noviembre 21, 2013

Sobre la revocatoria en San Marcos


Ante el proceso electoral del próximo domingo 24 de noviembre en el que mis paisanos deciden si quitan o dejan como alcalde a Arnulfo Ortega, debo decir lo siguiente.

Como escritor y periodista independiente no estoy ni a favor ni en contra de la revocatoria. Me manifiesto en una posición neutral. Y no es por temor ni tibieza. Tengo la suficiente autonomía para decirles que ninguno de nuestros alcaldes electos por la vía popular es digno de mi admiración, incluido el actual. Si la jornada del próximo domingo sirviera para que la justicia actuara a plenitud, sin impunidad, en los muchos casos de corrupción que ha callado convenientemente y pidiera a los exalcaldes que devuelvan los recursos públicos que han ido a parar a sus cuentas personales, familiares o de testaferros, sin duda votaría SI.

Pero para nadie es un secreto que en nuestros pueblos la política es uno de los indiscutibles factores que incrementan la pobreza y el atraso. Los niveles de corrupción son tan altos que ya parece algo natural robar dinero del Estado y quien lo hace es celebrado como digno de imitar. En esta zona del país es muy común que los ex alcaldes compren fincas, ganado, casas y camionetas de lujo, tan pronto salen de su cargo. Incluso hay uno que tiene varias fincas y cometió la desfachatez de nombrarlas de la misma forma, agregándoles un número al final para distinguirlas. Redondeando, mi crítica es mucho más que contra un simple alcalde. Es contra un sistema político que legitima conductas clientelistas, la compra de votos, la corrupción, la compra de conciencias y el tráfico de influencias.

Pero también hay que decir que los líderes de la revocatoria no han actuado con la mesura, cordura y elegancia que un proceso de estos merece. A Camilo Uribe Carriazo, director de la única emisora FM de San Marcos, se le ha ido la mano en su afán de promover la revocatoria de Arnulfo Ortega. El jueves pasado escuché su programa de opinión “La voz de los callados” y, cita bíblica en mano, se despachó contra el alcalde de manera poco objetiva. No lo bajó de “saqueador…”, “administrador de pacotilla…”, “descarado ladrón” y “desfalcador". En su muy escuchado programa de una hora, lanzó expresiones como “le están cogiendo la barba al pueblo y nadie hace nada”. Su incendiaria actitud, también debo decirlo, es cuestionable. Le hace falta equilibrio, objetividad, dar oportunidad de descargarse al funcionario que lapida de manera implacable.

Los medios de comunicación debemos tener mesura, querido colega, entre otras cosas para evitar que se repitan lamentables sucesos como el del 13 de agosto. Recordemos que los medios moldean el espíritu colectivo y que, por muy loable que consideremos nuestras intenciones, siempre debemos admitir el disenso. Si esto no ocurre corremos el inmenso riesgo de polarizar a la ciudadanía, cosa grave que contribuye a la generación de odio, factor que provoca nefastas consecuencias en lo colectivo. A estas alturas, debo aclarar que no me interesa participar en política, que esto lo digo en mi simple papel de observador.

Por último, pido a mis coterráneos mesura en las elecciones del próximo domingo. Y los invito a respetar, con la debida prudencia, la decisión final que se tome.

Por Ensuncho de la Bárcena
@CineastaRural

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