marzo 04, 2011

Arriaga y Trueba, esenciales

Guillermo Arriaga y Fernando Trueba estuvieron en el 51 FICCI que concluyó el pasado jueves. El mexicano presentó su cortometraje, “El Pozo”, y dictó una Master Class. La más reciente película del español, “Chico y Rita”, clausuró el certamen. 

Guillermo Arriaga, escritor y director mexicano

“La obligación del escritor es ver el conjunto”: Arriaga

Vivimos momentos que se desvanecen en el tiempo. La escritura los atrapa.

Todos tenemos momentos secretos que nadie más conoce. La labor de un escritor es narrar los momentos secretos de un personaje.

Los escritores sabemos que sólo tenemos un galón de tinta. Hay dos formas de obtener la tinta: sacarla de otras obras o sacarla de nuestra propia vida, por eso tenemos el miedo de aburguesarnos.

Un escritor es alguien que va con un par de cubetas, se mete al bosque y regresa con algo que nadie ha visto.

La obligación del escritor es ver el conjunto.

Un creador no puede juzgar a sus personajes. Detesto el moralismo, detesto al aristócrata porque no tiene un nombre propio, sino uno heredado de sus padres. Mi primera novela hablaba de un aristócrata, al que trataba muy mal. Hasta que un maestro me dijo: quiérelo más.

Me gusta contar los momentos externos e internos del personaje.

¿Cuál es el momento necesario en la vida de un personaje? El momento probable muestra la personalidad, el momento necesario muestra el carácter. Los ‘puntos de giro’ empujan a los personajes a momentos necesarios.

García Márquez me enseñó que hay que arrancar en el momento en el que están sucediendo las cosas.

Me obsesionan los momentos previos a una muerte. “Amores perros” es eso: el momento del accidente, el antes y el después.

No me gusta la improvisación con los actores, que improvisen sobre el texto, porque hay formas de escritura donde cada palabra tiene un sentido.

El diálogo sirve para tres cosas: Hace avanzar la historia, revela la personalidad o el carácter del personaje y le da color a la historia

Tengo mi propia regla: una página por escena, máximo dos líneas por diálogo.

Cuando esté sólido el guión, pregúntale cosas: ¿si el personaje es una mujer en vez de ser un hombre?

Una sola palabra puede cambiarle el sentido a la historia.

La realidad de las películas es diferente a la realidad de la vida. Estamos representando la vida, no copiándola.

Me gusta cuando en una escena hay contradicciones entre el diálogo y la acción.

Hay que confiar en los actores, muchas veces me han demostrado que es mejor un gesto que una palabra o una línea.

La diferencia entre el cine y la literatura es el punto de vista. En el cine la cámara es siempre una tercera persona, en la literatura no. La primera persona es muy útil a la novela.

Si quieres evidenciar más la contradicción diálogo-acción la novela es ideal.

Todo lo que escribo viene de la cacería.

Para dirigir actores lo mejor que puedes hacer es desconcertarlo, para que encuentre capas dentro de sí mismo. La gran angustia es que el momento a veces no se repite en el set.

Nunca hago investigación, nunca escribo una línea argumental, nunca conozco el pasado de los personajes. Siempre le digo a los actores: “Piensa, piensa, no actúes”.

Yo nunca bebo, tampoco lloro. Por eso me sorprendí cuando, al escribir la escena de “Babel” en la que el niño marroquí que se entrega a las autoridades, las lágrimas rodaron por mi cara. No sabía lo que era eso.

En el acto creativo no hay voluntad ni hay progreso. Por eso hay frustración.

Los misterios de la escritura son misteriosos incluso para el que escribe. Lo que hace un escritor es mostrar su mundo interior.

Tres claves para cuando una escena no funciona: Piensa de manera Hegeliana: (Tesis, Antítesis, Síntesis), quita la palabra que grita por ser dicha o usa el cristal de Shakespeare: cuando quieras hacer que las cosas crezcan pónle cercanía.

Detesto la palabra “guión”, prefiero “una historia de cine”.

Fernando Trueba, escritor y director español

“Si quieres destruir a alguien, halágalo”: Trueba

Lo único que soy es un amante de la música. Cuando hice “Calle 54” el guión era la propia música. Mi narración pudo no haber estado, pero era necesaria una respiración entre una pieza y otra. En “El milagro de Candeal” descubrí que la música está en la calle.

