octubre 22, 2012

NAUFRAGIOS Y DESPOJOS DE RAFAEL DUSSÁN



Este jueves, 25 de Octubre, Alonso Arte Galería presenta la más reciente Obra de Rafael Dussán en una muestra titulada “Naufragios y Despojos”.

“La exposición surge de una invitación del galerista Alonso Restrepo, con quien desde hace años nos une no solo una amistad sino una curiosidad por la historia”, explica Dussán en su taller de Cartagena de Indias, frente al mar.

“Alonso me sugirió volver a trabajar sobre las maderas, material que había usado durante mi primer período en Cartagena (1998-2001). Esa sugerencia coincidió con un sentir personal que se venía despertando al volver a vivir en Cartagena en 2010 después de varios años en Europa”.

Por su parte, Alonso Restrepo, comenta en su galería de Bogotá: “Como al final todos somos náufragos y colectores insaciables de recuerdos, invité al amigo y artista Rafael Dussán a buscar juntos en una orilla de nuestro Caribe y recoger lo que el mar regurgita; lo que nos entrega y lo que trae la impronta de su labor y el alma de su misterio”.

“De esta manera se unieron dos pasiones en mi proceso creativo”, dice Dussán, “la primera el material y soporte, las maderas arrojadas por el mar y en segunda instancia el tema de lo histórico, una constante a lo largo de mi obra. El elemento que permite el encuentro entre ellas es el dibujo”


La luz de Cartagena

“El hecho de volver a vivir en el Caribe, después de varios años, fue otro motivo de inspiración para esta obra. Vivo frente al mar de Cartagena de Indias, con el cual tengo un contacto prácticamente diario. Adoro esta ciudad paradójica, contradictoria, en medio de su belleza y de su historia”, asegura Dussán.

En alguna de muchas tertulias a lo largo de los años de amistad, Alonso le sugirió a Rafael la lectura del libro “Geografía histórica, estadística y local de la provincia de Cartagena, República de la Nueva Granada, descrita por cantones”, de Juan José Nieto.

Después de recordar muchos pasajes de nuestro acontecer histórico, los dos pensamos que sobre esas maderas rescatadas - que en una u otra forma navegaron - había que esculpir y dibujar algunas gestas, triunfos y fracasos, para dejar en ellas lo que en páginas escritas habíamos descubierto: recuerdos del Almirante Colón, de Don Pedro y Don Alonso de Heredia, de Juan de la Cosa, de la bella Catalina… y como última estrella inmarcesible la gloria de Bolívar”, concluye Restrepo.

“Trabajar sobre maderas arrojadas por el mar, tiene ya en sí  mismo todo un contenido simbólico y alegórico”, cuenta Dussán. “Maderas pulidas y esculpidas por el agua y por el viento, y por la sal y por el sol. Maderas que vienen por el río Magdalena, en su mayor parte, realizado un largo viaje desde los múltiples paisajes de Colombia. Nunca podremos saber de dónde venían… pero si sabemos que llegaron por el mar. Como los primeros exploradores europeos. ¿Qué mejor que estas maderas llenas de historias para expresar la historia, para dialogar sobre su materia como soporte noble y hermoso a través del dibujo?, se pregunta.


Curación y diálogo

Para lograr la exposición que presenta el artista colombiano, nacido en Bogotá, fue fundamental preparar el material, llevar un proceso de curación cuidadosa. Desde el lavado con agua dulce y secado a la sombra y al sol, junto a otros apasionantes oficios que exige la madera. “He tenido que dialogar con sus formas, interpretarlas, sacarles su belleza implícita, realizar ensamblajes para poder crear formas nuevas… en continuo diálogo paralelo con el material escrito y cinematográfico que me ha servido como referencia. De estos diálogos y encuentros han surgido las obras y sus dibujos”, explica Dussán.


