mayo 21, 2011

Un director y dos actores



“Karen llora en un bus” es una película que retrata muy bien a la clase media latinoamericana. En eso está su potencia. Como cineasta, Gabriel Rojas Vera no quiere ser nada más que él mismo, no quiere impostar nada, no le interesa “falsear” una realidad. Es una película honesta, hecha por alguien que sabe de lo que está hablando. Y eso lo agradece uno como espectador.



Gabriel Rojas Vera, director de “Karen llora en un bus”

Mi familia está compuesta por mi mamá, tres hermanos y mi papá que murió. Éramos más bien un patriarcado. Tal vez el haber crecido sin mujeres le genera a uno mayor curiosidad el género femenino. Estudié en un colegio religioso, de hombres, por eso me interesa tanto ahondar en ellas. Buscar la realidad de ellas, saber lo que piensan. Es una especie de obsesión por conocerlas.

El llanto verdadero

Ver a una chica llorando durante el mismo día tres veces en tres buses distintos me hizo pensar: “Me están persiguiendo mujeres que lloran”. Al tiempo, una amiga me contó que ella había llorado en un bus y que estaba una persona al lado que le preguntaba y que ella estaba dolida porque había terminado una relación con su novio. Digamos que de ahí proviene la película. De ese día que vi llorar a tres mujeres y del cuento de mi amiga. Me di cuenta de que todas las mujeres han llorado en un bus. Y es entendible porque con los trayectos en Bogotá larguísimos hay tiempo hasta para llorar.

Foto con dedicatoria

Soy casado y tengo una hija hermosísima que está pronta a cumplir sus tres añitos. Y le dedico la película. Lo de la foto de los dos que aparece en la pantalla, no fue planeado. Yo necesitaba una foto del papá y de Karen cuando era niña. Me mostraron una foto de Ángela con el papá y una señora que no es la mamá, el director de arte me dijo que no había conseguido más. Justo en el momento hago click y me acuerdo de una foto que tengo en Internet y la imprimimos. Y pensé que era muy lindo que saliera mi hija dentro de la película porque ella estaba en México, o sea que no podía salir ni de extra. Pero ahí no acabó todo. Cuando Ángela vio la foto de mi hija dijo: “Se la mostré a mi mamá y pensó que era yo. Es igualita a mí cuando era bebé. ¡Qué casualidad!

Un director en bus... ca de sí mismo

Sigo moviéndome en Transmilenio. Gracias a no tener carro existe la película. Porque si hubiera tenido carro jamás hubiera visto a una mujer llorar en un bus. Mucha gente cree que un director de cine está nadando en dinero, con todas las noticias que recibe: que la película fue a Berlín y otros festivales. Tuve que apretar el cinturón, escribir el guión y dedicarle mucho tiempo. Y trabajar, aparte, en lo que fuera para poder comer y seguir escribiendo y terminarlo. Ha sido una lucha de muchos sacrificios. Ha habido momentos en los que me han dado ganas de tirarlo a la borda, porque la gente ve la película terminada, ve el proceso posterior y cree que todo fue fácil.

El proceso

Desde 2005 empecé a escribir el guión, en 2010 se rodó y hasta ahora se está exhibiendo. No es un proyecto que nació de la noche a la mañana, no estuvo exento de dificultades. Pero creo que entre más duro, más agradecido es uno cuando la ve terminada y bien recibida por el público, por los festivales y ojalá en las salas comerciales sea recibida tan bien. Eso es lo que uno agradece. Ojalá haya una retribución económica porque tenemos que comer.

