diciembre 24, 2016

Feliz Navidad


Contemplando a esta "Madonna Cartagenera", del Barrio El Pozón, tuve una Revelación: "Toda Madre es María. Todo Niño es Dios". 

¡Feliz Navidad a todos los miembros de La Sagrada Familia Humana! 

diciembre 12, 2016

Recital de Luna Llena en Getsemaní



Este martes 13 de diciembre a las 7 pm se llevará a cabo un Recital de Luna Llena en la Plaza de La Trinidad de Getsemaní, barrio libertario de Cartagena de Indias. El encuentro poético, gratuito y al aire libre, contará con la presencia de los poetas: Pedro Blas Julio Romero, Nena Cantillo Atuesta y Ensuncho De La Bárcena.

Pedro Blas. Por De La Bárcena

Pedro Blas Julio Romero nació en Getsemaní en 1949. Al lado de su incomparable producción literaria, dirige Talleres de Poesía, hace radio y es un extraordinario guía literario de la ciudad. Su Poesía es referente de rebeldía, grito e iconoclastia. Ha publicado: “Cartas del soldado desconocido” (1971), “Poemas de Calle Lomba” (1988), “Rumbos” (Premio Nacional de Poesía Jorge Artel, 1993) y “Obra poética” (2009).

Nena Cantillo. Por De La Bárcena

Nena Cantillo Atuesta nació en Cartagena en 1981. Es marinera, actriz de películas afro de cero presupuesto y escritora excluida de la rosca. Ha publicado textos y ensayos en revistas y suplementos dentro y fuera del país. En 2011 publicó su primer libro: “Aquella Noche Con Winnie The Pooh”. Trabaja en sus libros “11 Monos Perversos” (Cuento), “Tarantina y los Príncipes Butterfly”  (Prosa poética) y La Chica que Enseñaba a Follar (Novela).

Ensuncho De La Bárcena. By Blackdown Photography (Tribe of Doris).

Ensuncho De La Bárcena nació en San Marcos del Carate, Valle del San Jorge. Es cineasta, fotógrafo y poeta. Ha llevado su Arte por Colombia, Panamá, Cuba, México, España y Reino Unido. Ha publicado “El Poeta en el Hotel” y “La Voz Desconocida”. Prepara un poemario bilingüe (español e inglés). Textos suyos han aparecido en periódicos, revistas y páginas web de Colombia y el Mundo. En 2015 filmó “Empera”, su primer largometraje.

El Recital de Luna Llena en Getsemaní es una iniciativa independiente que ha tenido lugar en Santa Cruz de Mompox, San Marcos del Carate, Madrid (España) y Londres (Reino Unido). “Intenté llevarla a todas las capitales del caribe colombiano, pero la institucionalidad cultural no respondió. Sin embargo, quiero celebrar la última Luna Llena de 2016 en Cartagena, con mis grandes amigos; los amantes de la Poesía están invitados”, precisó De La Bárcena, su creador.


El Recital de Luna Llena en Getsemaní cuenta con el apoyo logístico de la Parroquia de La Santísima Trinidad, la Junta de Acción Comunal y Getcinema.

diciembre 07, 2016

Ser pillo paga

Rafael Uribe Noguera. Imagen tomada de internet.

Lo primero que debo advertir es que no tengo ninguna relación con el senador hampón que estuvo ocho años en la Presidencia de esta republiqueta de traquetos. Estas dos nuevas palabras debería proponerlas ese prófugo de La Justicia junto a su microtráfico cuando presente candidatura a la Academia. Bueno, pero no quiero desviarme del motivo de esta columna.

Movido por el deseo de ver a algunos excompañeros de aula, hace poco asistí a un encuentro de egresados de una universidad. Pudo ser cualquiera. El vulgar espíritu de lucro las anima a todas, por igual. El asunto es que estuve allí, en primera fila. Ni yo mismo me lo creía.

La cita era a las 5 y el evento comenzó una hora después. La encargada dio la bienvenida sin presentarse, dio un improvisado discurso en el que no hizo falta el autobombo ni el humor fácil. Luego presentó a un señor que develó el motivo de la reunión: hacer propaganda a la recientemente creada “oficina de egresados” de una universidad fundada hace más de 60 años. Habló de encuestas, dio cifras… cero ideas. En ese lenguaje técnico y burocrático que inspira bostezos y ganas de ir al baño. Me contuve. Luego habló otra señora sobre lo mismo, nada, pero con una expresión más andina y aburguesada.

