septiembre 28, 2012

Nora Lezano, el ojo del rock latino


I

Es sexy. Aunque ella no pretenda serlo, ni se defina así. Quizá le moleste un poco ser descrita de esta manera. Pero lo es. Sus labios se expresan, incluso cerrados. Su cabello corto le da un aire de diva intelectual. No se maquilla. Viste chaqueta de jean, pantalones sueltos. En definitiva: una rockera. Como cualquiera de sus amigos de Argentina. Es Nora. La fotógrafa de Charly García, Fito Páez, Gustavo Cerati, Andrés Calamaro, Luis Alberto Spinetta, entre muchos otros. La que puede capturar un instante de intimidad de una celebridad, con la naturalidad que le permiten su prudencia y fidelidad.


II

Tiene una página en Facebook con más de 3000 fans desde donde responde comentarios. Tiene una página web (www.noralezano.com) en la que se puede ver una antología de sus trabajos. No usa Twitter, sólo correo electrónico. Vive en Buenos Aires, Avenida Independencia, cerca a la calle Combate de los Pozos. Desde hace 15 años trabaja para el suplemento Radar del prestigioso diario Página 12. Es su propia editora.


III

Su voz es dulce, delicada, aterciopelada. Se abre cuando entra en confianza. Nació en Baires, el 24 de febrero de 1970. Creció en Tapiales, sector de casas bajas, con gente sentada en la calle, cebando mate. Tuvo una infancia sin contacto con cámaras de ningún tipo. Cuando llegó el momento de ingresar a la universidad escogió Biología. Pero cuando tuvo la libreta universitaria en sus manos, vio que era “un pasaporte a morir de hambre, a aburrirme toda la vida”. Y lo rompió. “Hace poco, en plena mudanza, abrí una caja en la que estaban los apuntes de la Facultad… los eché a la basura”.


IV

Su historia con la fotografía comenzó un día de Universidad, cuando una amiga le propuso hacer un curso. Se anotaron. Su amiga tuvo un problema y no pudo inscribirse. Ella sí.  Se compró una Minolta, básica. Era un curso básico. Terminó el curso. Llevaba la cámara a los recitales de rock, volvía a casa, revelaba. Si le gustaba alguna foto, iba al siguiente recital del grupo o músico y le obsequiaba las fotos.


V

Entró a trabajar en una dependencia del gobierno de la ciudad. Era una empleada administrativa, se aburría un poco. Pidió el paso a la parte de prensa, primero como archivista. Cuando sus jefes lo consideraron comenzó a fotografiar a la gente del gobierno. Pero seguía aburrida, quería más.


VI

Un día cualquiera, en su oficina suena el teléfono. De una revista la llaman para hacer unas fotos a Charly García y Mercedes Sosa. Alguien había valorado su trabajo. No puede creerlo. Va al hotel, asustada. Su escudo: la cámara. En el lobby se topa con Charly y Mercedes, dos de sus ídolos. Suelta el llanto. Incontenible. Seca sus lágrimas. Los besa. Se ponen de acuerdo. Obtura. Entre una foto y otra piensa en lo privilegiada que es. Está a punto de reventar de la emoción. Al final de la sesión, Charly le pide su número. Todos se sorprenden. Ella se lo da, algo escéptica.


VII

Otro día cualquiera vuelve a sonar el teléfono. “Te llama Charly García”, le dice su jefe. Ella se pone al teléfono, incrédula. Esperando la voz de un amigo al otro lado de la línea. Pero no. Es Charly. La invita a su casa para que le haga unas fotos. Ella acepta. Le dice a su madre que la acompañe, no es para menos. Van al edificio donde vive uno de los padres del rock nacional, le pide a su madre que la espere abajo. Que si no sale en 15 minutos llame a la policía. Charly la recibe, encantado. Está de buen humor. Le explica un poco lo que quiere hacer. Ella entra en confianza. Se inventa una excusa para bajar al primer piso. Le cuenta a su madre que todo está bien, que puede regresar a casa. Se queda a solas con el chico más feroz de Buenos Aires. Ella obtura y obtura y obtura. En una de esas Charly le pregunta: “¿Tendrías problemas en tomarme fotos desnudo?”. Ella se sonroja. Pero recuerda su escudo y le dice: “Ninguno”. Charly se desnuda. Ella obtura. Se hacen amigos. Ahora tenía suficientes motivos para renunciar a su escritorio de empleada. Lo hace y se dedica al trabajo editorial. Lo primero “serio” que hizo con la fotografía fue la portada de un disco.