El cine como terapia

Cuando comencé a escribir “Karen” no me planteé qué película podría dar taquilla en Colombia. No fue con esa intención que me senté. Las preguntas fueron: ¿qué es lo que yo tengo necesidad de expresar? Y ¿qué es lo que quiero explorar? Me di cuenta de que quiero explorar a la mujer, quiero explorar un cine cotidiano, un cine de sucesos pequeños, de personajes comunes y corrientes que pueden ser el vecino, la vecina o uno mismo. Y digamos que escribí lo que se me dio la gana. No sabía a dónde iba a llegar. Recuerdo que me dije: “si en el intento me muero de hambre, bien merecido porque me equivoqué”. Y sino, pues, agradecido por haber dado la lucha. En este momento estoy muy agradecido por haber tomado esta decisión tan fuerte y tan valiente. Estoy dándome palmaditas en la espalda a mi mismo. Y, la película si tiene obviamente la necesidad de expresar lo que uno necesita. La película es eso. Expulsar algunos demonios.

Yo soy Karen

Karen vive dentro de mí. Hay cosas mías que están en ella, indudablemente. Miedos. Incluso, a pesar de ser una película sobre una mujer, pienso que los hombres pueden identificarse también, porque uno a veces está atado a muchas cosas: a una relación, al dinero, a un trabajo y necesita romper con algo con valentía para poder encontrarse a uno mismo. Eso les puede pasar tanto a un hombre como a una mujer. Hay cosas mías en Karen, así como cosas de mujeres que me han contado episodios de sus vidas. Mujeres: no me cuenten sus anécdotas porque en la próxima película pueden salir.

Un sueño hecho realidad

Las expectativas están superadas. Mi sueño era verla en una sala de cine algún día en mi vida. Ver una película mía en pantalla gigante. Con el Festival de Berlín ya se cumplieron todas mis expectativas, lo que viene en adelante todo es ganancia. En cuanto a lo que viene, lo que sea bueno, bienvenido. Me imagino que no todas las críticas serán favorables, pero serán bienvenidas. Espero que ojalá la vean la mayoría de personas posibles. Que le llegue a una gran parte de público, a pesar que no contamos con los grandes medios. Que el “voz a voz” nos ayude. Y que la prensa alternativa nos ayude. Y que los afiches y los plegables aporten a las ganas de verla. Uno agradece que vayan a verlo. Esa es mi principal expectativa.

Lo que viene…

“Cristina” fue mi tesis de grado. Realizada en el 2005, formato mini DV, con presupuesto de estudiante: costó un millón de pesos, con equipos de la Universidad Nacional. Fue realizada por estudiantes. En ese momento no me había graduado, por lo que tuve muchos errores. Pero la historia, en esencia, es muy interesante. Hace poco un compañero de la Universidad me dijo: “¿Oiga y por qué no la desentierra y la vuelve a hacer? Con más experiencia, con el recorrido que tiene”. Y yo dije: “¿Por qué no?”. En este momento estoy planteándome la posibilidad de retomar a “Cristina” que es una adolescente. Y, por otro lado, estoy trabajando en un proyecto de largometraje que se llama “La silla azul”. Estoy en la primera versión del guión.




María Angélika Sánchez, “Patricia”

Yo soy artista plástica, pero hice teatro toda la vida. Siempre tuve la inquietud y en algún momento pensé en estudiar escénicas, pero realmente pensé en estudiar una carrera que me sustentara porque esto es muy inestable. Entonces decidí darme la oportunidad sin alejarme mucho, porque igual en las artes plásticas está implícito el aspecto creativo también. Seguí haciendo teatro, estudié plásticas, empecé a estudiar música y no terminé. Porque necesitaba trabajar, trabajé como un año largo en plásticas pero me di cuenta que no podía hacer eso toda la vida. Me eché al agua y renuncié a mi trabajo. Estaba trabajando como diagramadora de prensa y trabajé en una agencia como diseñadora, era un trabajo relajado y rico, pero me estaba matando la rutina. Con mi liquidación comencé a estudiar con el maestro Alfonso Ortiz, quien me enseñó tanto actoral como personalmente. Me aterrizó.

