marzo 18, 2013

La salvaje esperanza



Éramos dioses y nos volvieron esclavos.
Éramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata.

Éramos poetas y nos pusieron a recitar oraciones pordioseras.
Éramos felices y nos civilizaron.

¿Quién refrescará la memoria de la tribu?
¿Quién revivirá nuestros dioses?

¡Qué la salvaje esperanza sea siempre tuya,
querida alma inamansable!

Gonzalo Arango (1931-1976)
http://www.gonzaloarango.com/

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