Como el evento era de egresados de Comunicación Social, me acordé de la noticia que tenía a las masas pegadas al televisor (para bien de los dueños de los canales): el secuestro, la tortura, la violación y monstruoso asesinato de una niña indígena a manos de un arquitecto constructor perteneciente a una prestante familia bogotana. El monstruo tiene un nombre que lo delata: Rafael Uribe Noguera. Casi como el famoso general de la guerra de los mil días, pero adobado con la dupla fatal que puso al país en manos del paramilitarismo.

Ayer llovió indignación. Todo el mundo manifestó su repudio. No sin razón. Se habló hasta de cadena perpetua y pena de muerte para los violadores de niños. El debate está planteado. Pero lo que nadie se atrevió a decir es que el arquitecto asesino, Uribe Noguera, es producto de su educación y reflejo de su entorno. Estudió en el Gimnasio Moderno, como los expresidentes Alfonso López Michelsen y Ernesto Samper Pizano; y luego en la Universidad Javeriana, como los expresidentes Misael Pastrana Borrero y Ernesto Samper Pizano, el paramilitar Salvatore Mancuso y su cómplice Jorge Noguera, exdirector del DAS de su innombrable pariente. Solo nos hace falta saber de qué Club Social es, o era, miembro Uribe Noguera. Y vuelvo a mis colegas periodistas: alguien tiene que atreverse a decir que somos gobernados por delincuentes. Y de la peor calaña. El periodismo en Colombia está derrotado y produce vergüenza porque es demasiado obediente a sus patrones.

Concluyo por el título. El sistema educativo en Colombia no se encarga de hacer a la gente libre y feliz. Al contrario, sólo los forma para ser esclavos infelices de un sistema económico y político que privilegia a los delincuentes. Para la muestra una vecina que logró ser beneficiaria del programa “Ser pilo paga” de la Presidencia falsificando unos documentos y haciéndose pasar por pobre, cuando todo el mundo sabe que es hija de una excongresista hacendada y de un prestamista financiador de campañas politiqueras. Lo que más me duele es que eso pasó en el colegio donde cursé mi bachillerato.

Al paso que vamos, Rafael Uribe Noguera pagará una multimillonaria defensa que logrará la libertad para él. Se irá a vivir a otro país, a seguir delinquiendo, y de allí vendrá a ser muy probablemente Ministro de Educación cuando Daniel Samper Ospina, también del Gimnasio Moderno, sea Presidente de la republiqueta. Qué asco de paisito.

Por Ensuncho De La Bárcena y Álvarez Isaza
@HombreHicotea

diciembre 03, 2016

Escarcha en la cara


La encontré la última noche del Festival. Haciendo la fila frente a una carpa, para escuchar a Honeyfeet. Estaba con una amiga. Nos sonreímos y comenzamos a hablar. Me sirvió vino en mi vaso vacío. Acababa de terminar mi ginebra. Brindamos. Entramos a Wandering World. Estaba repleta. Nos acomodamos. Hacía mucho calor, pero logramos bailar. O algo parecido. Era la segunda vez en la noche que veía a la banda revelación de Manchester. Sin duda estaban teniendo mucha acogida. La personalidad arrolladora de la cantante y su potente voz, acompañada de su envolvente música cinematográfica, nos hicieron entrar en un trance propicio para agudizar los sentidos. Reímos. Nos coqueteamos. Nos divertimos. Hasta que se acabó el performance y volvimos a sentir calor.

Al salir de la carpa quisimos seguir juntos. Nos despedimos de su amiga y fuimos a dar un paseo. La locura de Shambala estaba a tope. Miles y miles de personas pasándolo bien en unas cuantas hectáreas. El barro en el suelo, los originales disfraces y el estado de euforia generalizado nos daban cuenta de que el verano es la estación más esperada por los británicos. Cada cual hace lo que quiere, con quien quiere y donde quiere. Caminamos hasta el Bosque Encantado. Reíamos al ver las estructuras de luz presentes en las ramas de los árboles y los sonidos que salían de cualquier arbusto. Algunos muy humanos. Otros no tanto. Paramos en una estación de té. Compartimos un Chai. Luego sirvió otro vaso de vino.

Nuestro primer beso fue más bien tímido. Estábamos en el domo de 8 bit. Un lugar donde pareces estar en el salón de juegos de tu infancia, pero bailando, saltando, sonriendo y coqueteando con cualquiera del sexo opuesto. Salimos. Escuchamos al DJ subido en una caja de madera. Me dijo que sería bueno que tuviera unas bailarinas detrás. Yo estuve de acuerdo.

