febrero 14, 2015

Elogio de la Corraleja


La palabra no está registrada en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Pero si está en el Alma de los pueblos del caribe colombiano.

Muchos especialistas han demostrado que el encuentro del hombre con el toro se remonta a la prehistoria. Muestra de ello: los dibujos en la cueva de los tiempos. Hombre y toro han luchado cuerpo a cuerpo desde entonces. Y, muchos siglos antes de Goya, García Lorca y Hemingway, el arte lo ha registrado.

Las primeras corridas de toros documentadas tuvieron lugar en el siglo XII. Desde esa época, no hay acontecimiento de alegría o de utilidad pública que no se solemnice con una corrida de toros. La primera referencia escrita data de 1124, cuando Don Alfonso VII de Castilla se casa en Saldaña con Doña Berenguela La Chica, hija del conde de Barcelona. En dicho pueblo tuvo lugar la primera corrida de toros documentada según crónica de la época.

Varios siglos después, superada la conquista de estas tierras, España trajo a pastar en ellas a tantos toros y vacas como le permitían sus precarias embarcaciones. Nuestros historiadores sitúan en el siglo XVI la llegada de los míticos animales a las extensas llanuras del caribe. Desde entonces la tienta dio origen a la Corraleja. Tradición digna de todos los elogios.

Porque la corraleja es distracción, fiesta y encuentro entre todas las clases. En la corraleja el patrón se encuentra con el peón, la dama con la prostituta, el sacerdote con el ateo, la esposa con la soltera, el letrado con el campesino, el aristócrata con el burgués, la universitaria con la ama de casa, el gobernador con el hombre decente.

Está claro que el tema de fondo en una corraleja es el juego, cara a cara, con la muerte. Y el pueblo lo necesita. Para conservar la ilusión de que puede vencerla. Igual ocurre con el Carnaval. Por eso es necesario, ahora más que nunca, que defendamos la corraleja. Porque ha sido escenario de grandeza y leyenda. Porque es en el ruedo donde surgió el Fandango, celebración de la vida que gira en torno a la música de bandas y al fuego. Porque gracias a la Corraleja hay Porro, gran género musical que junto a la Cumbia tanta gloria nos ha dado.

Pero hay que decir también que, debido a la elección popular de alcaldes y gobernadores, la Corraleja perdió su carácter honorable y se convirtió en otro vulgar negocio en el que se filtraron la delincuencia y la violencia. Por lo cual hay que reglamentarla, ordenarla, sin que pierda su esencia festiva. Entre otras cosas porque, en ciertas posiciones antitaurinas uno percibe un lamentable tufo antirural. “Vamos a civilizar a estos bárbaros”, pareciera ser su consigna. La Corraleja es “bárbara” y/o “anacrónica” para quien nunca la ha vivido, ni hace parte de su tradición. Pero es de suma importancia para quien aprendió a querer su Cultura, con todos sus errores, a través de ella.

La Corraleja hay que defenderla porque es una de las pocas posibilidades de diversión masiva que tienen nuestros pueblos, bastante atropellados por la enfermedad, el olvido y la desidia de una clase política que no está a su altura. Una clase política que, para decirlo popularmente, anda más aturdida que perro en corraleja.

Por Ensuncho De La Bárcena
@HombreHicotea

4 comentarios:

humberto.bustos@gmail.com dijo...

formidable Ensuncho, has hecho una reseña histórica de la Corraleja verdaderamente magistral.Con tu nota para enmarcar en un cuadro que voy a imprimir con tu permiso para conservarlo exclusivamente para mí contemplación, has puesto el punto final a la controversia iniciada por los altavoces Bogotanos.Claro que la corraleja como fiesta popular debe ser reformada, para reducir la violencia descontrolada en todas sus manifestaciones.del Hombre al Toro y de éste a aquél.

Ensuncho De La Bárcena dijo...

Muchas gracias por su comentario, estimado Don Humberto. Un abrazo desde San Marcos del Carate.

Jaime Vergara dijo...

Solo unos bárbaros pueden ver en un espectáculo así como diversión..Estarìa de acuerdo si se enfrentara el toro con una sola persona, sin que le agradecieran su espectàculo causándole heridas múltiples y por último su muerte. Yo sé que unos desalmados ven esto como su diversión, pero la gran mayoría de las personas no lo ven así y seguirán luchando para impedir esta barbarie.

Ensuncho De La Bárcena dijo...

¿A qué se refiere con "la mayoría de las personas", señor Vergara?. Supongo que a las mismas "mayorías" que sostienen un régimen mafioso y corrupto como el que gobierna en esta Republiqueta de Hampones. Que no alcanza a ser ni el 38% de los votantes.