febrero 02, 2013

“La música está al servicio de la Poesía”: Susana Baca




En una fluida conversación con el compositor y productor Iván Benavides, la prominente compositora y cantante peruana Susana Baca conmovió a la audiencia del segundo día del Hay Festival de Cartagena.

Luego de su concierto en la Plaza de la Aduana, la noche de apertura del certamen literario, la dos veces ganadora del Grammy Latino hizo un recorrido por la memoria y los afectos. Recordó, por ejemplo, la noche en la que Paco de Lucía conoció el cajón peruano, hoy tan presente en la música flamenca.

“Yo estuve allí. A Paco su Embajada en Lima le ofreció una recepción muy elegante, a la que asistió, un poco intimidado. Luego se escapó a una reunión en casa de un amigo, donde escuchó fascinado a un gran cajonero llamado Eusebio, quien le regaló el instrumento a su percusionista.” Un tiempo después, el cajón peruano entró a formar parte de la gran familia flamenca. Pero no fue fácil, según recuerda Baca: “A los flamenquistas tradicionales no les gustó el cajón peruano. Es muy bello saber que ahora es muy aceptado”.

A propósito de su impecable interpretación de “Las caras lindas” dijo: “Ismael Rivera es parte de nuestra vida. La salsa es de gran significado para nosotros, porque es reivindicativa. Hace poco estuve en un concierto de Cheo Feliciano y me sorprendió bellamente ver a miles de jóvenes coreando sus canciones. Héctor Lavoe es un santo de los barrios populares. Su fotografía está en las casas de nuestra gente. Su rostro está pintado en las paredes de nuestras calles”, afirmó.

En el momento más emotivo de la conversación, Benavides hizo subir al escenario a Cecilia Silva, cantante de Cartagena, quien interpretó la canción “Deja ya de pensar” de autoría de Doña Susana. Ella, al escucharla, no pudo evitar las lágrimas.


 El origen

“Comencé en la música gracias a mi madre. Ella trabajaba como cocinera y, al volver a casa, le encantaba ponernos música en un pequeño tocadiscos. A prendí a bailar viéndola a ella. Estar en el escenario es volver a la infancia. A ese sentimiento de que todo es muy cercano, muy espiritual. Por eso canto descalza, porque canto con los pies”.

África

“Hace unos años estuve en Nigeria. Y me recibieron como a una madre. Me cantaron desde el primer día. Fue un encuentro con los ancestros. Y logré ver el sufrimiento en las caras de la gente porque las cosas no andaban bien por allí. Es lamentable que la riqueza del suelo de un país no llegue a la vida de los pueblos”.

Los poetas analfabetas

“En nuestros países hay muchos poetas que no conocen, ni conocieron, el alfabeto. Cuando descubrí estas joyas, muchas de las cuales no habían sido grabadas, me propuse hacerlo. Para que no murieran. Para servir de puente entre las generaciones. Para que el olvido no se lleve tantas cosas valiosas.”

La calabaza

“Viajando por mi país conocí a Tano Urbina, de 91 años, quien tocaba la calabaza, un instrumento de los tiempos de la esclavización en el que eran servidas las raciones de maíz. Un día remoto alguien descubrió que, al darle la vuelta, servía de percusión. Aprendimos mucho de él, de sus versos. Varios meses después el viejo se nos fue, pero nos legó su herencia. Hoy hay sembríos de calabaza en el pueblo donde vivía él. Y los jóvenes tocan la calabaza por todos lados. Cuando fuimos a la feria de Sevilla en 1992, nos pidieron que la lleváramos. Es bello saber que la memoria de este músico no se perdió”.

La voz

“No sólo es vehículo de palabra y sentido. También expresa las cosas que piensas. La misma voz que canta ‘no a la exclusión’, ‘no a la desigualdad’ también canta poemas de amor”.

El tambor

“Cuando escucho un tambor sonar, mi alma se libera. Ahí se acaba la experiencia humana y comienza lo desconocido.”


Fotos: Revista Diners y El Universal

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