enero 09, 2016

Tres retratos de Don Alfonso



El Maestro

Aprendió el Arte de su Padre desde muy niño. A Don Juan de La Cruz Piña, ese gran patriarca que sembró el Valle del San Jorge de Música le debía todo. Fue él quien lo alentó a interpretar el clarinete y componer, quien le confió la dirección de su Orquesta siendo un adolescente. Con él grabó su primer disco, en la aún fría ciudad de Medellín, en 1962.

“Abran Rueda” se llama ese acetato que es la piedra angular sobre la que se construyó la Catedral Musical de La Familia Piña. Así como Los Bach en Europa, Los Piña en América. Generaciones y generaciones de Músicos entregados a Servir a la Humanidad. De tiempo completo. Sin que cuenten los cumpleaños, las navidades y los fines de año, fechas sagradas para toda Familia. Ellos, Los Piña, siempre están disponibles para ser El Alma de La Fiesta o La Ceremonia. Cuando y donde quiera que esta ocurra.

Don Alfonso fue desde joven el guía de su Familia. El que sorprendía a todos con su talento ingobernable. Ese mismo al que un reputado hombre de estudio acusó de usar un hechizo en su clarinete, porque era “imposible ese sonido, ese color, esa atmósfera”. Fue en aquel entonces cuando recibió un telegrama inesperado que lo reconocía como “El Mejor clarinetista de Colombia”. La firma no lo dejó dormir varias noches. ¡El mismísimo Lucho Bermúdez le invitaba a hacer parte de su Orquesta!

Al consultarlo con el maestro Juan de La Cruz, este le aconsejó que era preferible ser “cabeza de ratón” y no “cola de león”. Razón por la cual Don Alfonso nunca abandonó la Orquesta de su Padre, mientras este estuvo vivo. En aquella emblemática “Juan Piña y sus Muchachos” él brillaba con luz propia junto a sus hermanos: Juan, Carlos y Elvira. Es la época más feliz de Los Piña, a pesar de lo estricto que era el viejo. Incluso, a raíz de ello. Muerto su progenitor, en 1966, los hermanos se dispersaron. El mayor continuó con el legado y creó “Alfonso Piña y su Combo”, “Alfonso Piña y sus muchachos”, “Alfonso Piña y su Conjunto” con los cuales grabó una extensa discografía que incluye alrededor de 300 temas suyos. Y siempre nos dijo que tenía al menos 600 inéditos. Yo aún le creo.


El Genio

Fundó bandas de música a lo largo y ancho del Caribe Colombiano. Desde Urabá a la Guajira, desde Barranquilla hasta la Depresión Momposina. La más destacada de todas, La 19 de Marzo de Laguneta, fue formada por él. Su legado es incalculable e infinito. Su paso por este mundo deja una huella imborrable. Sospecho que a Don Alfonso lo descubrirán los próximos siglos y, como le ocurrió a Juan Sebastián Bach, sabrán más de él – lo valorarán más - que nosotros sus mezquinos, sordos y miopes contemporáneos.

Aún recuerdo cómo lo veíamos, completamente encantados, desarmar su clarinete sin perder la melodía, la armonía ni el ritmo. Cómo La Música seguía estando presente, incluso sin instrumento alguno. Nadie que no lo haya visto puede imaginarse siquiera lo que ocurría en el escenario cuando a Don Alfonso, El Rey del Clarinete, se le daba por regalarnos la visión, la escucha, de irrepetible Milagro.

Debería causarnos una indeleble vergüenza como municipio, como departamento, como nación, que el Maestro muriera sin una pensión digna que le permitiera tranquilidad y comodidades en sus últimos años. Eso demuestra el lamentable estado espiritual en el que nos encontramos como sociedad. Dios quiera que un día no muy lejano cese toda esta insufrible decadencia en la que la delincuencia es gobierno, pan y circo, de cada día.


El Amigo

Don Alfonso componía todos los días, incluso mientras dormía. Varias veces fui a visitarlo a su Casa, a preguntar simplemente cómo había amanecido y conversar. Me contaba historias maravillosas, encantadoras. Incluso me confió varios secretos que conmigo están a salvo. Grabé un par de veces la conversación. Algo en él supo que jamás leería esas páginas, pero él era conciente de su trascendencia. Una vez me pidió que le fotocopiara hojas de partitura. Solo eso. Con eso era suficiente. Podía estar partiéndose del hambre o la enfermedad, eso nunca me lo contó, pero a mí solo me pedía hojas para escribir.

Él siempre supo que era bienvenido a nuestra Casa de la Calle Buenos Aires. Para nosotros era un Privilegio su visita. Ahora que lo recuerdo nos decía “Familia”. Y es porque en realidad lo somos. La mujer más importante en la vida de mi tío Juvenal Bárcena Isaza fue nuestra querida Elvira Zuleta Piña, su prima y hermana de crianza. Así que los lazos que nos unen con esta prodigiosa Familia son entrañables y eternos.

Me manifestó varias veces el cariño y respeto que sentía por mi padre, Don Ramiro Ensuncho Álvarez, con quien fundó en 1996 el Festival Nacional del Porro Cantao Inédito con Banda, en compañía de Don Salustiano Álvarez y un entusiasta grupo de amigos entre los que estaban: el profe Delio Salcedo, el artista José Jorge Villegas Mier y Don Hernán Vergara.

Tuve el mayúsculo Honor de que me contara entre sus amigos. Así me lo hizo saber la invitación a celebrar sus 80 años de vida a la que muy lamentablemente no pude atender porque estaba de viaje. Por todo esto es que se me hace tan difícil. Tan duro. Despedir a Don Alfonso. La Gloria Sea para Él. Y que suene Su Música. Gracias por todo, Maestro. Descanse en Paz.

¡Viva, Por Siempre, El Rey del Clarinete!



San Marcos del Carate, enero 9 de 2016
Iglesia de La Santísima Trinidad
Por Ensuncho De La Bárcena
@HombreHicotea

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