VIII

Después de Charly vino Calamaro. Se juntaron, se hicieron amigos y comenzó a hacerle fotos. Algunas emblemáticas para la carrera del músico. Una noche, Andrés la invita a un recital en un recinto rockero de los noventa. Están en el camerino. Y llega un flaco, sexy, de larga cabellera. Los presenta, con nombre y apellido: “Fito Páez, ella es Nora Lezano. Nora Lezano, él es Fito Páez”. Y surge otra amistad. Fito le pide que le haga unas fotitos. Se hacen muy amigos, todavía se ven de vez en cuando. Recuerda haber visto con él “No country for old men” de los hermanos Cohen. Mantienen el contacto, vía e-mail.


IX

De una lista va tachando, uno a uno, los nombres icónicos del rock argentino. La llaman los chicos de “Ilya Kuryaki and the Valderramas” para que les haga unas fotos. Se hacen amigos, andan juntos. Una noche de esas, al volver a su casa, encuentra un mensaje en el contestador: “Hola Nora. Soy Luis Alberto. Le pedí a Dante tu número. Quisiera hacer unas fotos contigo”. Para el flaco Spinetta hizo, entre muchas otras, la famosa foto de su disco “Silver Sorgo” en la que aparece fumándose un pucho, con atuendo árabe. Dos días después de la muerte del flaco, en febrero pasado, publicó en Facebook una foto de él, con una nota: “No habrá silencio, porque siempre habrá una voz”.


X

“Es un regalo de la fotografía el haber conocido a tanta gente hermosa. Siempre he sido independiente. Me mueve la intuición. Eso me parece lo más valedero. Sin ninguna pretensión, sin querer ser la Gran Fotógrafa. Me gustaría exponer en galerías, pero en Argentina el retrato no es considerado arte contemporáneo. No importa tu trabajo, importa si estás de moda. Me gustaría, también, publicar un libro de fotos, grande, con papel increíble, como los de Richard Avedon. Pero aún no se ha podido, tal como quiero”.


XI

Es domingo. Está almorzando en casa de sus padres, como de costumbre. Suena su celular, ella contesta. “Hola. Soy Gustavo Cerati. Mucha gente me habló de vos, quiero conocerte”. Ella no se lo cree. Piensa que es una broma de otro amigo. Pero al explicarle que necesita unas fotos para le prensa de su álbum “Bocanada” y al sentirle aquella voz inconfundible, comienza a llorar. Sus padres se preocupan. Su única hija los tranquiliza con un gesto. Ellos siguen almorzando, ella ve todo como en una película. Él le pide que se vean en su oficina, esa misma semana. Por la mente de ella pasan algunas imágenes. Se recuerda a sí misma, adolescente, de pie, esperando a que Cerati – por aquel entonces líder de Soda Stereo -  entrara a su casa, sólo para verle un instante. Ahora está hablando con él por teléfono, haciendo una cita. Acepta. Cuelga y llora de nuevo.


XII

Se ven en un estudio que ella alquila. Obtura cientos de veces. Revela. Le lleva las fotos a la oficina. Cerati pasa y repasa las imágenes, en silencio. Ella está nerviosa. Él termina de verlas, le dice: “Es la primera vez que me reconozco en fotos” y le besa las manos. Nunca nadie le había dicho eso. Queda contratada para seguirle haciendo fotos. Durante muchos años. Incluso hasta “Fuerza Natural”, fotos que tomó en la casa de campo de Cerati, en Uruguay. Quedaron en que ella dirigiría dos videos de su disco, pero pasó lo que pasó. Ahora que Cerati está en coma, ella suele visitarlo en el hospital, le habla, le escribe poemas y le hace dibujos en su libreta marca “Rivadavia”.