En el documental el guión se escribe en el montaje. Está bien el trabajo preparatorio de campo, pero cuando te sientas a editar es cuando haces la escritura.

Con cada película busco transmitir sensualidad, risa, vida. No me gusta el sicoanálisis. Pero por muy cerrado que estés, con los años acabas sabiendo de ti.

Rafael Azcona me dijo una vez: “A ti te gustan las películas de artistas”. Para mi fue una revelación.

Sólo tengo una máxima: “Escribe de lo que conoces. Habla de lo que conoces”. Por eso me sorprende cuando un autor está “buscando un tema”.

Me gusta la vida de los artistas porque son un poco más idiotas, un poco más locos, un poco más vanidosos. Se dan unas hostias tremendas, se pegan con las señales de tránsito y porque son una muestra constante de debilidad. Además porque van un poco más adelante.

Lo peor que te puede pasar es que alguien te diga genio. Si quieres destruir a alguien halágalo, halágalo, halágalo.

El trabajo de Javier Mariscal me atrae mucho. Y el contacto con él me incitó a filmar “Chico y Rita”. En la película cada palabra que se escribió fue para un dibujo de Mariscal. El dibujo animado te lleva a la precisión. A la simplificación.

¿Por qué no le dejamos al documental esa posibilidad de reordenar la realidad?

Me gusta mucho una cita de Pessoa: “El hombre ha inventado la ficción para hacer la realidad real”.

Me dan risa los que pretenden acabar con la estructura de los tres actos. No hay chiste que no los tenga.

Normalmente la música se busca al final, pero acá, mientras escribía iba encontrando las músicas. La música y la imagen es lo mismo: es la misma cosa.

Cuando era más joven era un afrancesado, porque estaba prohibido casi todo en España. Me enamoré de una chica francesa – que es el método apropiado -. En la segunda parte de mi vida me siento más cerca de Latinoamérica. La lengua es un lazo común fuertísimo. Me siento muy a gusto en estos países. Incluso en Brasil, porque hablo un portuñol correctísimo, casi académico.

No soy nacionalista. No creo en fronteras ni en pasaportes. Cuando se habla de arte nunca hay que hablar de nacionalidad.

Estoy en contra de todo lo que sea corto. Me gusta leer libros y periódicos. A mi todo lo que sea corto me aburre.

“Chico y Rita” está hecha para la sala de cine. Se pueden ver “Las Meninas de Velásquez” en un sello de correos, pero recomiendo verla en el Museo del Prado.

Las películas hay que verlas en su templo. Cuando veo cine en casa trato de reproducir la experiencia de la sala de cine: no estoy para nadie, ni contesto el teléfono. Tal como hacía Billy Wilder con los deportes el fin de semana.

Me encanta hablar de mis proyectos. Me encanta la gente que nos visita en el rodaje.

El cine es un arte temporal, como la música. Por eso es que viajan bien juntos. Lo curioso es que de joven odiaba los musicales, me indignaban.

El cine es un género literario.

Por Juan Carlos Ensuncho Bárcena

6 comentarios:

Carolina Pardo Delgado dijo...

Excelente tu compilación de frases Juan Carlos, ya compartiré tu articulo para que otros puedan verlo!!!

Abrazos gigantes!!!

Juan Carlos Ensuncho Bárcena dijo...

Muchas gracias, Carito. Encantado de conocerte. Abrazotes.

Carolina Pardo Delgado dijo...

Igualmente Juanca, de paso te dejo la dirección de mi blog para que lo visites cuando gustes es de críticas de cine.

http://www.carolinapardodelgado.blogspot.com/

Bye!!!

Carolina Pardo Delgado dijo...

Igualmente Juanca, de paso te dejo la dirección de mi blog para que lo visites cuando gustes es de críticas de cine.

http://www.carolinapardodelgado.blogspot.com/

Bye!!!

Juan Carlos Ensuncho Bárcena dijo...

Vale. Muchas gracias, lo leeré. Más abrazos.

Antony Sampayo dijo...

Hola, Juan Carlos.
Ambas entrevistas son buenas, sin embargo, me agradó más la de Guillermo Arriaga por la calidad de las respuestas, todas guardan una enseñanza..

Saludos, amigo.