mayo 14, 2011

¿Quién no ha llorado en un bus?


Después de ser bien recibida en algunos de los festivales de cine más importantes, como el de Berlín (Alemania), hace su arribo a las salas de Colombia el debut cinematográfico de Gabriel Rojas Vera: “Karen llora en un bus” que ya puede verse en Bogotá y pronto iniciará su recorrido por todo el país.

La película nos cuenta un momento crucial en la vida de una mujer de clase media, envuelta en la rutina de un matrimonio sin motivaciones, que decide tomar las riendas de su destino. Su factura es limpia, realista, sin artificios. Su atmósfera es honesta, cruda, pero poética.

“Karen llora en un bus” pertenece a la familia cinematográfica de “Historias mínimas”, de Carlos Sorín (Argentina), “Todo sobre mi Madre” de Pedro Almodóvar (España) y de “Los Puentes del condado de Madison”, de Clint Eastwood (Estados Unidos).

Sorprende de manera grata la honestidad, la tranquilidad y la sencillez de un cineasta como Gabriel Rojas Vera que es capaz de retratar una historia de clase, una historia femenina, para hablarnos del espíritu humano que es capaz de sobreponerse a cualquier adversidad, simplemente con la fe y la decisión de hacerlo. En esto reside la potencia y la gracia de esta película.

Intimista. Realista. Cuestionadora

En un panorama cinematográfico carente de propuestas respetuosas y serias en torno al universo femenino, en el que algunos directores optan por contar historias de mujeres referidas a mundos escatológicos, “Karen llora en un bus” llega para refrescar el horizonte. Hay que felicitarle a Gabriel Rojas Vera su delicada, cuidadosa y eficaz mirada sobre uno de los más importantes retos de la mujer de hoy. La película, sin duda, será un éxito entre las mujeres profesionales, independientes, que se atreven a hacer sus propias vidas. A hacer realidad sus propios sueños, sin importar la cuota de sacrificio. “Karen” es uno de esos personajes entrañables que acompañarán al espectador por décadas. Y cuando esto ocurre en una cinematografía naciente como la nuestra, simplemente hay que celebrarlo.

Para resaltar la gran actuación de Ángela Carrizosa, colombiana residente en San Francisco (California), que tiene la fuerza interpretativa, la sutileza, el rigor de una actriz como Meryl Streep. No es gratuito que “Karen” pueda ser vista como la revancha de “Francesca” en la citada película de Clint Eastwood. Incluso podría decir acá que un norte importante en la carrera de Gabriel Rojas Vera podría ser la cinematografía del guionista, actor y director estadounidense, una de las voces más respetadas del cine independiente norteamericano de las últimas décadas.

En el ámbito de los estrenos recientes del cine nacional, mi apuesta es por “Karen llora en un bus”. Porque dentro de todos hay una Karen llorando por salir.

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