Cómo llegué a la película

Por una solicitud de Facebook. Presenté el casting y Gabriel me dijo, “ya”. Sentí como que no me pusieron mucha atención. Salí como desinflada, pero me llamaron para un segundo casting, pero no me dieron la razón en casa. A la semana llamé y me dijeron que estaban haciendo el último casting. Cuando llegué, se sorprendieron porque ya habían escogido a “Patricia”; pero me hicieron el casting, me puso a hacer la escena y Gabriel se dio cuenta que era yo la actriz. Me pusieron a hacer una escena tras otra. Y bueno, lo que es de uno es de uno. Ya la habían escogido, pero le dijeron a la otra niña que no. Luego me llamaron y fue una emoción muy grande. Y, aparte de la felicidad, es una responsabilidad muy grande porque no puedo fallarles, tenía que estar a la altura.

Cómo llegué a Patricia

Todos tenemos a una Patricia adentro. Porque uno a veces piensa cosas y no las dice porque “va a sonar feo”. Y esa franqueza de Patricia, a pesar de que por momentos es muy tosca con sus pensamientos, con lo que ella hace; se nota que es una mujer que no ha estudiado, que ha estado en un ambiente un poco fuerte, tiene la libertad de decir lo que piensa. Yo pensaba en eso. Además yo soy muy franca, igual. Y es una traba porque por mi franqueza hay veces que la gente me dice: “No digas las cosas así”. Entonces era mi oportunidad con Patricia de ser eso, de vestirse como uno quiere. Patricia se pone lo que quiere, como quiere, dice lo que piensa. Y, en medio de esos “errores” está aprendiendo y está buscando ser feliz.

Un asunto capilar

Yo soy súper crespa. Y sé que eso ayudó mucho a Patricia. Ese estilo de cabello, esa frescura, le dio un toque al personaje. De hecho en todas las cosas que he hecho me dicen “La Mencha”, me dicen “Gaviota”, ese es como el sobrenombre que he tenido. Pero a veces, para mostrar que tengo otro perfil, me lo aliso, porque hay gente que no me reconoce. Yo soy de cabello castaño claro, pero me hago unas iluminaciones para verme más rubia. Y siempre que me lo retocan, me cepillan. Me gusta el contraste, porque sólo el cabello rizado me hace ver como Patricia. Lisa me veo más neutra.

Mis sueños

Tengo sueños de casarme y tener hijos, pero hasta ahora soy soltera. Estoy esperando a que se estabilice mi carrera y ahí si pensar en eso. Actuar es mi sueño hecho realidad. He tenido la oportunidad de darme cuenta de que es algo en lo que puedo crecer, que tengo de dónde sacar muchísimas más cosas, que no fue un capricho. No dije “me gusta la actuación” y ya. Me siento muy cómoda haciéndolo, me gustan los resultados que he tenido, es mi profesión completa. Sigo haciendo cositas con la música, con el diseño, pero la actuación es parte esencial de mi vida.

El afiche

Me gusta. Me gusta el rojo. Me parece súper impactante. Es un color muy pasional y muy femenino, entonces creo que tiene implícitas muchas cosas de la película, que es muy femenina. En “Karen llora en un bus” las que sostienen el peso en la historia son las mujeres. Me gusta el diseño. Claro que me gustaría que estuviera mi nombre más grande. ¡No, mentiras! Jajaja.

Amigas

No conozco a nadie así. Sí sería amiga de Patricia, por la franqueza, pero chocaría mucho con ella por el manejo de sus relaciones. En eso sí que soy muy diferente. Yo he sido desde muy pequeña muy seria con eso. Siempre he tenido novio muy fijo. Me cuadré desde los 13 y duré 6 años. Luego duré 5. Después 6 más. Siempre he sido muy seria. Nunca he sido de “salir” con nadie. Jamás acepto una invitación porque se siente uno comprometido. Y tengo ese pensamiento: que los hombres te ofrecen algo para ver hasta dónde llegan. Con eso soy súper cansona, entonces pelearía mucho con Patricia. Nunca he sido de “sonríele para ver qué te da”. Ese pensamiento no.

De Karen también sería amiga, pero a mi estilo. Y, como Patricia, puyaría a Karen para darle vida, porque ella es muy sumisa y muy calmada. Entonces también la llevaría a rumbear, le cambiaría el ‘look’, le compraría ropa. Sería como de ese estilo con Karen, que es una muy linda persona. Sería amiga de ambas, a pesar de que son muy diferentes, porque se vuelven muy amigas. Y me gusta cómo se ve eso en la película.

