enero 29, 2012

Hay Festival - Tercer día

Ben Okri visto por David Lara Ramos

“A África le ha llegado el momento de sonreír”: Ben Okri

El poeta y narrador nigeriano Ben Okri (1959), ganador del Premio Booker por su novela “El camino hambriento” sostuvo que África es el corazón del sentimiento humano, nuestra tierra de ensueño. “Para estar en paz con nosotros mismos, debemos sanar el África que llevamos dentro”, afirmó este sábado por la mañana en diálogo con la escritora y periodista británica Rosie Boycott (1951) en el marco del Hay Festival Cartagena.

De camisa blanca y boina negra relató sus inicios como escritor, incluso recordó su primera infancia “en un pueblo en el filo del desierto”, donde un día salió de su casa gateando sin que su madre lo notara. “Casi le da un ataque. Pero yo simplemente me fui a visitar a mi tío. Desde ese entonces, siempre que llego a una ciudad nueva, trato de perderme”, afirmó sonriendo.

Necesitamos de escritores de la misma forma como necesitamos sueños y mitos, también para mantener vivo el sentido del humor. “El trabajo más importante del escritor es servir de espejo, por eso un país que encierra, persigue o exilia a sus escritores es un país que está en guerra consigo mismo”, precisó el escritor, miembro de la Royal Society of Literature que ha sido traducido a más de veinte idiomas.

Vive en Inglaterra desde que era un niño. Comenzó a publicar en la prensa británica manifestando su indignación ante un problema doméstico. “Allí me di cuenta que lo que escribía tenía un sentido. Luego pasé al cuento como una forma más sutil y seductora de decir algunas verdades. Cuando descubrí el amor escribí poemas - bastante malos, por cierto – quizá el mejor de esa época vino con el desamor”, apuntó.

El trabajo de un escritor es muy poderoso porque entra a la conciencia de las generaciones, pero el escritor no existe sin el lector. “El lector es tres veces más importante que el escritor. Es quien hace el trabajo.” Cuestionado sobre su manera de ver los distintos géneros que practica, dijo: “La poesía es la respuesta pura y directa a la vida, la prosa es indirecta”.

Comenzó a leer en la biblioteca de su padre, quien no tenía tiempo de leerla. “Un día me dijo: ‘Limpia estos libros, pero por ningún motivo los leas’. Creo que fue la manera más inteligente de iniciarme en la lectura”. Sobre su manera de abordar la página en blanco confesó que no puede saber a donde va, porque debe tener la sensación de la aventura. “La creatividad se ve afectada cuando uno sabe para dónde va. Creo que estoy condenado, por mi experiencia de niño, a ser una persona que siempre se pierde”, afirmó sonriendo.

A la pregunta de alguien del público sobre el racismo contó la ocasión en la que un hermano suyo que había llegado a vivir a Londres llegó una noche a casa y, llorando, le explicó que no sabía que alguien le podía odiar por su color de piel. Ben lo abrazó y le dijo: “Tranquilo, ya te repondrás de esto”.


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Jonathan Franzen



“Escribir ficción es como estar dormido, pero despierto”


La declaración la hizo el escritor norteamericano Jonathan Franzen (1959) en una charla que sostuvo el sábado por la noche con el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez en el Teatro Adolfo Mejía en el marco del Hay Festival Cartagena.

Dueño de un sentido del humor admirable, poco se tomó en serio la entrevista y en más de una ocasión se le salió de las manos al entrevistador, causando ataques de risa en el público y carcajadas solitarias que retumbaban en el teatro. “Me siento como si debiéramos cantar y bailar, como en la época de la Colonia”, afirmó al referirse al escenario y las luces.

Franzen, elegido en 1996 entre los Mejores Jóvenes Novelistas Norteamericanos por la revista Granta, se refirió a su oficina de escritor como un sitio tranquilo en el que usa la misma silla hallada en la calle en 1982. “Para escribir necesito el silencio. Allí no tengo teléfono, no tengo conexión a internet, porque me gusta que sea un buen lugar para dormir: frío, oscuro, silencioso”, afirmó el autor de las novelas “Ciudad veintisiete” (1988), “Movimiento fuerte” (1992), “Las correcciones” (2001) con la que obtuvo el National Book Award y el Premio James Tait Black Memorial.

Contó que esta es su segunda visita a Colombia, porque estuvo hace 7 meses en la Sierra Nevada de Santa Marta dándole rienda suelta a una de sus pasiones: la observación de aves. “En Cartagena les recomiendo ir a observar los loros presentes en el techo de la Catedral. Son animales muy bellos”, invitó. Al lado derecho del escenario, una gran jaula de pájaros, cargaba el lugar de una paradójica atmósfera. Sobre todo porque su cuarta novela se titula “Libertad” (2010) y fue un acontecimiento literario de tal magnitud que la revista “Time” le dedicó la portada.

En la actualidad el finalista de los premios Pulitzer y Pen/Faulkner trabaja en la escritura de la primera temporada para televisión de una serie basada en su novela “Las correcciones”. Se confesó un seguidor de las series de televisión, pero al tiempo dijo que la televisión es un placer culpable. Sin embargo, prefiere ver la tv antes que ir a cine. “El cine de Hollywood, sólo produce al año 7 películas para adultos, de las cuales 4 no son muy buenas”, afirmó entre risas.

Al final de su intervención, el escritor hizo una original defensa del libro físico contra el libro electrónico. “Estoy en contra de la lógica de la supertecnología del consumismo. Amo los libros porque son reutilizables, infinitos, inmejorables, no necesitan actualizaciones y porque son una parte del mundo concreto. Como las aves”, afirmó.

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