marzo 24, 2013

Una ciudad real imaginaria



Cada artista crea el mundo, a su imagen y semejanza.

En el caso de Rafael Dussán el mundo está habitado por humanos demasiado humanos, animales sin ropa (pero con alma), y, ahora, por seres disfrazados. Su más reciente pintura logra lo que más de dos siglos de independencia no han podido: unir a la inspiradora Cartagena de Indias con la vanguardista Barranquilla. En una sola plaza.

Dussán consigue unir el mundo de arriba y el de abajo, con espectral lucidez. Tiende un puente entre el lugar de los ángeles con el lugar de los demonios. Entre lo fantasmal y lo palpable. Y lo consigue haciendo uso de la seductora anatomía de la ciudad, pero también de su iluminado espíritu.

Quien contempla por un rato la obra no quiere más salir de esta ciudad única, hecha de materia tan real como el sueño. Se siente uno habitante privilegiado de lo que podríamos llamar El Renacimiento Americano. Se siente uno pasajero de una ciudad con el vientre abultado, siempre a punto de parir.

“Todo lo profundo ama el disfraz”, escribió Nietzsche.

Eso es Cartaquilla.

Bienvenidos.







Por Ensuncho de la Bárcena
Hotel Bellavista, marzo 19 de 2013





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