febrero 27, 2011

Abel


Pocas veces en el cine el humor es tan dramático, tan complejo, tan divertido. Con su ópera prima el actor y productor mexicano Diego Luna nos muestra que es muy capaz también detrás de cámaras.

Con la complicidad de su carnal Gael García Bernal y del gran John Malcovich como productores, Luna nos cuenta una historia familiar, sicológica, hondamente poética. Y para ello se vale de un personaje infantil magistralmente interpretado por Christopher Ruiz-Esparza. El guión es del mismo director y Augusto Mendoza.

El reconocido actor de películas como “Amores Perros”, “Y tu mamá también”, y “Nicotina”, “Frida” y “Milk” entre otras, parece decirnos que estaba cansado de las historias dedicadas a Caín. El abandono, los problemas de comunicación, los conflictos de pareja y el complejo de Edipo – asuntos universales - son puestos en escena en una barriada del México contemporáneo. Precisamente en ello reside la gracia de la película. Que vuelve local lo universal. Como toda obra que perdura.

Felicitaciones a Diego Luna y, desde ya, esperamos su próxima película. 

febrero 25, 2011

Ganaderos y agricultores de La Mojana protestan en San Marcos

Un nutrido grupo de personas, acompañadas de seis combinadas, ocho tractores y doce camiones se tomó esta mañana las calles de San Marcos, Sucre, para protestar por la falta de medidas para prevenir las inundaciones en la región de La Mojana.
Para exigir el cierre de los cinco boquetes que abrió el río Cauca, lo que permitió la inundación de toda la zona, aproximadamente 5000 personas de 17 pueblos pertenecientes a los cuatro departamentos que conforman la región de La Mojana (Antioquia, Bolívar, Córdoba y Sucre), se concentraron hoy en San Marcos. La mayoría son productores de arroz y ganaderos que lo perdieron todo por el invierno. “Estamos cansados del abandono al que estamos sometidos por parte del gobierno nacional”, dijo Antonio Romero, director del comité de ganaderos de San Marcos.
En compañía del presidente del concejo de San Marcos José Monterroza, del diputado sucreño Arnulfo Ortega, el exrepresentante Aníbal Monterroza, un representante de la ANUC, los alcaldes de Caimito (Edilberto Montes), San Benito Abad (Manuel Cadrazco) y representantes de los alcaldes de Sucre y Ayapel, Romero sentó su voz de protesta en la Plaza Benjamín Porras al término de la jornada. Cecilio Acosta, alcalde de San Marcos, fue abucheado varias veces por la concurrencia al intentar dirigirse a los manifestantes. No hubo representantes del gobierno departamental.
Según el empresario agrícola José Jorge Villegas Mier, “nuestra principal necesidad es que se cierre el chorro de Santa Anita (entre Nechí y San Jacinto) que mide más de 500 metros”. Los manifestantes también exigieron la recuperación del tramo de 8 kilómetros de la carretera San Marcos-Majagual que se encuentra completamente dañado, la reconstrucción del puente de “los azulitos” que se cayó en la pasada temporada invernal, el cierre del chorro de Sehebe y la recuperación del carreteable que va del puente del Río San Jorge hasta el Caño de Viloria.
La masiva manifestación, pocas veces vista en el pueblo de Sucre - salvo en época de corralejas – contó también con la participación de un buen número de mototaxistas y de los estudiantes de tres colegios de bachillerato, quienes aportaron la voz juvenil y llenaron la protesta de colorido y frescura.
Finalmente, los manifestantes amenazaron con bloquear la carretera Troncal de Occidente si sus peticiones no tienen una oportuna respuesta por parte del gobierno nacional. 






Fotos: Cortesía de Yoche Flórez Abad y Rafael Barreto Montesdeoca

febrero 23, 2011

"El arte no es para competir"



Está que no cabe de la dicha. Y no es para menos. Su Ópera Prima es la película inaugural del 51 Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias. Es Carlos César Arbeláez, el ganador del PREMIO KUTXA para NUEVOS DIRECTORES del prestigioso Festival de San Sebastián. El jurado lo premió porque “consigue mostrar la fragilidad de la integridad humana en medio de un conflicto armado”.

A la fecha “Los colores de la montaña” ha recorrido una docena de festivales de Italia, Eslovaquia, Suecia, Brasil, Argentina, Cuba, India y Turquía. Y se prepara para participar en el Cinema Novo Festival (Bélgica), el Festival de Fribrugo (Suiza), el Festival de ZLÍN (República Checa), el Miami International Film Festival (Estados Unidos) y el Chicago Latino Film Festival (Estados Unidos). Méritos tiene para inaugurar el FICCI.