XIII

“Buenos Aires es la ciudad de la furia, sin duda. Nunca duerme. Por eso es agotadora, también. De vez en cuando necesito escapar, al campo, para recargarme”, afirma con acento porteño. Pero ella, Nora Lezano, no es sólo una fotógrafa, también escribe. “Hace poco pensé que debía editar mis escritos y se los pasé a Fito. Él los leyó y me dijo: “Esto no puede quedarse en un cajón, Nora. Hay que publicarlo. Me ofrezco para el prólogo”. En eso estamos. Viendo a ver quién se anima a publicarlo”, dice sonriendo. En cuanto a sus gustos musicales, no todo es rock. “Me encanta el bolero, especialmente Javier Solís, desde chiquita”. Su más reciente descubrimiento literario es Álvaro Mutis, está fascinada con las aventuras del gaviero. “Me encantaría fotografiarlo”. Sospecho que al escritor también le encantaría que Nora le hiciera unas fotitos.

septiembre 09, 2012

Mario Ramos Castro sigue detenido en Bogotá


Mario Ramos con su hija, en su ofcina

El caso de Mario Ramos Castro todavía tiene mucha tela por cortar. Según pudo establecer EL HERALDO, el presunto implicado en el atentado terrorista contra el exministro Fernando Londoño, quedó libre la noche del viernes pero inmediatamente fue recapturado por un proceso de homicidio pendiente. Se encuentra en los antiguos calabozos del DAS.

Caracol Radio informó que la Policía había señalado que la bomba lapa que pusieron sobre el carro del exministro Fernando Londoño había sido trasladada de Cali a Bogotá en un trasteo familiar; después la Fiscalía señaló que fue traída en una moto por el expolicía sucreño. Las pruebas en su contra en el caso del atentado terrorista no tienen la suficiente contundencia, sin embargo Ramos Castro seguiría vinculado a la investigación.

Las razones que llevaron a las autoridades a recapturar a Ramos son las que lo relacionarían con el homicidio de Rosa Virginia Banquez Díaz. En versión libre realizada hace un año por Wilson Anderson Herrera Rojas, alias ‘Gafitas’, aseguró que el 5 de agosto de 2003, Mario Ramos Castro, agente activo de la Sijín en ese momento, mandó a asesinar a su compañera sentimental Rosa Virginia Banquez Díaz, porque al parecer lo iba a demandar por inasistencia alimentaria, lo que lo perjudicaría en su trabajo. Para ello le pidió de manera insistente a Ángel Berrocal Rocha alias ‘Gocha’ que lo ayudara con su muerte. El crimen lo habría cometido alias ‘El Peluca’. Los tres han testificado contra Ramos.

“Gafitas siempre le ha tenido rencor a Mario porque fue capturado por él por porte ilegal de armas. Esa es la razón por la cual lo quiere implicar en la muerte de la mamá de una de sus hijas. Después de eso le hizo un atentado en Sincelejo”, señaló Alexandra Deulofeut Madera, actual esposa de Ramos Castro.

Según Alexandra se demostró que su esposo no tiene nada que ver con el atentado al exministro Londoño. Incluso dice tener pruebas contundentes de la inocencia de Ramos Castro. “Ese día, 15 de mayo, Mario estaba en el lanzamiento de PROSEGUR – antiguo VIMARCO - en un sitio llamado Tacasuán de Montería. Hay más de 200 vigilantes de testigos y fotos del evento”, asegura. Sin embargo, las fotos que dice tener están extraviadas. “El día que capturaron a Mario me incautaron el computador y me hicieron un allanamiento. Tenía unas copias en una USB pero la tengo perdida”, afirma confundida.

Mario y Alexandra se conocieron en Sincelejo en 2002, cuando él era policía y ella estudiante de Fonoaudiología de la Universidad de Sucre. Se enamoraron y, posteriormente, se casaron el 10 de diciembre de 2004 en San Marcos. Tienen una hija llamada Tania va cumplir 4 años en noviembre y esperan otro hijo para fin de año. Pero no son los únicos de Mario. Según Alexandra, su esposo tiene dos hijas, de 17 y 15, en Zarzal (Valle), cuya madre es policía activa. “Creo que se conocieron en Bogotá, su primera hija nació allí. Cuando lo trasladaron a él a Sincelejo, ella pidió traslado también. Allí tuvieron a la segunda. Después se separaron y ella se fue a vivir al Valle. Él ha ido a visitarlas, pero hace 5 años que no va a Cali”, asegura.