Casi un beso

Hay que dejarle al espectador una luz de que Patricia es tan arriesgada que quiere probar todo y que puede estar confundiendo los sentimientos. Patricia es de la teoría “probemos de todo” y en un momento siente esa cercanía con Karen y está tan falta de cariño y siente ese amor real con Karen que hay un momento en el que quiere como acercarse… pero la pared de Karen hace que Patricia se de cuenta de que está equivocada, de que son sólo amigas. Pero en la cabeza de Patricia todo puede pasar, ella no tiene pelos en la lengua. Entonces se dejó eso abierto. No sabía que había sido evidente, pensé que no se notaba. Patricia siente que el amor se lo está brindando Karen y sea amor de hombre o de mujer es amor finalmente.


Juan Manuel Díaz, “Eduardo”

Cómo llegué a Karen

Vi la convocatoria para el casting por Facebook. Así como Karen nace por la falta de automóvil en la vida del director, gracias a la falta de manager, acudía a todas las convocatorias que había en Internet. Y este proyecto me pareció interesante y fui. Estaba en una pinta rarísima, con barba, presenté el casting y no pasó nada. Al mes y medio me llamaron a un segundo casting. Yo estaba sin barba. Llegué al casting y me dice Gabriel:

-       ¿Y tú barba?
-       No, hermano, me la acabo de quitar. Me disfracé para el casting, para ponerme “guapito”.
-       No, no me sirve. Porque tú estás opcionado para los dos papeles: para el amigo-mocito de Patricia (que hiciste la vez pasada) o para el que vas a hacer hoy, el de Eduardo.

Tuve un casting muy chévere con la directora de casting, ella fue mi sparring en ese momento. Pero nada, dijeron que me llamaban. Eso fue el 12 de diciembre, lo recuerdo porque yo viajaba ese día a Bucaramanga y cancelé el vuelo para ir al casting. Luego me operé de la rodilla en Bucaramanga, yo estaba en cama y Alejandro Prieto (el productor) me llamó a final de año a decirme:

-       Quedaste.
-       Hombre, gracias, pero no.
-       ¿Cómo así?
-       Estoy en muletas, no lo puedo hacer
-       Arrancamos el 14 de enero
-       Yo debo guardar convalecencia de 8 semanas con muletas.
-       Fresco, te esperamos. Tu primer llamado es el 28 de enero.
-       Pues por dos o cuatro días el cuerpo no va a entender.
-       Exacto, contamos contigo.

Colgamos y yo estaba en la cama, con antibióticos y todo. Y le dije a mi esposa: “Tráete dos whiskys ¡esto hay que celebrarlo!”. Y lloré de la felicidad. De verdad, me puse muy feliz. Porque, por cosas de la vida, tuve que venirme a Bogotá a buscar mi futuro como actor. Ella tenía su trabajo en Bucaramanga y se tuvo que quedar. Vivíamos separados. Y siempre que me salían las cosas no tenía con quién compartirlas. Entonces fue un momento muy emotivo. Porque es muy jodido estar mal y estar solo. Pero creo que es mucho más jodido estar feliz y no tener con quién compartir los triunfos. Así que fue algo muy emotivo. Lloré. Me mandaron el guión, me puse a leer, me puse a estudiar.

El resultado

Normalmente nunca me gusta lo que hago. Y esto me gustó. Y me gustó bastante. Siempre le he tenido mucho, mucho cariño a la película. Desde la sinopsis, aún sin conocer el guión. Y me involucré tanto con el proyecto que sigo pensando que “Karen” me da y me dará muchas satisfacciones. El balance es muy positivo. Es muy emocionante.