Me hablo de New Castle, su ciudad. Le hablé de San Marcos, mi pueblo. Juntamos nuestras manos. Nos dimos otro beso. Menos tímido que el anterior. Ya había un poco más de confianza. Me habló de Manchester, donde ahora vive. Yo le hablé de Cartagena del Caribe mientras pensaba en el nombre de su ciudad de origen. Interesante. Me detuve en sus ojos, brillantes. En sus pupilas que invitaban a viajar. En aquel momento vi una estrella fugaz y pedí un deseo.

Entramos a la Máquina de la Música. Allí estuvimos un largo rato. Cantamos. Gracias a un dispositivo ubicado en el centro del pequeño reciento de madera al cual solo se puede acceder agachándose. Hicimos Música poniendo nuestra boca en una especie de micrófono que más bien era una toma de sonidos. Como un embudo al revés. Cantos ancestrales, los míos. Futuristas, los de ella. Nos volvimos a besar. Nos volvimos a besar. Nos volvimos a besar. Y la Música reverberaba en todo el Universo.

De allí nos sacaron, con innecesaria displicencia, los guardias. La diversión había terminado. Salimos de un momento trascendente, rumbo al baño. El más cercano era el de hombres, pero ella no tuvo inconvenientes. Entró primero. Se agachó en la penumbra. Yo esperé afuera. Cuando salió intenté darle otro beso, pero apartó la cara. Le pedí permiso con mi sombrero y entré.

Al salir no estaba. Intenté encontrarla por todas partes. Creí verla en más de una ocasión, pero no. Caminé un rato, con mi vaso vacío en la mano. Una franja de oro en el horizonte anunciaba el nuevo día. La imaginé sonriendo. 

Se llama Sarah. Tenía escarcha en la cara.

noviembre 16, 2016

Don Argemiro, el conversador



Creo que fue Miguel de Unamuno quien dijo que la mejor herramienta para combatir el fascismo es el libro y el mejor tratamiento para curar el racismo es el viaje. Ambos, libro y viaje, son los dos asuntos que se me ocurren al pensar en la figura de Don Argemiro Bermúdez Villadiego.

En una sociedad que a pesar de casi cinco siglos de historia le sigue teniendo pánico al libro, supo él cultivar una pasión por la lectura que lo llevó a dormir entre periódicos, revistas y, por supuesto, libros. Así lo recuerdo, siempre conversando del que tenía en la mesa de noche. Siempre sugiriendo uno nuevo. Siempre deseoso de generar una conversación en torno a un autor, a una publicación, a una idea.

Era la suya una mente brillante, no hay que dudarlo. Y tenía ese don de los antiguos sabios de querer generar discusión y debate, es decir, compartir los conocimientos que tenía. Darle utilidad social a los hallazgos de sus silenciosas horas de solitaria lectura. Esta es la raíz del hombre público, del apasionado dirigente cívico y deportivo que tan útil fue a sus contemporáneos. Para Don Argemiro la actividad política se traducía en función pública y se resumía en una sola y muy olvidada cuestión: el bien común.

En segundo lugar, el viaje. Acostumbrados a valorar muy poco sus legendarias y ancestrales virtudes, él fue ejemplo de diálogo con otros puntos de vista, otras realidades, otras culturas. Capaz de respetar y valorar, por disímil que fuera, el pensamiento ajeno. Eso le llevó a ser uno de nuestros principales líderes, que supo moverse indistintamente por todas las capas de la sociedad sin dejarse permear por la vanidad, el egoísmo o la vileza. Y eso, hay que decirlo, en una sociedad tan excluyente y racista como la cartagenera, lo convirtió en un interlocutor válido tanto para el patrono como para el obrero. Tratando siempre de servir al más necesitado. Dar una voz de aliento al que la requería. Dar una mano, un consejo, una referencia, al desposeído. Quizá se veía él mismo, de origen humilde pero digno, como la comprobación de que las metas se pueden lograr, los sueños alcanzar, solo si se someten al crisol de la lucha constante, la disciplina y la educación.

Fue un gran maestro. Miles de discípulos pueden confirmarlo. Y lo fue porque a pesar de sus títulos académicos bien logrados dentro y fuera del país, siguió sintiéndose como un autodidacta. Su formación nunca se detuvo. Siempre atento a las novedades del mundo editorial, corría a la librería a obtenerlas. Gran costumbre que lo mantuvo siempre en el presente, siempre dispuesto a conversar sobre los asuntos de interés colectivo. Ese era su método, tan antiguo como futuro: la conversación. Sin afanes, productiva, útil. En un mundo en el que la Economía y la Política parecieran ser los únicos lentes con los cuales se valora la realidad, Don Argemiro supo siempre sacar el tiempo para dedicarse a conversar.

