febrero 01, 2012

Hay Festival - Cuarto día



López: un poeta en el olvido

La programación de la última jornada del Hay Festival Cartagena 2012, el pasado domingo, rindió tributo a uno de los grandes creadores de la poesía en lengua hispana: el cartagenero Luis Carlos “El tuerto” López (1879-1950), alabado por escritores tan ilustres de su tiempo como Nicolás Guillén o Jorge Luis Borges.

A las 10.30 de la mañana en el Salón Santa Clara, los periodistas Juan Gossaín (1949) y Daniel Samper Pizano (1945) dieron inicio a una entretenida conversación sobre el poeta López, a quien Gossaín señaló como “el primer escritor colombiano que tuvo el gran talento de sublevarse contra toda la literatura de la época”. Mientras tanto, Samper dijo de López que “es Capitán y marinero de su propia nave. No hay poeta más tierno que él, especialmente cuando se blinda de humor”.

Gossaín parece no estar de acuerdo porque afirma que López no hacía humor. “Lo del poeta es expresión de rebeldía. Ironía. Fiereza. Porque en su obra hay muchas más lágrimas que risa”. Incluso, el periodista nacido en San Bernardo del Viento, se aventuró a ir más lejos: “Los escritores del caribe colombiano, todos, sin excluir a ninguno, provenimos del Tuerto López. Incluso García Márquez”.

Por su parte, Samper se declaró un admirador profundo y lector recurrente del autor de “De mi villorio” (1908), “Posturas difíciles” (1909), “Por el atajo” (1920) y “Versos” (1946). Afirmó el periodista bogotano que López fue el primero en hablar de erotismo en la poesía colombiana. “Antes de él, parece que los poetas colombianos no se acostaron con nadie”, remató.

Gossaín planteó la tesis de que el poeta López es el primero entre los grandes escritores colombianos, “porque supo transformar la realidad cotidiana, vulgar, en poesía”: De otro lado, Samper, planteó la suya en torno a otro poeta cartagenero, Rafael Núñez, a quien llamó “uno de los peores poetas de América”. Núñez, quien fuera cuatro veces presidente del país a finales del siglo XIX, es, entre otras cosas, el escritor del himno nacional de Colombia. A propósito, Gossaín advirtió que Núñez originalmente escribió, presume él que con desgano y rapidez, el himno para una escuela de Cartagena; pero estando en el poder fue sorprendido por un par de adeptos que lo montaron como el himno de la República. “Es mucho más difícil hacer un buen poeta que un buen presidente. La poesía y el patriotismo no son buena compañía, porque la Poesía es una señora muy seria”, concluyó.

La charla estuvo aderezada con la lectura de varios sonetos del poeta homenajeado, a quien consideraron víctima de una persecución por parte de los herederos de sus blancos de ataque. “Las placas con sus sonetos que hay diseminadas por la ciudad amurallada están deterioradas, a algunos poemas les hacen falta versos, a otros les sobran. Estuve en la que fue su casa y pregunté por el Tuerto: ‘No sólo fue tuerto, sino manco y cojo… el gran Blas de Leso’, me respondieron”, contó indignado Samper. Gossaín concluyó diciendo que López “es el gran indignado de la poesía colombiana”. Y se rompió un candelabro.



“Hay Lucho Bermúdez pa rato”: Carlos Vives

El más grande músico colombiano de todos los tiempos, Lucho Bermúdez (1912-1994), debe estar feliz. Este año ha sido consagrado como el año de su centenario por parte del Ministerio de Cultura, las manifestaciones de cariño, valoración y reconocimiento por parte del pueblo colombiano y de su intelectualidad se han hecho presentes a lo largo y ancho del país desde comienzos del año. El turno le correspondió al Hay Festival Cartagena, donde se le rindió tributo el pasado domingo por la noche durante casi dos horas.