La huella de Colón

El trabajo de investigación para llegar a “Naufragios y Despojos” le permitió también a Dussán reencontrarse con la inagotable figura de Cristóbal Colón: “Cuando miraba en internet un material fabuloso sobre los cuatro viajes de Colón me enteré que en su último viaje naufragó en la hoy llamada isla de Jamaica. Permaneció allí casi un año esperando ayuda y rescate desde la isla de La Española donde no lo querían  y le estaba prohibida la posibilidad de desembarcar. Ver este personaje que termina sus últimos años derrotado y sin reconocimientos justos a su viajes que marcaron el cambio radical de la historia universal, me hizo pensar aún más en esta sensación del naufragio, de la muerte y la derrota, como aquella que vivieron los habitantes de estos mundos conquistados por los europeos. Porque el naufragio conlleva el despojo, estos cambios inevitables de la historia también suponen esto, pero no solo fueron despojados los indios de sus tierras y sus creencias, también se despojaron entre ellos los conquistadores”, asegura Dussán.

A pesar de su profundo interés por la Historia, Dussán sabe que su abordaje no pretende ser académico. A él simplemente lo que lo mueve la búsqueda del origen, el llegar a comprendernos como americanos y colombianos. “Entender y conocer nuestras raíces. Saber que venimos de allí, de ese encuentro de mundos del cual somos hijos. Pero más allá de un contexto de culturas y países, está lo que humanamente conlleva el naufragio y el despojo. Son componentes implícitos de nuestra naturaleza humana, llamada por el ciclo de la vida al despojo radical y al naufragio de tantas cosas que consideramos eternas e imperecederas, pero que no lo son y hacen parte de lo impermanente y mutable de la vida”, concluye Dussán.


El resultado es una exposición que no dejará indiferente a nadie. Por sus esculturas en madera extraída del mar para ser dibujada con rigor poético. La Obra de Dussán en diálogo con las narraciones de Cristóbal Colón, Juan José Nieto y Tzvetan Tódorov; pero también con la pintura de Francisco de Goya y Diego Velásquez; y con el Cine de Werner Herzog y de Ridley Scott. En resumen: una obra contemporánea. A lo mejor estamos ante el principal artista del barroco postmoderno.

La muestra estará abierta hasta el 25 de Noviembre en Alonso Arte Galería, Calle 85 No. 11-53 Int. 2 Bogotá, DC.

Contacto: 3212624231 (Juan Carlos Ensuncho-Bárcena)

octubre 21, 2012

Prohibido besarse los domingos



Parecen salidas del catálogo de extravagancias de un escritor inglés de finales del XIX, pero no. La fuente se puede consultar: página 6 de la revista CROMOS del 13 de febrero de 1943, cuando aún la revista era algo distinto a material de peluquería. La crónica fue escrita por Dick Hyman y traducida especialmente para el semanario.

Se titula “La cosa tiene gracia, pero la ley es así” y es un conjunto de leyes que nos hablan del espíritu conservador y, en algunas ocasiones, retardatario de la sociedad estadounidense. De paso, nos recuerdan el carácter temporal de las normas.

Comienza con una perla digna de poeta surrealista: “Prohibido abrir o cerrar una sombrilla en presencia de un caballo”. Al parecer era considerado descortés o peligroso asustar al noble animal. La siguiente restricción no la hubiera aceptado fácilmente un expresidente colombiano ni sus seguidores: “Prohibido escuchar conversaciones ajenas, aunque sea en un idioma que usted no entienda”.

Al parecer en esa época los cazadores no respetaban lugares sagrados porque estaba “Prohibido cazar conejos y liebres en el cementerio”. Y los apuros domésticos se debían resolver de día: “Prohibido vender joyas de familia después de la puesta de sol”.

En Norman (Oklahoma) no hubieran podido sobrevivir los amantes dominicales que se dan demostraciones públicas de cariño en parques o plazas, porque estaba “Prohibido besarse los domingos”.

En Carolina del Norte no hubiera sido posible la proliferación de malos cantantes de la actualidad. Si esta norma continuara vigente nos hubiésemos salvado del tropipop y del reggaetón: “Prohibido cantar fuera de tono”.

Michigan no era un estado apto para feministas porque si una esposa trataba de abandonar el hogar, “su esposo tenía derecho a quitarle la ropa”. No sabemos si se refería a la que llevaba puesta o a la que tenía en el armario.

En Sterling (Colorado) la ternura conyugal no era bien recibida, pues “Los jóvenes esposos deberán abstenerse de besar a sus esposas mientras duermen, porque pueden ser demandados ante los tribunales”.

A cambio de semejante prohibición, más de un esposo estaría de acuerdo con la norma que era vigente en aquel momento en Maryland: “La mujer incurre en delito si revisa los bolsillos de los trajes de su esposo mientras este duerme”. “Esta ley probablemente nunca sea revocada”, nos dice el cronista.