Arbeláez, además de guionista de varios largometrajes y de un cortometraje, ha escrito y dirigido los cortometrajes La Edad del Hielo (1999) y La serenata (2007), el documental El cine en casa (1999) y numerosos documentales para televisión. “Los colores de la montaña”, su primer largometraje de ficción, obtuvo el Premio Cine en Construcción en el Festival de Toulouse (Francia) el año pasado, así como el Premio del Público y Mención Especial del Jurado en el Festival Internacional Ronda (España).

¿Qué tan difícil fue el manejo del tema de “Los Colores de la Montaña”?

He sido muy respetuoso porque con el tema de los niños en la guerra es muy fácil caer en la manipulación del sentimiento. Me cuidé mucho de eso, no sólo desde la historia sino desde el tratamiento visual. La película es un registro sensible del mundo de los niños, pero también respetuoso con el espectador.

Su película puede interesar por igual a un espectador básico y también a uno formado ¿cómo lo logró?

Esa es una de las cosas que me tienen muy contento como director. Porque siempre las películas uno las define como más para festivales o más para el público. Pero que una película funcione en los dos ámbitos es muy difícil. Desde que presentamos la película en San Sebastián, pensé “esta película también va a funcionar con el público”.

En la película también se maneja de manera respetuosa el tema de la Fe…

Una de las cosas más bonitas que dijo el jurado de San Sebastián es que “Los Colores de la Montaña” es una película engañosamente sencilla. Porque lo que está pasando en la película es mucho menos de lo que está pasando fuera de cuadro. Porque mientras hay unos niños que quieren recuperar un balón, por debajo están pasando cosas que muestran mucho la fragilidad del ser humano. Uno está pendiente de los niños que recuperan el balón, pero al tiempo pasan muchas cosas que se cuentan de una manera muy cotidiana.

Por eso en algún texto habla del cine iraní…

Claro. Eso me ha permitido, por ejemplo, poner toda la violencia fuera del cuadro. Entonces el espectador sale con muchas preguntas: ¿Qué pasó con Julián? ¿Qué pasó con la mamá de Julián? ¿Por qué desaparecieron? Y meter todos esos disparos, el sonido de los helicópteros y dejarlos fuera de cuadro, me parece un acierto para la película y que la ha llenado, la ha cargado sicológicamente. Me parece que es una de las cosas que aporta la película al cine colombiano.

¿Dónde ubica “Los Colores…” en el contexto del cine colombiano?

Pienso que con esta película logramos abrir una ventanita pequeña de sensibilización al espectador sobre el tema del desplazamiento, si es que la película podría cumplir una función social. A pesar de que yo no quise hacer una película sociológica o antropológica… política puede ser pero es una discusión muy larga. Yo me he centrado en la cotidianidad de estas familias y de estos niños. Y al crear ese contraste, esa fragilidad de los niños con el mundo absurdo de la guerra, se mantiene conectado y conmovido al espectador.

¿Está basada en alguna historia real?

Para nada. Por ejemplo la escena de las balas, que es una de las que más suscita preguntas, no la investigué ni nadie me la contó, es toda ficción. Gracias a esta naturalidad de estos niños, parece que ellos me la hubieran contado a mi y yo la hubiera rodado, pero no. Fue absolutamente ficción.

¿Tuvo una infancia rural o conectada con el campo?

Yo soy de Puerto Berrío que no tiene montañas, sino que es un pueblo al lado de un río. Pero lo que pasó también fue que me demoré tanto rodando esta película y fui tantos años a Jardín que terminé, creo, medio campesino. Eso me sirvió muchísimo para pulir cosas realistas del guión, para llenar la película de detalles bonitos, reales.

¿Qué significa para usted inaugurar el FICCI?

Ha sido una noticia casi que alucinante. Inaugurar un Festival que quiero tanto… Tengo por ahí 20 versiones, desde que era estudiante de Comunicación Social. Es el Festival más antiguo de Latinoamérica y va a ser muy bello para todos nosotros, especialmente para los niños que van a viajar por primera vez en avión y van a conocer el mar. Es mi forma de agradecerles por la frescura y la poesía.

¿El FICCI lo ha formado como cineasta?

Ya ves que sí. He estado muy cerca de este Festival, gracias a él he conocido a muchos directores y he visto grandes películas. Las personas más importantes que he conocido del mundo del cine las conocí allí. En este último año he tenido la suerte de ir a muchos festivales, pero antes el FICCI era el festival referente para mí, donde podía ver directores, críticos, actores. La curaduría ha mejorado mucho. La Competencia Iberoamericana va a estar muy dura, cosa que me alegra.