Este es, desde mi punto de vista, el hombre que acabamos de perder. Este es el legado que estamos en la obligación de mantener. Si queremos salir del fango en el que estamos.

Por Ensuncho De La Bárcena

@HombreHicotea

agosto 19, 2016



LA CASADA INFIEL

a Lydia Cabrera y a su negrita

Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.

Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.



Federico García Lorca (1898-1936)


julio 03, 2016

Esto no es Valledupar. Es San Pelayo.



El cartel no prometía. Como suele suceder para estas fechas, mucho acordeón en el escenario y poco bombardino. Absurdo, siendo esta la casa del Festival Nacional del Porro.

Uno de los dos afiches de la noche promovía el “Concierto internacional de Alborada” y tenía al cantante dominicano Sergio Vargas como artista principal, además de un cantante de champeta y tres vallenateros. El otro afiche, más escondido, anunciaba un “Gran concierto de bandas” con la Súper Banda Original de Manguelito, la Banda 20 de diciembre de Cotorra, la Banda San José de Toluviejo y la Banda Aires de La Madera.

Mi familia y yo llegamos, con la camiseta puesta, a las 10 pm procedentes de San Marcos, La Perla del San Jorge. A esa hora sólo pudimos disfrutar una parte de la presentación de la Banda Conmoción de Santiago de Chile, que hizo una muestra de su trabajo musical y coreográfico cercano a la cumbia andina y otros aires del sur. El público les obsequió merecidos aplausos.



Según supimos después, la Banda Aires de La Madera, homenajeada este año, ya había intervenido en el Gran Escenario “María Varilla”, mucho más que una simple tarima. En ese momento me encontré con Rafael Ramos, director del “Mercado Cultural del Caribe” que se realiza en Cartagena a finales de noviembre. Rafa iba de salida porque no le interesaba lo que iba a suceder de ahí en adelante. Le insinué que se quedara porque también iba a haber Porro. Por fortuna no me hizo caso.

Se subió el primer vallenatero. Muy aburrido. Luego el champetero con juegos pirotécnicos y baile. Muy entretenido. Después el show central: el cantante dominicano Sergio Vargas. Uno de los grandes del merengue que marcó una época y un estilo. Tuvimos el Honor de bailar sus canciones, corearlas y recordar aquellas épocas de adolescencia y fervor. Incluso hubo tiempo para un par de fotos, antes de irse al aeropuerto, adonde van todos los artistas.



Después se subió otro vallenatero. Mayor que el anterior. Igual de aburrido para mí. Comencé a sentirme estafado. ¿Dónde estaban las otras tres bandas que anunciaron?. Si hubiera querido escuchar eso, ¡Dios me libre!, habría ido a Valledupar. No a San Pelayo. Entonces recordé aquellas palabras que suelen usar. “Esto es lo que le gusta a la gente”. Y les repito: esto le gusta a la gente porque es lo que le ponen todo el día en las emisoras de quinta que suenan en todo el caribe y también en el Sinú. Estética horrenda impuesta por una organización radial que hace parte de lo que llamo “El imperio CharCo”.

Según los programadores de esas emisoras, el caribe es una extensión sonora del cesar y la guajira. En su programación jamás se escucha, ni por error, un bullerengue afro, un fandango sinuano, una gaita montemariana, un porro sabanero, un pajarito, una tambora momposina, una chalupa, un sexteto palenquero, un chandé ribereño. Para ellos todo es caja, guacharaca y acordeón. En tiempos de paz, los dueños de esa organización deberían asumir su responsabilidad en los niveles de baja autoestima, violencia y machismo que hay en el Caribe. Y comenzar por educarles el oído a sus programadores. Para que no sigan considerando que el pueblo solo merece lo peor.



Volviendo a San Pelayo, con ganas de Porro, mi familia y yo nos dirigimos al Parque Principal para ver el comienzo de la Alborada. Allí nos topamos de frente con eso que nos habían estado escondiendo toda la noche. Yo no pude contener las lágrimas. ¡Cuánta emoción escuchar “Soy pelayero” en ese momento!. Me dirigí al frente de la Iglesia, me puse de rodillas y mirando al Cielo agradecí al Altísimo, al Rey de Reyes, por permitirme el inmenso Privilegio de estar allí.

Las lágrimas no dejaban de correr por mi cara. Pasaron varias bandas venidas de varios rincones del país. Alrededor muchos jóvenes disfrutando, bailando, guapirreando. El Porro es una tristeza honda que se baila con alegría y elegancia. Y que se grita en silencio. Y ocurre el encuentro con los amigos. Los viejos, los nuevos. El abrazo con La Familia. La gratitud infinita con nuestro Padre por habernos inculcado este Amor por el barro del que estamos hechos. Cuando terminaron de pasar las bandas quisimos volver al Gran Escenario.



