septiembre 09, 2012

Mario Ramos Castro sigue detenido en Bogotá


Mario Ramos con su hija, en su ofcina

El caso de Mario Ramos Castro todavía tiene mucha tela por cortar. Según pudo establecer EL HERALDO, el presunto implicado en el atentado terrorista contra el exministro Fernando Londoño, quedó libre la noche del viernes pero inmediatamente fue recapturado por un proceso de homicidio pendiente. Se encuentra en los antiguos calabozos del DAS.

Caracol Radio informó que la Policía había señalado que la bomba lapa que pusieron sobre el carro del exministro Fernando Londoño había sido trasladada de Cali a Bogotá en un trasteo familiar; después la Fiscalía señaló que fue traída en una moto por el expolicía sucreño. Las pruebas en su contra en el caso del atentado terrorista no tienen la suficiente contundencia, sin embargo Ramos Castro seguiría vinculado a la investigación.

Las razones que llevaron a las autoridades a recapturar a Ramos son las que lo relacionarían con el homicidio de Rosa Virginia Banquez Díaz. En versión libre realizada hace un año por Wilson Anderson Herrera Rojas, alias ‘Gafitas’, aseguró que el 5 de agosto de 2003, Mario Ramos Castro, agente activo de la Sijín en ese momento, mandó a asesinar a su compañera sentimental Rosa Virginia Banquez Díaz, porque al parecer lo iba a demandar por inasistencia alimentaria, lo que lo perjudicaría en su trabajo. Para ello le pidió de manera insistente a Ángel Berrocal Rocha alias ‘Gocha’ que lo ayudara con su muerte. El crimen lo habría cometido alias ‘El Peluca’. Los tres han testificado contra Ramos.

“Gafitas siempre le ha tenido rencor a Mario porque fue capturado por él por porte ilegal de armas. Esa es la razón por la cual lo quiere implicar en la muerte de la mamá de una de sus hijas. Después de eso le hizo un atentado en Sincelejo”, señaló Alexandra Deulofeut Madera, actual esposa de Ramos Castro.

Según Alexandra se demostró que su esposo no tiene nada que ver con el atentado al exministro Londoño. Incluso dice tener pruebas contundentes de la inocencia de Ramos Castro. “Ese día, 15 de mayo, Mario estaba en el lanzamiento de PROSEGUR – antiguo VIMARCO - en un sitio llamado Tacasuán de Montería. Hay más de 200 vigilantes de testigos y fotos del evento”, asegura. Sin embargo, las fotos que dice tener están extraviadas. “El día que capturaron a Mario me incautaron el computador y me hicieron un allanamiento. Tenía unas copias en una USB pero la tengo perdida”, afirma confundida.

Mario y Alexandra se conocieron en Sincelejo en 2002, cuando él era policía y ella estudiante de Fonoaudiología de la Universidad de Sucre. Se enamoraron y, posteriormente, se casaron el 10 de diciembre de 2004 en San Marcos. Tienen una hija llamada Tania va cumplir 4 años en noviembre y esperan otro hijo para fin de año. Pero no son los únicos de Mario. Según Alexandra, su esposo tiene dos hijas, de 17 y 15, en Zarzal (Valle), cuya madre es policía activa. “Creo que se conocieron en Bogotá, su primera hija nació allí. Cuando lo trasladaron a él a Sincelejo, ella pidió traslado también. Allí tuvieron a la segunda. Después se separaron y ella se fue a vivir al Valle. Él ha ido a visitarlas, pero hace 5 años que no va a Cali”, asegura.

Después de separarse de la madre de sus dos primeras hijas, Mario Ramos Castro conoció a Rosa Virginia Banquez Díaz (QEPD) y tuvo a su tercera hija, Ana Teresa. “Mario tiene excelentes relaciones con la familia de Rosa Virginia. La niña ha sufrido mucho con la noticia de estos días”, afirma su actual esposa.

Mario Ramos y su esposa Alexandra Deulofeut

Su pueblo lo apoya

Hay conmoción en San Marcos, Sucre. Los que conocen a Mario Arturo Ramos Castro en su pueblo no se explican lo sucedido. Para todos ha sido una sorpresa verlo vinculado como autor intelectual y material del atentado terrorista contra el exministro Fernando Londoño, ocurrido el 15 de mayo pasado en Bogotá.

En las esquinas y corrillos del pueblo no se habla de otra cosa. Recuerdan a Mario Arturo como el compañero de clases en el colegio público de bachillerato, como el jugador de fútbol que se hizo policía. En “La Perla del San Jorge” se recuerda a su padre, Armando Ramos (QEPD) como una persona muy conocida porque manejaba un bus Sincelejo-San Marcos. Una prima suya, Mildred Ramos Otero, fue la primera alcaldesa de San Marcos en el período 1995-1997.

EL HERALDO habló con el profesor Miguel Ramos Castro, hermano de Mario. “Estamos sorprendidos con la noticia. Y seguros de que Mario es inocente. Tan pronto vio su foto en el noticiero me llamó llorando. Le recomendamos que se entregara a las autoridades. Estaba haciendo contactos con el Obispo y el Defensor del Pueblo de Montería cuando lo capturaron”, comenta vía telefónica.

Su hermano afirma que Mario trabaja con una empresa de seguridad en un cargo directivo desde hace varios años. “Antes estaba en Sincelejo y el año pasado la empresa lo trasladó a Montería. El fin de semana pasado estuvo acá en San Marcos con su esposa, Alexandra, y su hija de dos años, Tania. Se casaron acá en San Marcos hace más de dos años y están esperando un segundo hijo. Alexandra tiene cinco meses de embarazo”. Sobre la supuesta implicación en el homicidio de Rosa Virginia, Miguel dice: “Eso es falso. Mario no ha tenido otra esposa”.