Algunos críticos consideran que uno de los premios más importantes del cine colombiano lo recibieron ustedes en San Sebastián. ¿Qué piensa?

Creo que las películas no son competencia. El Arte no es para competir, pero sí, este premio es uno de los más importantes que ha recibido una película colombiana en un Festival Clase A. Cuando lo recibí el Premio en San Sebastián, fue una cosa alucinante… Le cambió el rumbo a la película, porque nos ha permitido venderla a muchos países, me han invitado a más de 20 festivales y espero que me abra las puertas para producir mi próximo largometraje.

¿Ya está en proceso?

Sí, se llama “Eso que llaman amor” y espero que se le abran muchas puertas porque ya lo miran a uno con una percepción distinta. Por ejemplo, el cantante Juanes la vio y quedó absolutamente conmovido. Él la quiere hacer visible en el mundo. Vamos a ver si el público colombiano se conecta con ella.





Natalia Cuéllar, actriz
“En las armas no está la educación”

Se siente honrada y muy contenta. Es su primer largometraje. Y está segura que a la gente le va a encantar “porque tiene un punto de vista infantil que a veces hace que los adultos reaccionemos ante tanta violencia”. Estuvo durante tres semanas de rodaje, con los niños y los otros protagonistas en “El Jardín” (Antioquia) y dice que “fue una experiencia sencilla, pero muy bonita”. Es Natalia Cuéllar, actriz bogotana que estudió en la Casa del Teatro y en la Universidad Pedagógica Nacional. Su personaje es el de la profesora que llega al colegio “La Pradera” a enseñarles a los chicos. “Carmen” es una joven que llega al pueblo porque es su única opción de trabajo.

¿Cómo fue su aproximación al mundo de Carmen?

Lo primero fue una investigación con un libro que se llama “Mujeres en la guerra”, luego empecé como a crear en mi la tensión que veía en los relatos de ellas, porque Carmen es una niña grande que siempre está bajo un nerviosismo, una mirada que la observa y que al final casi que la atrapa. Carlos César me hizo ver videos de profesoras que habían estado amenazadas en la vida real. Tuve la oportunidad de ir a Jardín para trabajar con él y con los niños todas las escenas, durante cinco o seis días, como seis meses antes del rodaje.

¿Cómo fue ese proceso creativo con el director?

Me mostró cómo crear una relación con los niños, cómo leer el guión. “Concéntrate en la verdad, en lo que tu personaje dice, en lo que tu personaje vive”, me decía. Luego traía a Carmen a mi vida cotidiana para ver cómo caminaba, cómo se movía. Cuando fuimos a rodar, simplemente me olvidé de todo eso. Dejé el miedo a un lado, el ego al otro y me dediqué a escuchar a los actores porque el 98% de la película es con actores no actores y yo tenía mucho susto. Siento que aprendí mucho, de la mano de Carlos César, que es un director muy tranquilo, que te dice cosas muy puntuales para que desarrolles el sentimiento. Carmen está hecha con veracidad y mucho amor.

Luego de verla en pantalla grande, ¿qué le deja Carmen? ¿Cómo la siente?

Carmen me deja mucho dolor. Sé que hay muchos colombianos y colombianas que han querido hacer cosas por mejorar nuestra tierra y que les han amarrado las manos; entonces se siente tristeza, se siente depresión, se siente impotencia. Creo que sí se reflejan esas cosas en Carmen. Me deja ganas de luchar a través mi carrera, a través de mis talentos, a través de mis virtudes como humana, para ayudar con lo que pueda a gente cercana o gente lejana. Un grano de arena forma el mar. Me deja cosas positivas para seguir aprendiendo como actriz, como humana. Los colombianos debemos empezar a trabajar y ser conscientes de que tenemos un carácter fuerte y explosivo, entonces desde el individuo empezar a transformar eso y sacar nuestra Luz. Las cosas bonitas que hay en el corazón.

¿Cree que su trabajo es útil? No sólo para usted, ¿sino para quien la ve?

Yo creo que todo lo que tú veas en “Los Colores de la Montaña” te va a causar una reflexión. Si lo vemos por el lado de Carmen, la educación en nuestro país necesita una inyección de apoyo, de dinero, de propaganda, para que nos enamoremos de ella otra vez. Tenemos derecho a la Educación, tenemos derecho a la Cultura. Creo que no se le puede negar la posibilidad a ningún niño, porque creo que la violencia no enseña. Que en las armas no está la educación. Y Carmen refleja eso. En Colombia hay muchos niños y niñas talentosos para la Ciencia, para el Arte, para la Tecnología… y hay que dejarlos fluir.





