enero 30, 2013

“Hay algo políticamente subversivo en ser otro”: Mario Mendoza



El escritor colombiano Mario Mendoza (1964) hizo una radical defensa de la lectura en Cartagena de Indias, en el marzo del Hay Festival 2013.

“La persona que no lee está atrapada en un yo. La persona que lee es alguien que se transforma, una y otra vez”, dijo. Según el autor bogotano esa metamorfosis no sólo ocurre en el lector, sino en el autor. “El lenguaje le permite al artista, al escritor, transformarse en otro. Claro que uno no elige esa transformación sino que ese otro lo acecha constantemente, lo persigue a uno, hasta que logra vencerlo”, enfatizó el autor de La ciudad de los umbrales (1992), La travesía del vidente (1995), Satanás (2002), Cobro de Sangre (2004), Buda Blues (2009), La Locura de nuestro tiempo (2010) y La Importancia De Morir A Tiempo (2012), entre otros.

Las declaraciones las dio Mendoza en una charla titulada “Historias comprometidas”, junto a la escritora argentina Elsa Osorio (1952) y la escritora española Eugenia Rico (1972). A propósito de si se considera una escritora comprometida, Osorio respondió que el primer compromiso de un escritor es con la literatura. “En algún momento la política aparece en lo que escribo, sería raro que no apareciera. Pero eso surge sin proponérmelo. La historia política atraviesa las historias que cuento, pero escribo solo para contar una historia. No para demostrar nada”, afirmó la autora de Ritos Privados (1982),  Reina Mugre (1989),  Como tenerlo todo (1993),  A veinte años, Luz (1998) y La Capitana (2012), entre otros.


Luego de excusarse por llegar a destiempo porque no la dejaban ingresar al Claustro de Santo Domingo “a pesar de ser ciudadana española”, Rico dijo que su único compromiso es decir la verdad. “El compromiso político de un escritor debe reflejarse en la vida que lleva, no en su obra. Si el compromiso se lleva a la obra de arte, resulta ser panfletario”, manifestó la autora de Los amantes tristes (2000) La edad secreta (2004), Aunque seamos malditas, (2008) y El fin de la raza blanca (2012), entre otros.

“¿Qué es lo que hay en el lenguaje que es capaz de metamorfosear al autor? La lectura transforma el yo en un nosotros. El establecimiento tiene una especie de neurosis de la identidad. El yo es un problema político. Un lector, un escritor, es un sujeto políticamente complicado. Hay algo liberador en el hecho de convertirse en otro. Esa es la fuerza de la literatura”, puntualizó Mendoza. 

Fotos: Diario El Heraldo

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