enero 27, 2013

Enero 27. Cartagena de Indias. La importancia de llamarse Antonio



Tiene una voz a la que le ha sido fiel. Con ella ha dado testimonio. Ha procurado, así sea a contracorriente, escribir lo que creía que debía escribir. Entender que Vida y Poesía se funden en el acto de Vivir para Crear.

Colinas

Lleva la naturaleza a todas partes. Nombrarlo es evocar el paisaje. Pensar en las elevaciones naturales de un terreno fértil. Ver lo natural como algo que tenemos que amar y proteger. “El lugar en el que respiramos, que es nuestro acto más consciente para serenarnos y llegar a la plenitud”, dice en el patio del Claustro de Santa Clara en Cartagena de Indias. Leyó desde pequeño a Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Rabindranath Tagore.

Lobato

Nació en La Bañeza (León, España), región de mayor reserva de lobos en Europa. Este animal está presente en los relatos míticos, desde siempre. “El lobo está más cerca de lo misterioso que de lo terrible. Cuando era niño pasaba los veranos en Fuente Encalada, entre León y Zamora, lugar de vestigios arqueológicos romanos. Mi abuelo Valentín era el herrero del pueblo, le gustaba cantar y llevaba una vida bohemia. Ese mundo lo he expresado en mis cuentos. Sobre todo en ‘Leyendo las piedras’ publicado por Siruela”.

Los viajes

Muy temprano supo que la fuente de su trabajo literario eran sus propios orígenes, pero había que universalizarlos. Por eso comenzó a viajar, desde joven. Según él mismo dice no ha ido donde ha querido, sino donde la vida lo ha llevado un poco. O mucho. Esas experiencias le han servido de inspiración. “Hace un tiempo hice un viaje a la China. En el vuelo de vuelta a España comencé a escribir unos versos que se convirtieron en el libro ‘La simiente enterrada’”.


Cartagena de Indias

Ha estado varias veces en nuestro continente. Particularmente en Estados Unidos, México, Argentina y Colombia. Hace unos años tuvo un recital en el Teatro Colón de Bogotá y participó en el Festival Internacional de Poesía de Medellín. Es su primera vez en la ciudad. “Es excepcional. Tiene algo laberíntico en sus calles, mágico. En eso es parecida a Venecia, a Córdoba, a Toledo”, dice con un una sonrisa tranquila.

Poeta y narrador

La Poesía se le revela a través de un primer verso. “Una leyenda muy antigua dice que nos lo dictan los dioses. Ese primer verso va tirando de los otros. Y surge el Poema”. Tiene poemas largos que se han vuelto libros: “La tumba negra” (dedicado a Johann Sebastian Bach), “Sepulcro en Tarquinia” y “La muerte de Armonía” (en Homenaje a María Zambrano). La Poesía, según Antonio Colinas, requiere de un estado de Gracia para ser compuesta. Mientras que la narrativa es un oficio. “El Poema debe tener emoción, intensidad y pureza formal”.

Italia

Llegó por 6 meses y se quedó 4 años. “Toda persona que ha pasado por Italia ha quedado marcada. En su historia concurren maravillas de la Ciencia y el Espíritu”. En la ciudad de Antonio Vivaldi y Canaletto conoció al poeta Ezra Pound, quien le firmó un libro sin fechar la dedicatoria. De esa experiencia surgió un poema que es una invitación a visitar la ciudad, a entrar en el laberinto para visitar al Poeta. La emblemática urbe de la Plaza de San Marcos también le sirvió de inspiración para componer unos versos al legendario Giacomo Casanova en el retiro de su biblioteca. “Venecia no sólo es un lugar, también es una estética”, ha dicho. Sin embargo, se siente más florentino que veneciano, por una razón sencilla. “Prefiero el equilibrio al barroquismo”.

Salamanca

Cuenta Don Antonio que Salamanca es la ciudad de las piedras doradas. Cuando la lluvia lava sus calles, algunas piedras resplandecen en tonos de oro. Algo en común tiene el aire de Cartagena de Indias a las cinco de la tarde.

Hablar con el Poeta es emprender un viaje a las raíces. Saber, por ejemplo, que su abuelo paterno se llamaba Dionisio.

Textos: Ensuncho de la Bárcena
Fotos: Javier García Salcedo

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