enero 28, 2013

Vargas Llosa iguala a Madame Bovary con el Quijote



En una apasionada defensa provocada por un comentario sobre la supuesta frivolidad del personaje de la gran novela de Gustave Flaubert, Don Mario Vargas Llosa elogió las condiciones del personaje de ficción.

“Emma Bovary quiere que su vida esté llena de pasiones extraordinarias que le permitan experimentar grandes aventuras. Lo que me parece más fascinante de ella es que quiere convertir la ficción en realidad”, dijo el Premio Nobel de Literatura 2010, invitado central del Hay Festival Cartagena que concluyó anoche.

“A lo largo de la historia ha habido gente como Don Quijote de la Mancha y Madame Bovary cuyas vidas han sido influidas por las novelas que leen y pretenden convertirlas en realidad. Madame Bovary no es una mujer frívola. Su sensibilidad es superior. Lamentablemente a su alrededor solo hay mediocres y pobres diablos que no están a su altura”, se lamentó el Marqués de Vargas Llosa. La esposa del reputado escritor peruano, Patricia Llosa, celebró con una sonrisa la enérgica defensa de su marido, en primera fila. Al igual que todo el auditorio, que aplaudió el alegato del escritor peruano.


 La escena transcurrió en medio del conversatorio que el autor de “La orgía perpetua” sostuvo con Sir Julian Barnes, autor de “El loro de Flaubert” y Premio Booker 2011. “Julian Barnes y yo somos, probablemente, los últimos escritores afrancesados. Yo viví en París entre 1959 y 1966, cuando París aún era la ciudad deseada por todo escritor de mi generación. Lamentablemente a partir de los años 70 la influencia francesa empieza a declinar en el mundo de la Cultura. Los jóvenes de hoy no miran a Francia con esa mirada un poco beata que teníamos nosotros”, dijo Vargas Llosa.

Sobre el autor de la novela precursora de la literatura moderna, el peruano dijo: “Flaubert exageraba de manera casi histérica sobre la gente y el mundo en que vivía. La enfermedad lo había aislado y buscó en el Arte un mundo propio. Él tenía odios muy estimulantes, especialmente el odio al burgués. Por lo despreciable, por su visión mezquina y estrecha. A cambio, tenía una fascinación por el idiota vanidoso, seguro de sí mismo, que abre la boca y todos los lugares comunes salen a flote. Al tiempo que Flaubert era un pesimista, era un perfeccionista. Hay que ver el extremo de neurosis al que debió llevarlo esa búsqueda de la perfección. El suyo, sin duda, fue un caso de inmolación de una Vida por el Arte, por la Literatura. Ese es el gran ejemplo de Flaubert”.



Por su parte, el escritor inglés, afirmó que Flaubert sigue cambiando, a pesar de estar muerto desde hace más de 130 años. Y considera que Madame Bovary no es un libro para leer cuando se es demasiado joven. “Tengo que volver a leer ‘La educación sentimental’ porque la última vez que lo hice pensé que tenía 100 páginas de más. Flaubert ha ido cambiando con el paso del tiempo, pero también yo”, afirmó.

Al respecto, Vargas Llosa refutó: “Para mi es un escritor que siempre me ha conmovido y nunca me ha decepcionado”. Citó particularmente dos escenas de la novela, que considera geniales. La primera es la del diálogo de Emma Bovary con un noble de la región, desde un balcón. Y la otra es la de la muerte del personaje.

“Cuando estoy deprimido leo esa escena final y me reconcilia con la Vida”, afirmó al decir que es una de las destrezas de esta gran novela, publicada en París en 1857, doscientos cincuenta años después de Don Quijote de la Mancha.

Por Ensuncho de la Bárcena
Fotos: Javier García Salcedo

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