En un evento con la estructura de un musical, el cantautor samario Carlos Vives (1961) hizo las veces de anfitrión y presentador. Los invitados: el periodista bogotano Daniel Samper Pizano (1945), el realizador audiovisual Juan Vicente Contreras y, por supuesto, músicos de la legendaria “Orquesta de Lucho Bermúdez”

Vives, de chaleco, jean y tenis, lució una camiseta que decía “Desesperadamente buscando a Lucho” y una imagen del maestro nacido en Carmen de Bolívar. “El mapa de Lucho es el del realismo mágico”, afirmó al considerar las ciudades en las que vivió el maestro: El Carmen, Aracataca, Santa Marta, Cartagena y Barranquilla. Samper justificó su participación en el homenaje afirmando: “Pertenezco a la primera generación de bogotanos que adoptó la música de Lucho como música colombiana”. Mucho había corrido el agua de la música, debajo del puente del tiempo. Porque según contó el periodista, a la llegada de Bermúdez a Bogotá y al hacer sus primeras participaciones en la radio, un columnista del periódico El Tiempo se preguntó: “¿Qué hace sonando esta música de negros acá?”. En el caso de Contreras, su presencia fue justificada por un corto video institucional que recoge imágenes de archivo de presentaciones del maestro carmero.

“Para poder entender a Lucho hay que superar dos complejos: El que dice que todos los conquistadores fueron unos bandidos y el que desconoce el aporte de los indígenas a nuestra cultura. Porque hablar de Lucho es hablar, otra vez, de la cumbia. Somos Europa, África y América unidos en el mestizo sonido de la cumbia”, dijo Vives entusiasmado. Ante la mención Vives de la influencia recibida por Lucho de la música europea y del jazz de las “big bands”, Samper le preguntó: “¿Te imaginas lo que hubiera mejorado Benny Goodman si hubiera usado la guacharaca?”. Acto seguido los músicos interpretaron “Cumbia en La Bemol”. Luego Vives aprovechó la ocasión para lanzar una teoría sobre el origen del porro. “A lo mejor fue ese contacto que tuvieron nuestros músicos locales con las bandas de jazz que tocaban en los barcos que subían por el Magdalena o por el Sinú”, dijo. Y, al retomar el tema central manifestó que Lucho Bermúdez fue el primero en llevar la música colombiana por el mundo. “Encontró la manera de ser universal, sin dejar de ser colombiano. Ahí está su grandeza”, aseguró. Por su parte, Samper confesó que la música de Lucho la oye con los pies. Le da ganas de bailar. “La música del interior es muy aburrida para bailar. Yo no sé cómo no se acabó la raza bogotana con esa música”, afirmó en broma.

Ante la afirmación de Samper, Vives se declaró admirador de los bambucos y los pasillos, géneros musicales que también cultivó Lucho Bermúdez. “Lo bello que tenemos en Colombia es que estamos unidos en la diversidad”, concluyó. A su vez, Samper recordó la ocasión en la que Vives se encontró con Lucho en un club de Bogotá y este, ante las explicaciones del samario al micrófono en torno a los aplausos que le prodigaba el público, simplemente le pidió: “Deja de hablá tanta mierda y pónte a cantá”. Y eso mismo le repitió Samper a Vives. “Tengo que dar datos, no sólo puedo cantar y bailar, pa que me inviten otra vez al Hay”, respondió Vives entre risas. E invitó al escenario a la cantante Anita Vergara, de la Kalamary Big Band, para que cantara “Salsipuedes”, “Gloría María”, “Carmen de Bolívar” y “San Fernando” y “Burucuca”. Todo el teatro se levantó a bailar.

“Deberíamos ponerle a nuestros hijos en el tetero más Lucho Bermúdez y menos reggaetón. Sin duda tendríamos mejores hijos”, concluyó Vives antes de quitarse el chaleco, ponerse de espaldas al público y mostrar la frase que tenía al revés de su camiseta: “HAY Lucho pa rato”. Al final, y a petición del público, el porro “Tolú” puso broche de oro al festival.