Después de separarse de la madre de sus dos primeras hijas, Mario Ramos Castro conoció a Rosa Virginia Banquez Díaz (QEPD) y tuvo a su tercera hija, Ana Teresa. “Mario tiene excelentes relaciones con la familia de Rosa Virginia. La niña ha sufrido mucho con la noticia de estos días”, afirma su actual esposa.

Mario Ramos y su esposa Alexandra Deulofeut

Su pueblo lo apoya

Hay conmoción en San Marcos, Sucre. Los que conocen a Mario Arturo Ramos Castro en su pueblo no se explican lo sucedido. Para todos ha sido una sorpresa verlo vinculado como autor intelectual y material del atentado terrorista contra el exministro Fernando Londoño, ocurrido el 15 de mayo pasado en Bogotá.

En las esquinas y corrillos del pueblo no se habla de otra cosa. Recuerdan a Mario Arturo como el compañero de clases en el colegio público de bachillerato, como el jugador de fútbol que se hizo policía. En “La Perla del San Jorge” se recuerda a su padre, Armando Ramos (QEPD) como una persona muy conocida porque manejaba un bus Sincelejo-San Marcos. Una prima suya, Mildred Ramos Otero, fue la primera alcaldesa de San Marcos en el período 1995-1997.

EL HERALDO habló con el profesor Miguel Ramos Castro, hermano de Mario. “Estamos sorprendidos con la noticia. Y seguros de que Mario es inocente. Tan pronto vio su foto en el noticiero me llamó llorando. Le recomendamos que se entregara a las autoridades. Estaba haciendo contactos con el Obispo y el Defensor del Pueblo de Montería cuando lo capturaron”, comenta vía telefónica.

Su hermano afirma que Mario trabaja con una empresa de seguridad en un cargo directivo desde hace varios años. “Antes estaba en Sincelejo y el año pasado la empresa lo trasladó a Montería. El fin de semana pasado estuvo acá en San Marcos con su esposa, Alexandra, y su hija de dos años, Tania. Se casaron acá en San Marcos hace más de dos años y están esperando un segundo hijo. Alexandra tiene cinco meses de embarazo”. Sobre la supuesta implicación en el homicidio de Rosa Virginia, Miguel dice: “Eso es falso. Mario no ha tenido otra esposa”.

Los Ramos Castro son siete hermanos. Uno vive en Sincelejo, otro en Bucaramanga y cuatro más en su pueblo natal. Su mamá, Candelaria Castro, está muy afectada con lo sucedido. “Llora todo el día. Nosotros le decimos que tenga fe en que todo va a salir bien”, asegura Miguel.

Mario y su hija en el puente en construcción sobre el río San Jorge (San Marcos)

Reacciones en internet

Antes de que eliminaran su perfil ayer, Mario Ramos Castro tenía 152 amigos en Facebook. En la foto de portada sonríe, cargando a su hija Tania, en el puente en construcción sobre el río San Jorge. Es una imagen que contrasta con las lágrimas que se le ha visto derramar por la televisión, tras conocerse su vinculación con el fatal atentado. “Su expresión de congoja al momento de la captura no parece la de un criminal”, dice una sicóloga consultada por EL HERALDO.

Sus amigos en otras ciudades del país emiten su opinión, vía Facebook. En el grupo “El pueblo más feliz del mundo” se puede leer algunas opiniones al respecto. “Dios quiera que sea una equivocación o algo así” dice José Miranda Cermeño. “Total solidaridad con la familia Ramos, ojalá esto se aclare”, dice Maykell Angulo. “Amigo: ten fe en que saldrás de esta. Tus amigos estamos contigo”, dice Sandra Vayena. “Dios quiera que se aclare esto rápidamente. Tengo fe que todo va a salir bien. Solidaridad contigo y tu familia”, dice Diana Huertas Arrieta.

José Miranda Cermeño recuerda que Mario perteneció a la SIJIN, institución de la cual fue desvinculado. “La última vez que chateamos fue hace cuatro meses. Me dijo que tenía una niña. Según me contó un primo que trabaja conmigo (en Bogotá), unos días antes del atentado Mario estuvo en mi negocio de comunicaciones vendiendo una BlackBerry”, afirma Miranda.