Pero era casi imposible. La carretera había sido tomada por miles de miles de almas unidas por la Gracia de la Música. Todos íbamos hacia el mismo lado. No avanzaban los autos. Le pedí permiso a mis hermanas, a mi cuñado, a mi sobrina y su amiga para bajarme e ir caminando. Bajé la mochila, con la cámara, puesto el sombrero zenú, saqué mis gafas oscuras y una camisa para ponérmela encima de la camiseta y mitigar el frío del amanecer.

Así llegué al llamado “Complejo Cultural”. Ya despuntaba el día. Varios músicos de banda se devolvían al pueblo, decepcionados. Ante mi sorpresa uno de ellos me dijo: "Ya esto no es Festival del Porro sino vallenato". Mientras tanto, el último vallenatero seguía en escena, como si nada pasara. Pretendía que La Gran Banda – espontánea formación característica de La Alborada – le sirviera de acompañante. ¿Qué tal? ¡Una tradición musical milenaria y sublime a punto de ser rebajada de esa manera!. Algo en mí no pudo soportar la indignidad. “¡Bájese ya! ¡El Porro se respeta!”, le grité por uno de los micrófonos. Entonces se me vino encima uno de sus fanáticos, a insultarme y meterme miedo. “¡El Porro se respeta!”, insistí. Y vino el mismísimo cantante, endemoniado, a decirme “Cachaco”. Le dije: “No te engañes. Soy de San Marcos y ¡El Porro se respeta!”. Entonces, micrófono en mano, trató de manipular a su público. Y cometió la total falta de elegancia de decir que San Pelayo le debía un homenaje porque ha grabado dos o tres temas. ¿Qué tal el personaje tan pretencioso? Y dice ser un “caballero”. Si es así, que sepa que El Porro es El Rey. Y El Rey se respeta.



‪“Quisiera saber si a la tarima Francisco El Hombre, en pleno festival vallenato, sube una Banda de Porros”, comentó alguien. “Nunca he ido, pero creo que no”, respondí. Va siendo hora de que nos sintamos Dignos de ser quienes somos. No tenemos que envidiarle Música ni Identidad a nadie. Esto no es Valledupar. Es San Pelayo. Y lo nuestro es El Porro.

Un grupo de policías se me vino encima, con intenciones de hacerme bajar del Escenario. “¿Me van a bajar a mí?”, les pregunté. “¡Quién tiene que bajarse es él”, les dije. Al tiempo sucedía un lamentable incidente de agresión a una periodista, por parte del exalcalde de San Pelayo, actual Secretario de Salud de Córdoba. Eso no tiene presentación ni justificación. Debería pedirle disculpas a la agredida y luego renunciar. 

Al final, con la ayuda de la Policía, los ánimos se calmaron. El último vallenatero de la noche se bajó. Y La Gran Banda pudo, entonces, hacer posible La Felicidad del Mundo. #ElPorroSeRespeta #VivaElPorro


Por Ensuncho De La Bárcena
@HombreHicotea

junio 23, 2016

Oración por La Paz

San Francisco de Asís (1181-1226) 


¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz!

Que allí donde haya odio, ponga yo amor;
donde haya ofensa, ponga yo perdón;
donde haya discordia, ponga yo unión;
donde haya error, ponga yo verdad;
donde haya duda, ponga yo fe;
donde haya desesperación, ponga yo esperanza;
donde haya tinieblas, ponga yo luz;
donde haya tristeza, ponga yo alegría.

¡Oh, Divino  Maestro!, que no busque yo tanto
ser consolado como consolar;
ser comprendido, como comprender;
ser amado, como amar.

Porque dando es como se recibe;
olvidando, como se encuentra;
perdonando, como se es perdonado;
muriendo, como se resucita a la vida eterna.

Amén.

junio 03, 2016

Te lo digo yo

Pedro, Nena y Yo. Tres Palabras.

Los poetas son malísimos
Los poetas son vividores
Los poetas son bebedores
Los poetas son la verga.

Los poetas son embusteros
Los poetas son bandidos
Los poetas son tremendos
Los poetas son la hostia.

Los poetas son la octava nota
Los poetas son la décima sinfonía
Los poetas son el quinto Door.

Los poetas son un desastre
Los poetas son el desorden
Los poetas son peligrosos.

Pero tienen algo digno de admirar:
los poetas no hacen alarde del tamaño de su verdad.
Y las brujas estallan en risas al volar sobre sus escobas.




