diciembre 23, 2012

Mi patria no es la lengua portuguesa




Minha pátria não é a língua portuguesa.
Nenhuma língua é a pátria.
Minha pátria é a terra mole e peganhenta onde nasci
e o vento que sopra em Maceió.
São os caranguejos que correm na lama dos mangues
e o oceano cujas ondas continuam molhando os meus pés quando
sonho.
Minha pátria são os morcegos suspensos no forro das igrejas
carcomidas, os loucos que dançam ao entardecer no hospício junto ao mar,
e o céu encurvado pelas constelações.
Minha pátria são os apitos dos navios
e o farol no alto da colina.
Minha pátria é a mão do mendigo na manhã radiosa.
São os estaleiros apodrecidos
e os cemitérios marinhos onde os meus ancestrais tuberculosos
e impaludados não param de tossir e tremer nas noites frias
e o cheiro de açúcar nos armazéns portuários
e as tainhas que se debatem nas redes dos pescadores
e as résteas de cebola enrodilhadas na treva
e a chuva que cai sobre os currais de peixe.
A língua de que me utilizo não é e nunca foi a minha pátria.
Nenhuma língua enganosa é a pátria.
Ela serve apenas para que eu celebre a minha grande e pobre pátria
muda,
minha pátria disentérica e desdentada, sem gramática e sem dicionário,
minha pátria sem língua e sem palavras.



Mi patria no es la lengua portuguesa.
Ninguna lengua es la patria.
Mi patria es la tierra blanda y pegajosa donde nací 
y el viento que sopla en Maceió. 
Son los cangrejos que corren por el lodo de los manglares 
y el océano cuyas aguas siguen mojando mis pies cuando 
sueño. 
Mi patria son los murciélagos colgados del techo de las iglesias 
carcomidas, los locos que bailan al atardecer en el hospicio junto al mar, 
y el cielo curvado por las constelaciones. 
Mi patria son las sirenas de los barcos 
y el faro en lo alto de la colina. 
Mi patria es la mano del mendigo en la mañana radiante.
Son los astilleros podridos 
y los cementerios  marinos  donde mis ancestros tuberculosos
y palúdicos no paran de toser y de temblar en las noches frías 
y el olor del azúcar en los almacenes portuarios 
y las lisas que se debaten en las redes de los pescadores 
y las ristras de cebolla enroscadas en la tiniebla 
y la lluvia que cae sobre los corrales de peces. 
La lengua que utilizo no es ni nunca fue mi patria. 
Ninguna lengua engañosa es la patria.
Ella sólo sirve para que yo celebre mi grande y pobre patria 
muda, 
mi patria disentérica y desdentada, sin gramática y sin diccionario, 
mi patria sin lengua y sin palabras.


Por Ledo Ivo (Maceió, 18 de febrero de 1924- Sevilla, 23 de diciembre de 2012)
Traducción: Juan Carlos Ensuncho Bárcena

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