julio 09, 2011

Gracias al Maestro Facundo Cabral


A propósito del vil asesinato del gran maestro de la canción Facundo Cabral, ocurrido hoy en Guatemala, comparto con ustedes tres textos de su bello libro “Los papeles de Facundo Cabral 1” y cinco fotos de su último recital en Bogotá, ocurrido el 20 de mayo de 2009:



No hay mejor liberal que un socialista tímido, ni hombre más inteligente que el marxista que dejó de serlo. Un marxista, sin la limitación del dogma, tiene más información intelectual que cualquiera, por eso nunca gana (en una sociedad de consumo, a la victoria la decide la estadística, no la inteligencia. Y los inteligentes son pocos, por eso se escucha a Michael Jackson, no a Debusssy, por eso yo trabajo más que Yupanqui).

No hay que pensar, porque el que piensa, a lo sumo, llega segundo (Fellini nunca llevará tanta gente como Stallone). No hay que pensar, sólo hay que madrugar, por eso los hermanos judíos nos llevan ventaja en todo. Hasta empiezan el año antes que nosotros.

Yo me crié con judíos, por lo menos intelectualmente, es más, soy un verdadero judío errante. Admiro su capacidad de trabajo, su inteligencia, su sentido de la comunidad, pero hay una cosa que jamás les perdonaré: la injusticia de que un hombre tan feo como Woody Allen le haya hecho un hijo a una mujer tan bella como Mia Farrow.


Yo vengo de todo el mundo
Vengo de toda la gente
De la magia del pasado
Y la furia del presente

Yo vengo de la alegría
Vengo de la libertad
Del hijo del carpintero
Y del padre de la mar

En mi corazón cristiano
Suenan voces musulmanas
Hay budistas y judíos
En mi sangre y en mi alma

Mi sombrero es cordobés
Y mis botas son tejanas
Mi guitarra es japonesa
Y mi canción mexicana

Todo lo que te sucede
Pasa por mi corazón
Vos y yo somos lo mismo
Todas las cosas son Dios

Una vez estuve cerca
Y otras veces me perdí
No es casual que me suceda
Lo que te sucede a ti

Para arriba y para abajo
Caminé por tu país
Bella tierna y bella gente
Con la que yo soy feliz

Te traigo buenas noticias
Por eso vengo a tu pueblo
Dios espera que en la Tierra
Los hombres nos encontremos



-          ¿Qué es lo más desdichado?, le pregunté al derviche en las afueras de Teherán
-          No encontrarle sentido a la vida, me dijo
-          ¿Qué hace el hombre maduro?
-          Aceptar que todo termine siendo una monotonía, pero también gozar la diversidad de las reiteraciones. El hombre maduro, ante todo, espera. Privilegio del que ha superado a la ansiedad.
-          ¿A dónde le gusta vivir?
-          Por ahora aquí, no podemos ser descorteses con el ahora y aquí que nos eligió Dios. Sería bueno que mañana quiera vivir donde esté, al fin y al cabo el mundo está en uno.
-          ¿Qué le gusta pensar?
-          Que siempre habrá otra oportunidad.
-          ¿Qué es lo que más le agrada?
-          Ver cómo se renueva la Naturaleza, que no pierde tiempo con la cultura que se le opone, que hace trampas para evitarla.


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