A Pedro Blas

mayo 24, 2016

Frida en Venecia, vista por Matiz


A la mexicana Frida Kahlo se le reconoce en el mundo como un símbolo del arte moderno. También como un ícono de la resistencia ante el dolor y la resiliencia ante la enfermedad.

El implacable viajero colombiano Leo Matiz, uno de los grandes fotógrafos del siglo, conoció a Frida Kahlo en la década de 1940. Fruto de su amistad, quedó una serie de imágenes que nos revelan la sensibilidad y el alma de la mexicana, más allá de los prolongados quebrantos físicos que la vida le impuso.

Las 30 fotografías, inéditas en blanco y negro y a color, sobre la pintora y su entorno íntimo, se exhibirán a partir del 17 de junio 2016 en la Galería  AR33 de San Marco, Venecia, Italia. Bajo el título Frida en Venecia, vista por Matiz, representan una aproximación espontánea, fresca y divertida a la personalidad de Frida Kahlo, de la mano del fotógrafo Leo Matiz.

Estas imágenes, captadas durante un período de la artista mexicana del que se ha hablado bastante, pero del cual no existía ningún registro fotográfico, nos revelan a una Frida sosegada, plácida ante la cámara de su amigo y en algunos registros la observamos vestida a la moda europea, sin sus tradicionales trajes de tehuana. Las  fotografías captadas por Leo Matiz sobre Frida Kahlo, corresponden a una  etapa de madurez creativa y personal de la pintora, así como el de una mujer que ha asimilado todas las traiciones de su cuerpo y las de su esposo, el muralista Diego Rivera.

Leo Matiz, que vivió en México durante los años 40 y que dijo haberse enamorado de la luz, la cultura y el pueblo de ese país, evocó alguna vez antes de su muerte en 1998 la memoria de su encuentro con Frida y Diego, confesando que “con Diego Rivera me vi varias veces y es curioso que muchas cosas, por ejemplo, que hoy se saben de Frida Kahlo, no se supieron en esa época. A mí me pareció que ella tenía una vida triste. Diego era fuerte y Frida era una mujer frágil, que estuvo afectada por su invalidez casi toda su vida. Estaba llena de corsés y de cosas, prácticamente invalida, y se la veía sufrir. Ella usó la pintura para su liberación”.

La Galería AR33 y la Fundación Leo Matiz, organizadores de la exposición, han señalado igualmente que la muestra Frida en Venecia, vista por Matiz incluirá una serie de fotografías de Frida Kahlo realizadas por el fotógrafo nacido en Aracataca, que han sido intervenidas por el artista italiano Emanuele Viscuso y que buscan provocar una penetración en el retrato, para introducirnos en  el sufrimiento artístico de la pintora y en las batallas que libró su cuerpo quebrantado y vulnerable.  “El cuerpo de una muñeca, rota y sin forma reposa sobre el retrato pintado en cálidos colores. Es una referencia fuerte al accidente que produjo la parálisis y las consecuencias que tuvo en la vida de sufrimiento de Frida. Viscuso escogió revivir el accidente, cortando en el papel e insertando pequeñas piezas de madera en las hendiduras, para recordar las heridas que laceraron su cuerpo”, ha expresado la crítica italiana Chiara Fragalá sobre las intervenciones del artista siciliano Emanuele Viscuso en los retratos de Frida Kahlo realizados por Leo Matiz.

Del mismo modo, la Fundación Leo Matiz, ha señalado que el 1 de abril de 2017 se conmemorarán 100 años del natalicio del fotógrafo Leo Matiz y para ello la institución se encuentra organizando una serie de eventos que incluirá exposiciones, conferencias  y publicaciones en México y América sobre la obra de este extraordinario artista, considerado uno de los grandes protagonistas de la fotografía en el siglo XX. Su hija Alejandra, presidente de la Fundación Leo Matiz, estará presente en la inauguración de la exposición en la Galería AR33 en Venecia.

En vida Frida Kahlo nunca estuvo en la emblemática ciudad italiana. Ahora, gracias a su entrañable amigo Leo Matiz, descendiente de venecianos, llegará por vez primera.

Texto y Foto: Fundación Leo Matiz

mayo 10, 2016

La Niña Nohorys Sofía



I

Sentada en su Trono da Orden al Mundo.
y si no gira lo impulsa, por si acaso.
El Tiempo ocurre feliz en el ocaso
jazmines de lluvia alrededor del fundo.

II

La dulzura de su voz, entre las flores,
Intacta permanece, Supremo armisticio.
“Nada cuerdo llega a esta Casa”, amores
todos soltamos la risa y hasta el juicio.