Cojera real

Mi primer llamado fue para rodar las escenas de la obra de teatro. Llegué con mi par de muletas y Ángela me decía: “Quítate esas muletas que te hacen ver como un inválido, usa tu bastón”. Yo me llevé el bastón de madera como opción, como propuesta. Pero yo me resistía, quería luchar hasta el último minuto. Gabriel me decía:
-       Usa el bastón, hombre
-       No Gabo, es tu película, yo ensayo la caminada, tranquilo
-       Es tu salud, además chévere que el personaje sea cojito

Y bueno, el personaje fue cojito. Y nunca se supo por qué.

Aprender a caminar…

Pasaron cosas muy bonitas en la película. Iba muy asustado el día del ensayo. Gabriel me dijo, antes de hacerme casting, “no te cortes el pelo y no te afeites hasta que te avisemos”. Yo parecía un náufrago, duré así mes y medio, porque a mi me sale mucho pelo. Llegué al primer ensayo con una barba larguísima que se me juntaba con los vellos de mi pecho. Y yo pensaba que la actriz iba a ser una “vieja jarta” o una “diva” que iba a decir “¿me va a tocar darme besos con este barbuchas?” Y escenas de cama, ¡qué horror”. Yo tenía como esa predisposición. Y ya las visto: una mujer maravillosa, hubo muy buen rollo desde el principio. Empezamos a trabajar y, bueno, ya el resultado lo viste. Y esperemos a ver qué pasa. Yo le tengo muchísima Fe. Espero que la gente le de una oportunidad al nuevo cine colombiano. La gente tiene la costumbre de que si hay dos películas colombianas en cartelera, sólo ve una. Ojalá la gente le de la oportunidad a “Karen” de entrar en sus corazones. Es una película muy humana, con una temática diferente, íntima, sencilla, pero que a la vez es muy complejo todo lo que está viviendo Karen. Yo hablo maravillas de la película porque sigo enamorado del proyecto, aún viéndolo terminado.

El amor

Mi esposa está viviendo acá. Como con “Karen”, las cosas han ido encajando. Afortunadamente ya estamos juntos. Ella me apoya en todo. No tiene problemas con mis desplazamientos, con mis viajes, con mis escenas. Ella sabe cuando tengo escenas con contacto físico, le muestro el guión y me ayuda a estudiar.

Lo que viene

Acabo de regresar de Barranquilla, donde estaba haciendo un personaje en la serie del Joe Arroyo. Interpreto a un costeño, me costó un poco de trabajo el acento al principio, pero le agradezco enormemente al Maestro David Sánchez Juliao porque “El Flecha” fue muy referente. Siempre que me dicen “costeño” pongo “El Flecha” porque me encanta. Además, murió en esos días y fue muy fuerte para mí. Cosas raras que pasan en la vida.

Chuzo Desgranado

Me encantó  Barranquilla. Fui en una época estupenda que hace calorcito de día y por la noche es fresquito, hace brisa. Ver todavía casas con antejardín, palmeras, césped. Espero que eso no se pierda. Me gustó su gente, su comida… el jugo de corozo, la sopa de guandul, el jugo de níspero, el chuzo desgranado… ¡qué locura! La primera vez me sirvieron una cosa inmensa y me la bajé toda. Y al día siguiente repetí. en Bogotá me volví asiduo de “Narcobollo” porque tengo que ir a buscar mi carne desmechada, mi arepa e’ huevo, mi bolita de tamarindo y mi jugo de corozo. Necesito mi menú costeño una vez a la semana. Tengo la suerte que me mudé al lado, ya las señoras me conocen… ¡qué rica la costa! 

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena pelicula. Ojala que el publico y los exhibidores le den la oportunidad de estar en salas un buen tiempo, y que muchas personas la puedan disfrutar. Felicitaciones a los realizadores!

Juan Carlos Ensuncho-Bárcena dijo...

Muchas gracias por tu comentario. se lo haré llegar a los realizadores. Abrazos.

Raul Andrés González dijo...

La película me impactó mucho, sobre todo por los escenarios tan conocidos y las situaciones tan cotidianas. Desde que la ví veo diferentes a las personas que lloran en los buses o piden dinero en las calles.

Anónimo dijo...

No pude resistirme a comentar. Perfectamente escrito!
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Anónimo dijo...

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