junio 08, 2014

Un cineasta rural

Coveñas. Foto: Cata Vergara

Por Melissa Martínez Paternina

Ensuncho de la Bárcena es un periodista, cineasta y escritor oriundo de San Marcos, Sucre. Un inquieto de la palabra. Desde los 14 años mostró su interés por las artes visuales y escritas al ser corresponsal de un noticiero de televisión para niños. A los 21 años realizó en su pueblo natal el documental Virgen del Carmen: lo sagrado y lo profano.

Tres años después realiza en el Corralito de Piedra su primer cortometraje, Zoom. Se graduó como comunicador social en 2001. Filmó el documental Mojana: espíritu del agua. Dirigió tres documentales para Telecaribe: Sombrero vueltiao: herencia zenú, Mompox: la Ciudad del Oro y Acuaru: las salinas de Manaure.

En septiembre de 2004 publicó su primer libro, El poeta en el hotel. En el 2008 codirigió el Festival Internacional de Cine de Mompox y al año siguiente fue su director. Ese mismo año y el siguiente fue jurado del Festival Internacional de Cine y Video de Panamá.

En 2010 publicó su segundo libro, La voz desconocida y desde 1995, ha publicado artículos, reportajes y crónicas en periódicos y revistas nacionales e internacionales, entre estos EL MERIDIANO de Córdoba y EL MERIDIANO de Sucre.

Cartagena de Indias: Foto: Eby Jiménez

Realizaste tu primer documental a los 21 años y sin haberte graduado, ¿cómo es eso de filmar empíricamente?

El Cine es un acto libertario. Desde pequeño vi películas en el Teatro Olimpia de San Marcos y soñaba con hacerlas. Cuando cumplí 20 me di cuenta de que podía. Y comencé.

¿Cómo eliges los temas de tus películas?

No elijo nada. Al contrario, creo que las historias me eligen. Todo comienza con una imagen que me obsesiona, me da vueltas en la cabeza y se mete en mis sueños. Cuando pasa el tiempo y la imagen no me abandona, me siento a escribir el guion.

¿De dónde nace esa motivación de retratar la vida rural?

Del privilegio de haber nacido y vivido mi infancia en San Marcos del Carate, a orillas del Río San Jorge. Soy un cineasta rural porque allí tuve por primera vez noción del amor, conocí la amistad y aprendí a nadar.

¿Diriges, produces o escribes?

Soy un escritor que filma. O un director que escribe. El vaso está mitad lleno y mitad vacío. Algunas veces he sido productor porque me ha tocado buscar cómplices para mis sueños y para mis viajes. Es decir, para mis películas.

¿Cómo escribiste la crónica sobre tus encuentros con Gabriel García Márquez?

La primera vez que hablé con García Márquez fue cuando tenía 23 años, en Cartagena. Era 1998. Le hablé de su hermana Carmen Rosa, a quien tuve el honor de conocer en San Marcos. Él se sorprendió de que supiera de ella y me preguntó por su salud. Ese fue el primer contacto. Al año siguiente volvimos a hablar, en una visita suya a las instalaciones de El Colegio del Cuerpo. Entonces le pedí que me firmar un ejemplar de “El amor en los tiempos del cólera”, para la dueña del libro. Luego nos vimos en 2004, durante el coctel de lanzamiento de la biografía del magnate venezolano Gustavo Cisneros. En esa ocasión le di un ejemplar firmado de mi primer libro, “El poeta en el hotel”. Ahí no conversamos, porque estaba muy acompañado. La última vez que lo vi fue en 2010, durante la inauguración de los 50 años del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, pero no lo pude saludar. Creo que los flashes de esa noche le terminaron por acelerar el alzheimer que cargaba encima desde 2006. Les invito a leer esa crónica que publicó la revista El Malpensante en mayo de 2011. Es un trabajo que surgió de la conversación con el editor de la publicación literaria, quien me hizo desentrañar esa pequeña memoria que ahora hace parte de mi primera novela, aún inédita.

Así como a Gabo lo inspiró La Marquesita de La Sierpe y muchas historias de La Mojana, ¿qué efecto ha tenido en ti el país de las aguas?

