pasó a mayores gracias al chat. Más de una conversa picante se hizo Real, gracias al milagro de las bocas y las manos. Pero también más de una discusión acabó en bloqueo. Como suele suceder en el mundo virtual. Lo que jamás le perdonaré a ese celular es el haber recibido la noticia de la muerte de mi Padre.

Por eso Lo Mejor ocurrió cuando lo dejé. Me reté a mí mismo a ver si soportaba un mes. Lo hice. Luego seis meses. Hecho. Ahora acabo de cumplir un año completo sin celular. ¿Y saben qué? Me encanta esta Libertad. Amo estar en contacto con Gente Real. En Tiempo Real. Amo viajar sin estar pegado a un aparato. Amo leer. Amo escribir. Amo filmar.

Sé que las compañías de telefonía celular me van a detestar por esta columna y mucha gente se va a sorprender con mi declaración. Pero, ahora que lo pienso, ¿saben por qué no uso celular? Porque no lo necesito. Así de simple. Si necesito decir algo a alguien, le escribo. Si deseo hablar con una Musa, la busco, la visito. Si quiero besarla o pasar a mayores, le pongo una cita en una esquina, en un bar o en un parque. Ya no en whatsapp. Prefiero Lo Real. Me gusta más que lo virtual. Es más excitante, agotador y divertido que una cita en skype.

Y si La Musa no está cerca, la espero. O viajo a verla. Así La Poesía es mucho más dulce.

Por Ensuncho De La Bárcena
@HombreHicotea

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