enero 05, 2016

¿POR QUÉ SOY MONÁRQUICO?

Saludando a Su Majestad, Doña Sofía de Grecia, Reina de España. Cartagena de Indias, marzo 16 de 2011. Foto: Juan Diego Duque.

En tiempos tan hostiles para el Espíritu, de tanto pragmatismo, en los que pareciera una verdad irrefutable el triunfo del capital sobre las grandes virtudes humanas, se hace más que necesario el llamado a la conexión con Lo Divino, Lo Bello y Lo Trascendente.

Esa sublime conexión se hace evidente por estas fechas, en cada Casa. Porque cada Casa es un Castillo, con un Rey y una Reina que La Divina Providencia ha dispuesto para guiar a sus herederos. Inclusive puede haber dos Reyes o dos Reinas por Castillo, depende de qué tan vanguardista sea el Reino. Lo importante es que El Amar les Una.

Ser Monárquico es ser “partidario de la Monarquía”. Y Monarquía, según la Real Academia de la Lengua, es la forma de gobierno en que el Poder Supremo corresponde con carácter vitalicio a un Príncipe, designado generalmente según orden hereditario. Esta forma, tan antigua como apropiada, es posible gracias a la existencia de la Aristocracia, ejercicio del poder político por una clase privilegiada, generalmente hereditaria.

En la Antigua Grecia, la Aristocracia designaba la forma de gobierno donde el poder político era ejercido por Los Mejores, es decir, aquellas personas con mayor Capacidad y Virtud. ¿Y por qué son Los Mejores? Porque actúan a favor del Pueblo. El amor al pueblo es vocación de aristócrata. El demócrata no lo ama sino en período electoral*.

Nuestro principal problema como sociedad contemporánea radica en que no tenemos Aristocracia. Los herederos de la Nobleza, han decaído al liarse con la burguesía –levantina y envidiosa- que les ha convencido de que el dinero vale más que la Dignidad. Y con ello se han perdido siglos y siglos de Gracia, Arte y Virtud. Pero estamos a tiempo de recuperar el rumbo. Nuevos vientos soplan, vientos de cambio. Verdadero aristócrata es el que tiene vida interior. Cualquiera que sea su origen, su rango, o su fortuna*.

Los tiempos que vivimos nos han permitido entender que la diferencia entre patricios y plebeyos es la consciencia sobre el Origen. Quien se entiende y asume de “origen divino” ingresa, por derecho propio, a la clase privilegiada. Y con ello sabe que su responsabilidad aumenta. Jamás se nos concede un gran privilegio sin que esté acompañado de una gran responsabilidad. Por otra parte, quien no acepta su origen –bien sea por su agnosticismo, ateísmo o racionalismo- por más que ostente riqueza y éxito, jamás dejará de ser –ni de sentirse- un plebeyo. El Monarca se sabe responsable y privilegiado desde que tiene uso de razón, el demócrata usurpa un poder ajeno cada cuatro años. Ser de ‘derecho divino’ limita al monarca; el ‘mandatario del pueblo’ es el representante del Absolutismo absoluto*.

Celebremos este Feliz Día entre Los Reyes Magos y El Rey de Reyes.

Por Ensuncho De La Bárcena
@HombreHicotea

*Las citas son de Don Nicolás Gómez Dávila

Publicada en El Universal

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola sumajestad...bonito tu escrito. Mi humildad opina.

Stephanie Janna dijo...

Sumajestad os saluda a gran escritor tierra ddonde posaron algunos ancestros.Mi humildad os saluda!

Ensuncho De La Bárcena dijo...

¡Dios salve a La Reina! Gracias por sus saludos cordiales. Bendiciones Infinitas.

MANDY ALVARADO dijo...

"El dinero vale más q la dignidad" buen escrito, felicitaciones.