Al respecto dice su hermano Miguel: “Eso es falso. Mario no ha ido a Bogotá. La empresa en la que trabaja no le ha dado vacaciones todavía. Él sí perteneció a la SIJIN, durante 15 años, pero salió de allí, no sé por qué”.

Nelson Támara, por su parte, dice que son amigos desde la niñez, vivían en la Calle del Carmen. “La ultima vez que lo vi fue hace como 15 días, en San Marcos. Pasó por mi casa a saludarme, como siempre lo hace cuando va de visita al pueblo. Tiene una bonita familia, sé de su trabajo como Jefe de Operaciones de una empresa de seguridad en Córdoba. Y ha tenido un desempeño sobresaliente. Por eso me da tristeza ver como dicen que está siendo investigado por el asesinato de su esposa. No lo creo capaz de eso”, remata Támara desde Bucaramanga.

Morgan Sierra lo identifica como un gran amigo y que no logra creer lo que le está pasando. “Estuvimos juntos en la infantería de marina, teníamos muy poca comunicación. Sé que después estuvo en la policía. La noticia me ha tomado por sorpresa”, comenta Sierra desde Bogotá.

Desde Cartagena, José Eduardo Lozano dice que no precisa cuando fue la última vez que lo vio. Cree que durante las corralejas de diciembre. “Era buen futbolista. Lo recuerdo en el Colegio Nuestra Señora de Lourdes, todos los sábados de la infancia. Incluso jugamos en Sincelejo y Montería. Es un gran amigo, servicial, una persona de bien, con muchos valores. Tampoco se pelaba una miniteca. En fin, solo espero que sea un error y pueda salir bien de esta situación. Me uno a los mensajes de apoyo y solidaridad con él y su familia”, concluye Lozano.

Según informó Caracol Radio, Ramos Castro cuenta con dos abogados privados, a diferencia de los otros capturados por los mismos hechos, que fueron defendidos por un abogado público. Alexandra, esposa de Ramos Castro, lo confirmó en diálogo con EL HERALDO: “Es cierto. Hemos hecho un gran esfuerzo familiar para enviar a Bogotá al doctor Jairo Restom, abogado de Sincelejo que Mario contrató desde el año pasado para que lo defendiera de las acusaciones en su contra por el caso de Rosa Virginia y en Bogotá está el doctor Osvaldo Ortiz, a quien todavía no le hemos pagado por sus servicios". Al respecto, su hermano Miguel dice: “Estamos recopilando pruebas y recogiendo plata para pagarle al abogado”.

Quien esto escribe también recuerda a Mario. Con una escena en particular. Era 1986. Jugábamos una final del campeonato intercolegiado de microfútbol en el polideportivo del barrio la Trinidad. Las tribunas estaban llenas. Nos fuimos a penaltis. Me correspondió cobrar de último, Mario era el portero del equipo contrario. Las imágenes en la memoria son en cámara lenta. Pongo el balón. Cobro. Gol.

Durante muchos años no lo volví a ver. Lo último que recuerdo de él, antes de la fatal noticia, es haberlo visto como Policía. Es muy difícil enterarse de que alguien que conociste en tu infancia esté vinculado a un proceso de semejante trascendencia. Nunca ha sido fácil entender los móviles de un crimen. Ahora lo único que espero, como tantos amigos suyos del pueblo, es que sea una equivocación o una confusión de la Fiscalía.

Y que la vida no le haga más goles a Mario Arturo.

Por Juan Carlos Ensuncho-Bárcena

septiembre 05, 2012

Manifiesto



Señoras y señores
Esta es nuestra última palabra. 
-Nuestra primera y última palabra-
Los poetas bajaron del Olimpo. 

Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad: 
No podemos vivir sin poesía. 

A diferencia de nuestros mayores
-Y esto lo digo con todo respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro: 
Un constructor de puertas y ventanas. 

Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos. 

Además una cosa: 
El poeta está ahí
Para que el árbol no crezca torcido. 

Este es nuestro lenguaje. 
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca. 