También nos cuenta Hyman que en Massachussetts se dictó una ley “verdaderamente tonta algunos años atrás que nunca fue transgredida. Prohibía que un hombre se casara con su suegra”. Y prosigue: “También es ilegal allí que las mujeres salgan a la calle con el rostro pintado”. No nos aclara si se trata de maquillaje o disfraz. En Boston, capital del estado, “es un verdadero crimen silbar a un actor y es ilegal conceder premios de bridge”.

Mientras tanto en Yuma (Arizona) a los niños que robaban frutas o verduras se les obligaba a tomar aceite de ricina y en McPherson (Kansas) estaba prohibido jugar a las bolitas. Según una ley antigua de Virginia, no era buena idea ser niño por esa época. “A los chicos recalcitrantes y que faltan tres domingos a misa, se les condena a muerte”. En Salem, famoso por sus brujas, “está prohibido vender dulces a los chicos en la puerta de la Iglesia, sea de mañana o de tarde”.

En Los Ángeles (California) existía para la época una ley que bien merece una película: “Prohibido dormir en el lecho del río”. Nos dice Hyman que “nunca ha sido violada porque hacen falta sábanas flotantes e impermeables”. A propósito de ríos, en Louisville la gente era castigada si trataba de matar peces con arco y flechas o si se ponían detrás de una mula “sin antes haberle dirigido la palabra al animal, cosa que debe hacerse en tono de voz conciliador”.

Pero no se piense que todo en aquellos tiempos era conservador en la unión de Estados. En 1934, en Kentucky se aprobó un proyecto de colonia nudista, en el que se estipulaba que todos sus miembros “debían ser revisados regularmente por una comisión compuesta por legisladores”.

“En Florida se prohíbe romper más de tres platos diarios”, norma ideal para la economía doméstica. “En Joliet será encarcelada toda mujer que se pruebe más de seis trajes en una misma tienda”, muchos dependientes de almacén votarían de nuevo esta norma. “En Spencer (Iowa) está prohibido decir piropos callejeros”, muchas mujeres de hoy estarían de acuerdo. “En Jhayer está prohibido ofrecer más de un baile mensual en su hogar”, ¿cómo harían mis paisanos caribes para sobrevivir allí?

“En Oqden está prohibido hacer picnic en el cementerio”, ¿a quién se le ocurriría semejante despropósito? “En Willacoochec (Georgia) existe una ordenanza que prohíbe que hombres y mujeres se citen para después de las 12 de la noche”, ¡pobres amantes clandestinos de la época! “En Evansville (Indiana) no se puede vender queso hamburgués los domingos”. A lo mejor el fabricante de otros quesos impuso esta norma, tal como lo siguen haciendo en la actualidad “los hombres de negocio” para favorecer sus productos.

“En Peplar (Missouri) está prohibido afeitarse en las horas del día”, ¿cómo carajo se enteraban en qué momento se afeitaba uno? “En Nebraska se prohíbe estornudar en público”, en la actualidad mucha gente estaría de acuerdo. La que muy poca aceptaría es la siguiente: “En Carolina del Norte las camas gemelas de los matrimonios deben colocarse entre 60 o 90 centímetros”. Al parecer, durante la aplicación de la ley hubo muy pocos embarazos. “En Alabama el esposo puede castigar a su cónyuge con un bastón ‘no más grueso que el pulgar’, pero la ley no dice nada respecto a la longitud del mismo”, atroz medida que seguro no duró mucho tiempo para ser extirpada.

El cronista va un poco más lejos de las fronteras norteamericanas y cita un par de normas vigentes en otros países: “En Egipto está prohibido adelantar los relojes sin permiso especial”. Mientras que “En Italia está prohibido casi todo, excepto morir”. Recordemos que Europa tenía al mundo en ascuas con la Segunda Guerra Mundial y los países más repudiados en América eran Alemania e Italia.

Pero no sólo la crónica de Dick Hyman es lo hilarante en aquella edición de CROMOS. Lo es también la publicidad.  Cito solo un ejemplo: “Para aliviar el malestar de un catarro use gotas nasales PENETRO, el bálsamo poderoso”.

Por Juan Carlos Ensuncho-Bárcena