Los Ramos Castro son siete hermanos. Uno vive en Sincelejo, otro en Bucaramanga y cuatro más en su pueblo natal. Su mamá, Candelaria Castro, está muy afectada con lo sucedido. “Llora todo el día. Nosotros le decimos que tenga fe en que todo va a salir bien”, asegura Miguel.

Mario y su hija en el puente en construcción sobre el río San Jorge (San Marcos)

Reacciones en internet

Antes de que eliminaran su perfil ayer, Mario Ramos Castro tenía 152 amigos en Facebook. En la foto de portada sonríe, cargando a su hija Tania, en el puente en construcción sobre el río San Jorge. Es una imagen que contrasta con las lágrimas que se le ha visto derramar por la televisión, tras conocerse su vinculación con el fatal atentado. “Su expresión de congoja al momento de la captura no parece la de un criminal”, dice una sicóloga consultada por EL HERALDO.

Sus amigos en otras ciudades del país emiten su opinión, vía Facebook. En el grupo “El pueblo más feliz del mundo” se puede leer algunas opiniones al respecto. “Dios quiera que sea una equivocación o algo así” dice José Miranda Cermeño. “Total solidaridad con la familia Ramos, ojalá esto se aclare”, dice Maykell Angulo. “Amigo: ten fe en que saldrás de esta. Tus amigos estamos contigo”, dice Sandra Vayena. “Dios quiera que se aclare esto rápidamente. Tengo fe que todo va a salir bien. Solidaridad contigo y tu familia”, dice Diana Huertas Arrieta.

José Miranda Cermeño recuerda que Mario perteneció a la SIJIN, institución de la cual fue desvinculado. “La última vez que chateamos fue hace cuatro meses. Me dijo que tenía una niña. Según me contó un primo que trabaja conmigo (en Bogotá), unos días antes del atentado Mario estuvo en mi negocio de comunicaciones vendiendo una BlackBerry”, afirma Miranda.

Al respecto dice su hermano Miguel: “Eso es falso. Mario no ha ido a Bogotá. La empresa en la que trabaja no le ha dado vacaciones todavía. Él sí perteneció a la SIJIN, durante 15 años, pero salió de allí, no sé por qué”.

Nelson Támara, por su parte, dice que son amigos desde la niñez, vivían en la Calle del Carmen. “La ultima vez que lo vi fue hace como 15 días, en San Marcos. Pasó por mi casa a saludarme, como siempre lo hace cuando va de visita al pueblo. Tiene una bonita familia, sé de su trabajo como Jefe de Operaciones de una empresa de seguridad en Córdoba. Y ha tenido un desempeño sobresaliente. Por eso me da tristeza ver como dicen que está siendo investigado por el asesinato de su esposa. No lo creo capaz de eso”, remata Támara desde Bucaramanga.

Morgan Sierra lo identifica como un gran amigo y que no logra creer lo que le está pasando. “Estuvimos juntos en la infantería de marina, teníamos muy poca comunicación. Sé que después estuvo en la policía. La noticia me ha tomado por sorpresa”, comenta Sierra desde Bogotá.

Desde Cartagena, José Eduardo Lozano dice que no precisa cuando fue la última vez que lo vio. Cree que durante las corralejas de diciembre. “Era buen futbolista. Lo recuerdo en el Colegio Nuestra Señora de Lourdes, todos los sábados de la infancia. Incluso jugamos en Sincelejo y Montería. Es un gran amigo, servicial, una persona de bien, con muchos valores. Tampoco se pelaba una miniteca. En fin, solo espero que sea un error y pueda salir bien de esta situación. Me uno a los mensajes de apoyo y solidaridad con él y su familia”, concluye Lozano.

Según informó Caracol Radio, Ramos Castro cuenta con dos abogados privados, a diferencia de los otros capturados por los mismos hechos, que fueron defendidos por un abogado público. Alexandra, esposa de Ramos Castro, lo confirmó en diálogo con EL HERALDO: “Es cierto. Hemos hecho un gran esfuerzo familiar para enviar a Bogotá al doctor Jairo Restom, abogado de Sincelejo que Mario contrató desde el año pasado para que lo defendiera de las acusaciones en su contra por el caso de Rosa Virginia y en Bogotá está el doctor Osvaldo Ortiz, a quien todavía no le hemos pagado por sus servicios". Al respecto, su hermano Miguel dice: “Estamos recopilando pruebas y recogiendo plata para pagarle al abogado”.

Quien esto escribe también recuerda a Mario. Con una escena en particular. Era 1986. Jugábamos una final del campeonato intercolegiado de microfútbol en el polideportivo del barrio la Trinidad. Las tribunas estaban llenas. Nos fuimos a penaltis. Me correspondió cobrar de último, Mario era el portero del equipo contrario. Las imágenes en la memoria son en cámara lenta. Pongo el balón. Cobro. Gol.

Durante muchos años no lo volví a ver. Lo último que recuerdo de él, antes de la fatal noticia, es haberlo visto como Policía. Es muy difícil enterarse de que alguien que conociste en tu infancia esté vinculado a un proceso de semejante trascendencia. Nunca ha sido fácil entender los móviles de un crimen. Ahora lo único que espero, como tantos amigos suyos del pueblo, es que sea una equivocación o una confusión de la Fiscalía.

Y que la vida no le haga más goles a Mario Arturo.

Por Juan Carlos Ensuncho-Bárcena

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