Yo soy un hombre de las aguas. Dulce, como la del antiguo Panzenú, y salado como la del Caribe. Parafraseando la canción, “la mía es agua de río, mezclada con mar”. En cuanto a lo que dices, como soy monárquico respeto mucho a La Marquesita y, al tiempo, me atrae poderosamente lo anarquista de La Sierpe: sus misterios y carcajadas. En suma, lo real maravilloso que es el pan de cada día en El Caribe.

Mompox. Foto: Angélica Bueno.

¿Qué nos puedes decir de El Poeta en el Hotel a casi 10 años de haberlo publicado?

Creo que fue Borges quien dijo que un libro comenzaba a existir a los 5 años de haberse publicado. Yo pienso que los libros no son de quien los escribe sino de quien los lee. Espero que El poeta esté viviendo en mejores condiciones que cuando lo conocí. En estos primeros diez años algunos lectores me han contado algunas historias alucinantes que han vivido gracias a El poeta. Ese es el mejor premio para un escritor.

Tu blog “Cineasta Rural” tiene casi 120 mil visitas en ocho años. Tienes lectores en Colombia, Estados Unidos, México, España, Argentina, Chile, Perú, Venezuela, Alemania y Francia. ¿Para qué te ha servido tenerlo?

Para varias cosas: poner a circular mis textos de manera libre, sin censura, llegar a lugares a los que nunca he ido, interactuar con lectores a las que no conozco y publicar mi segundo libro, La Voz Desconocida, del blog al papel.

A propósito, ¿qué ha pasado con La Voz Desconocida?

Con el tiempo se ha hecho poco a poco conocida. Al menos en San Marcos del Carate. Le guardo un profundo cariño a ese libro, por la carga emocional que tienen esos años vividos en Bogotá y por la historia de amor que lo originó. Es el hijo que nunca tuvimos ella y yo.

¿Cómo fue la experiencia de dirigir el Festival de Cine Independiente de Mompox?

El Cine es fruto de la complicidad. Nadie hace películas solo. Dirigir ese festival es una de las experiencias más excitantes que he vivido. Es como dirigir una película de películas donde los directores son actores y el público es protagonista. Aparte la locación es única. Mompox es uno de los lugares más bellos que conozco. Llegué a Mompox gracias a un documental que filmé en 2003, dedicado a la filigrana. En 2008 hicimos el primer Festival. Gracias al Cine y al Amor conozco casi toda Colombia, además he podido viajar a Panamá, Cuba y México. Pero siempre vuelvo a Mompox. Quiero filmar allí, de nuevo.

El año pasado dictaste unos talleres de cine en Sincelejo, ¿cómo fue esa experiencia?

Extraordinaria. Agradezco a Don Álvaro Alvear, Duque de San Francisco de Las Palmas, por haberme hecho tan augusta invitación. La disfruté mucho y creo que los participantes también. A mí me sirvió para entender cuál es mi lugar en el Cine.

¿Qué proyectos estás liderando actualmente?

Acabo de finalizar “Buscando a Reygadas”, corto documental que filmé en México con el que rindo tributo a ese país y a uno de sus cineastas más brillantes: Carlos Reygadas, ganador del premio a Mejor Director en el Festival de Cannes 2012. La idea es ponerlo a rodar por algunos festivales y muestras. Al mismo tiempo, estoy en la preproducción de mi ópera prima, “Empera y La Nevera”, una comedia romántica de carretera que filmaré, Dios mediante, el próximo semestre entre Montería, Coveñas y Corozal.

¿Qué se viene para Ensuncho De La Bárcena?

De ahora en adelante quiero dedicarme exclusivamente a hacer viajes, es decir, películas. Espero que me acompañe la ventura.

"Buscando a Reygadas". Afiche

Publicada originalmente por El Meridiano Cultural

5 comentarios:

arturo gaviria dijo...

BUEN VIENTO Y BUENA MAR

Adriana Ecahavarria dijo...

Bendiciones, hermosa entrevista....

Lila Herazo dijo...

Qué grato hacer un recorrido por la vida y obra de un amigo a quien se admira y se estima tanto. Éxitos!

María José Atehortúa Mercado dijo...

Que increíble conocer a un elocuente ser...

fue todo una aventura a través de palabras, me quise quedar en ese mundo que hoy visité!

María José Atehortúa Mercado dijo...
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