III

Mi Madre es La Reina, con toda la Gracia,
sin ejército, escudo, ni bandera
Una Reina para todos, sin falacia,
su abrazo, siempre disponible, te espera.

IV

Mi Madre es La Reina, todos los Honores,
de lo esencial extrae su perfume de Lis
de lo fundamental, Saber y Sabores
su sonrisa nos muestra El Camino sin bis.

V

Mi Madre es La Reina, con toda la Gracia,
también desde la Cocina y en el Patio
bendice al pájaro de la Real Acacia
su mano aplaca la tempestad del vatio

VI

Mi Madre es La Reina, todos los Honores,
de mi Abuela Juanita heredó La Gracia
Su Trono es una Mecedora de loores
Su Himno un Porro que irradia Aristocracia.

VII

Mi Madre es La Reina, con toda la Gracia,
Mi Madre es La Reina, todos los Honores,
Su Santo Reino y Castillo Nuestra Casa.
Y este tributo en estrofas, Sus Florales.



Para Su Majestad,
Día de La Madre,
Mayo 8 de 2016.

mayo 01, 2016

El Viaje


 I

El niño llora
sentado sobre sus talones
al borde del abismo
-que es la carretera -

II

El macho dialoga
con la hembra que lo acompaña
a la sombra del árbol
-ambos tienen sed -

III

El viejo arrea
tres burros cargados de agua
por el lecho de un río
-seco -.


Para Miguel Iriarte

abril 17, 2016

Mompox, Siempre Mompox


A Vero Mar
I

Mi primera vez fue gracias al Cine. Arribé a la Bella Villa justo al atardecer, cuando las cosas brillan más. Recorrer sus calles a esa hora prodigiosa fue una experiencia tan intensa que mi corazón parecía el de un adolescente en presencia de su Amada.

Comenzaba el mes de julio de 2003. Había llegado como realizador de la serie “Así Se Hace” financiada por la Comisión Nacional de Televisión para Telecaribe. Algunos meses atrás, el periodista barranquillero Donaldo Donado Viloria había ganado una convocatoria que lo comprometía a filmar 14 documentales sobre diversos oficios o productos del Caribe. Debido al poco tiempo con que contaba, Donado Viloria contactó al cineasta Iván Wild para proponerle realizar 3 documentales; pero Wild no podía y le recomendó hablar conmigo. Como siempre tengo tiempo, Donado me encargó los tres temas que no iba a poder dirigir: el Sombrero “Vueltiao” Zenú, la Filigrana Momposina y la Sal Marina de La Guajira. Tuvimos una reunión en su apartamento de Barranquilla con el equipo de producción: una bella y diligente productora, un experimentado camarógrafo y su hábil asistente. Aquella aventura documentalista me permitió conocer tres lugares fascinantes: San Andrés de Sotavento, Santa Cruz de Mompox y Manaure.

Luego del rodaje del primero de la trilogía, yo mismo quise ir a hacer las tareas de preproducción en la mítica y enigmática Mompox. Llegué al atardecer, como les contaba, razón por la cual el encantamiento por la Ciudad Valerosa aún permanece. Siempre que puedan, lleguen a la hora en la que todo cambia de color. Esa primera impresión será imborrable. Aquel rodaje fue exitoso y excitante. Duramos 4 noches en las que conversamos con historiadores, orfebres, poetas, músicos y docentes; toda gente notable que nos da la sensación de estar en una de las ciudades más cultas y nobles que hayamos conocido. Desde entonces la sensación perdura.


II

Volví en 2005 invitado por el Fondo Mixto de Cultura de Bolívar. Contactado por el poeta Iván Barboza y contratado por Mara Berrocal, la misión fue hacer un “Taller de Documental” para jóvenes de bachillerato en varios pueblos de la Isla. Por supuesto, les proyecté el documental sobre la Filigrana: “Mompox, La Ciudad del Oro”. Intuyo que algunos de esos jóvenes quedaron fascinados por la relación entre el mágico universo de las imágenes en movimiento y el emocionante valor de lo propio.

A comienzos de 2008 fui convocado por un grupo de entusiastas a integrar un equipo de trabajo con el fin de sacar adelante una idea maravillosa: un Festival de Cine en Mompox. Por supuesto dije que si, muy agradecido. Luego de varias reuniones en Cartagena, decidimos hacer una presentación formal en la ciudad del poeta Candelario Obeso, donde se habían rodado escenas de míticas películas y series: “Crónica de una muerte anunciada”, “Bolívar soy yo”, “Escalona”, “Momposina”, entre otras. La reunión fue en Semana Santa. No pude asistir porque me encontraba en mi pueblo natal, que curiosamente había surgido a partir del Hato Mayor de San Marcos del Carate, propiedad de Don Juan de Zabaleta, vecino de Mompox a finales del siglo XVII.

