marzo 08, 2011

Gertrudis


Aún no entiendo muy bien por qué se celebra este día. O por qué lo celebran los ricos que salen en la televisión, porque yo que sepa a ninguna de mis compañeras de trabajo del mercado, vecinas de colmena, nos regalan flores.

Ni ná que se le parezca. Los maríos de nosotras no le paran bolas a esa vaina. Bastante ocupaos que están con el dominó. ¿Día de la mujé? ¿Con qué se come eso? Preguntan. Y uno les dice que con arró, como la yuca. Por cierto que me salió rucha la condená. Volviendo a lo que usté me pregunta, no sé por qué cogen este día pa celebrá a la mujé. Ahora me pregunto yo: ¿y el resto de días no somos mujeres? ¿Será que somos cosas, animales o sirvientas?

Bueno a lo mejó a usté no le gusta que yo le diga estas cosas, pero ajá, tengo que decírselas porque nadien más se atreve. Y sobre todo yo que se las puedo decí a usté, que es tan importante y me ha hecho pensá con su pregunta.

Yo me levanto a las 3 de la madrugá, barro el piso de la casa, riego las matas y pongo hacé café ahí en la cocina esa que usté ve al comienzo del patio. A esa hora ni siquiera los gallos están despiertos, imagínese. Cuando ya he colao el café, pareciera que los vergajos quisieran tomá, porque ahí mismito se despiertan a cantá. El marío mío se levanta, envuelto en la toalla, se baña y cuando sale le tengo listo su pocillo. Prende el radio y se poné a oí noticia. Y yo no sé pa qué, porque ni siquiera las entiende. Pero bueno, la cosa es hacé soná algo. A mi me gusta más poné unos boleros que suenan muy bonitos a esa hora.

Pongo a hacé el arró y la yuca del día, pa que él se lleve su almuerzo. Y pal desayuno unos huevitos. Lavo los chismes y me meto al baño. Estoy lista pa irme pal mercao como a las 4. Ahí llego a vendé mis comías, usté sabe pa una defenderse también. A las 5 empiezo a hacé los desayunos y a las 10 los almuerzos. Ajá usté sabe que los pobres si acaso nos pegamos solamente dos golpes. El que se pega los tres, es rico.

Aquí en el mercado la situa está dura. Y más ahora que dicen que nos van a quitá de aquí. Y más vale que nos vayamos por las buenas, si no queremos que nos pase como a los del mercao viejo del centro que lo hicieron estallá pa sacá a la gente de ahí. Le pido a Diosito tó los días que esa no sea nuestra suerte.

Recojo los chécheres por ahí a las cuatro. A esa hora salgo a cogé el bú. Voy llegando a la casa como a las 5. Les llevo el almuerzo a los pelaos que a esa hora ya han llegao del colegio. Comen y se ponen a vé televisión. Ni hablan con una ni ná. A las 7 llega el marío. Cansao de tanto trabajá. Le tengo su cualquier cosita es cariño por ahí, se la caliento y se la come. Después nos ponemos a vé las noticias con los pelaos en la televisión, pero tampoco las entendemos. Después las novelas que nos hacen reí un rato antes de acostarnos otra vé. Y así, un día tras otro. Así es la vida de una negra, gorda y pobre como yo.

¿Y usté pa qué es que me está dibujando, don Fernando?

1 comentario:

Antony Sampayo dijo...

Muy realista, Juan carlos. me agradó el vocabulario pueblerino que utilizaste para dejar ver un punto de vista femenino, ojo solo uno, je je je.

Un abrazo.