Todo estos señores
-Y esto lo digo con mucho respeto-
Deben ser procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar
A la última moda de París. 
Para nosotros no: 
El pensamiento no nace en la boca
Nace en el corazón del corazón. 

Nosotros repudiamos
La poesía de gafas obscuras
La poesía de capa y espada
La poesía de sombrero alón. 
Propiciamos en cambio
La poesía a ojo desnudo
La poesía a pecho descubierto
La poesía a cabeza desnuda. 

No creemos en ninfas ni tritones. 
La poesía tiene que ser esto: 
Una muchacha rodeada de espigas
O no ser absolutamente nada. 

Ahora bien, en el plano político
Ellos, nuestros abuelos inmediatos, 
¡Nuestros buenos abuelos inmediatos! 
Se refractaron y dispersaron
Al pasar por el prisma de cristal. 
Unos pocos se hicieron comunistas. 
Yo no sé si lo fueron realmente. 
Supongamos que fueron comunistas, 
Lo que sé es una cosa: 
Que no fueron poetas populares, 
Fueron unos reverendos poetas burgueses. 

Hay que decir las cosas como son: 
Sólo uno que otro
Supo llegar al corazón del pueblo. 
Cada vez que pudieron
Se declararon de palabra y de hecho
Contra la poesía dirigida
Contra la poesía del presente
Contra la poesía proletaria. 

Aceptemos que fueron comunistas
Pero la poesía fue un desastre
Surrealismo de segunda mano
Decadentismo de tercera mano, 
Tablas viejas devueltas por el mar. 
Poesía adjetiva
Poesía nasal y gutural
Poesía arbitraria
Poesía copiada de los libros
Poesía basada
En la revolución de la palabra
En circunstancias de que debe fundarse
En la revolución de las ideas. 
Poesía de círculo vicioso
Para media docena de elegidos: 
"Libertad absoluta de expresión". 

Hoy nos hacemos cruces preguntando
Para qué escribirían esas cosas
¿Para asustar al pequeño burgués? 
¡Tiempo perdido miserablemente! 
El pequeño burgués no reacciona
Sino cuando se trata del estómago. 

¡Qué lo van a asustar con poesías! 

La situación es ésta: 
Mientras ellos estaban
Por una poesía del crepúsculo
Por una poesía de la noche
Nosotros propugnamos
La poesía del amanecer. 
Este es nuestro mensaje, 
Los resplandores de la poesía
Deben llegar a todos por igual
La poesía alcanza para todos. 

Nada más, compañeros
Nosotros condenamos
-Y esto sí que lo digo con respeto-
La poesía de pequeño dios
La poesía de vaca sagrada
La poesía de toro furioso. 

Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firma
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social. 

Los poetas bajaron del Olimpo.



Nicanor Parra (Septiembre 5 de 1914)

Mujeres



La mujer imposible, 
La mujer de dos metros de estatura, 
La señora de mármol de Carrara 
Que no fuma ni bebe, 
La mujer que no quiere desnudarse
Por temor a quedar embarazada, 
La vestal intocable 
Que no quiere ser madre de familia, 
La mujer que respira por la boca, 
La mujer que camina 
Virgen hacia la cámara nupcial 
Pero que reacciona como hombre, 
La que se desnudó por simpatía 
Porque le encanta la música clásica 
La pelirroja que se fue de bruces, 
La que sólo se entrega por amor 
La doncella que mira con un ojo,
La que sólo se deja poseer
En el diván, al borde del abismo,
La que odia los órganos sexuales,
La que se une sólo con su perro,
La mujer que se hace la dormida 
(El marido la alumbra con un fósforo)
La mujer que se entrega porque sí
Porque la soledad, porque el olvido...
La que llegó doncella a la vejez,
La profesora miope,
La secretaria de gafas oscuras, 
La señorita pálida de lentes 
(Ella no quiere nada con el falo) 
Todas estas walkirias 
Todas estas matronas respetables
Con sus labios mayores y menores 
Terminarán sacándome de quicio.



Nicanor Parra (Septiembre 5 de 1914)

El hombre imaginario



El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios.

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario.

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.



Nicanor Parra (Septiembre 5 de 1914)