Aún recuerdo emocionado la llamada que me hizo mi admirada Lorena Puerta Vergara aquel Jueves Santo. Me contó que le habían propuesto ser la Directora del Festival y ella había aceptado, siempre y cuando yo fuera su Codirector. Me sentí halagado y le dije que si, sin pensarlo. Lorena había dedicado los últimos 20 años de su vida al Festival de Cine de Cartagena, donde había creado la sección de Cortometrajes, la Muestra Internacional de Video y el Cine en los Barrios. Suficientes méritos para dirigir un Festival como el de Mompox. Durante la primera visita a la ciudad como Codirector del Festicine, con Lorena al lado, organizamos una proyección de mi documental -gracias a la hermosa Mónica Botero-en su casa del Callejón de La Choperena. Asistieron algunos de los personajes del documental, varias personalidades y amigos de la Bella Villa. Hubo comentarios y aplausos.

El Festival de Cine Independiente de Mompox duró solo dos años. ¿La razón? No logramos hacer un equipo sólido que tuviera los mismos intereses. Mientras a unos nos movía la ilusión de llevar Cine de Excelencia a una Ciudad que tenía 25 años sin ver películas en pantalla grande, otros iban por el capital político (y económico) que eso les significaba a corto y mediano plazo. El fracaso organizacional que tuvimos, nos impidió continuar con el Festival en 2010, razón por la cual dejé de ir a Mompox durante 3 años.


III

Volví en octubre de 2012, para formalizar mi renuncia a aquella lamentable organización. Casualmente ocurría por esos días el primer Festival de Jazz. Asistí con expectativa al evento. Inclusive tuve el gran privilegio de rodar al maestro Justo Almario, a su discípulo Jorge Otero y al poeta Jossé Sarabia, en una escena callejera y espontánea que aún se puede ver en mi canal de YouTube. Sin embargo, también me di cuenta de los errores de un festival con mucho dinero y prensa, pero poco criterio. Demasiada improvisación pero sin tema inicial ni partitura.

En esos días me topé con el funcionario que fungía como Gobernador de Bolívar. Le mencioné mi intención de volver a hacer el Festival de Cine. Me pidió que fuera a su oficina en Cartagena a la semana siguiente. Fui, como lo acordamos, pero jamás me dio la cara. Después de un mes y medio sacándome el cuerpo, en el que le entregué formalmente un proyecto a través de su sirviente en el área de Cultura, me mandó a decir que no tenía presupuesto. El tema lo traté con amplitud en el blog del Festicine. Ya es cosa del pasado. Ahora el Festival de Jazz se prepara para su quinta versión. Pero sigue sin Director, sin página web, sin programación oficial, es decir, sin el mínimo criterio. Esperemos que el nuevo funcionario encargado de la Gobernación tenga la lucidez de nombrarle al menos un Director idóneo, conocedor de ese género musical; alguien capaz de diferenciar entre Miles Davis y un silvestre.

Desde aquel año no he dejado de ir a Mompox, al menos una vez al año, por puro y físico Amor. He ido por todas las rutas posibles (menos por aire) y estado en casi todas sus estaciones (menos en Semana Santa). Estuve en noviembre de 2013, en noviembre de 2014 y hace poco tuve la fortuna de compartir escenario con dos poetas momposinos en un Recital de Luna Llena. ¿Quieren saber que sentí esa noche? Que sigo enamorado de esa mística ciudad. De sus felices amaneceres, su rico queso de capa, sus joyas, sus exquisitos manjares (¡probé el ajiaco momposino!), sus claustros que invitan al pensamiento sensible, sus imponentes iglesias, sus majestuosos atardeceres, sus noches de divino placer. Mompox, para mi, es una Elegante Dama que mejora con el paso de los años. Y mejora a pesar de las intervenciones de los funcionarios del Ministerio de Cultura (¡llevaron ladrillos del altiplano a una ciudad de alfareros insignes!) y de los de la Alcaldía y del Concejo Municipal, que carecen de entendimiento sobre el valor de tan bella Ciudad, única en el Mundo. Ojalá me demostraran que estoy equivocado.

Todo esto para decirte, Amada, que cada vez que beso tus pies me siento más Digno, más Privilegiado. Y que, aunque no siempre estoy en tu regazo, te llevo conmigo a todas partes. Bendita Seas, Por Siempre, Amada Mompox. Amén.

Por Ensuncho De La Bárcena
@HombreHicotea