Juan Pablo Tamayo, productor
“Uno más uno no siempre es dos”

“Los Colores de la Montaña” tuvo un presupuesto bajo para el promedio de lo que es el costo de una película en Colombia: Mil Millones de Pesos. Incluyendo las etapas de Desarrollo, Pre-producción, Rodaje y Post-Producción, sin hablar de la  Promoción. El responsable de conseguir ese dinero fue Juan Pablo Tamayo, productor de la película. Y no tuvo una estrategia calculada para lograrlo. Esta también es su Ópera Prima como productor responsable económica y jurídicamente (antes había trabajado como asistente, jefe de producción o productor de campo), entonces lo que hizo fue “tocar puertas”.

“Analicé muchísimo todos los fondos de producción cinematográfica que hay en el mundo. Me puse a estudiarlos todos e íbamos mandando a todos un poco a “la topa tolondra”, he de serte muy sincero. Y realmente no funcionó por ahí, aunque obtuvimos el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico de Colombia y el Programa Ibermedia. Posteriormente, se fueron uniendo Cine Colombia, Jaguar Films de Panamá, RCN CINE e INNOVA, CONGO FILMS. Así fue como se armó la financiación. Fue un proceso que duró más o menos seis años. No es lo ideal que ese proceso dure tantos años, pero como era la primera había que “presentar el examen” y había que ganarlo. Y creo que se ganó.

¿Le fue útil la Fe para conseguir todo ese dinero?

Sí, hermano. Yo creo que la Fe, sea la Fe religiosa, la Fe moral, la Fe del Corazón, la Fe mental, sirve muchísimo sobre todo porque hacer una película es un esfuerzo económico, físico, sicológico, mental muy grande y tiene uno que tener muy claro, muy claro, el camino donde quiere llegar. Y luchar por ese camino porque se va a encontrar un millón de tropezones todos los días, pero también un millón de aprendizajes. Y si no tenés Fe es muy fácil abandonar el proyecto.

¿Cuál fue el momento más crítico de esta producción?

El rodaje. Siempre he dicho que hacer una película es resolver una ecuación indeterminada, con mil variables. En el cine no siempre uno más uno es dos. Puede ser cuatro o puede ser menos cinco. Puedes tener el mejor fotógrafo, el mejor director, los mejores actores, el mejor equipo técnico, todo el dinero… y la película puede ser un fracaso. O puede que hagas una película muy sencilla, muy intimista, muy elemental, que la haces con pocos recursos y sales con una Mega Obra. Lo más difícil de hacer una película es someterse a tanta relatividad junta.

Superada la etapa comercial de la película, ¿ha pensado que pueda llegar a otros escenarios, donde pueda ser útil?

Este negocio es de altísimo riesgo en el que o te va muy bien o te va muy mal. Pero uno como cineasta tiene que tener un compromiso social, también. Todos tenemos que contribuir desde nuestros oficios a poner el granito de arena para que la sociedad se desarrolle y crezca. Por eso creo que una vez se cumplan los compromisos con los inversionistas, la película tiene que tener también una proyección social. De hecho vamos a hacer una donación de un porcentaje de la taquilla a una fundación que estamos definiendo. Creo que eso hace parte de la responsabilidad social de la película.

Por Juan Carlos Ensuncho-Bárcena

febrero 20, 2011

“Mi mayor fracaso es solo tener dos labios”: Antonio Morales Riveira

Foto de Jorge Chávez. Cortesía de La Cueva

La primera vez que vi a Antonio fue en la televisión. En alguno de los múltiples programas periodísticos o de los noticieros que ha dirigido, que no son pocos. Luego me reí a carcajadas con todos los personajes que creaba junto a Jaime Garzón en QUAC, el noticero. Después me enteré que se había exiliado en París cuando mataron la implacable risa de Garzón, aquel fatídico viernes 13 de agosto de 1999.

Siete años después lo vi por primera vez en la calle. Cerca a la Estación Las Aguas del Transmilenio. Iba con su alborotada melena al viento, caminando como cualquier transeúnte, acompañado de dos mujeres y un hombre. Y no tuve ninguna duda en abordarlo, fresco como siempre se le ve. En esa ocasión la excusa era obsequiarle mi primer librito de poemas. Él accedió y lo recibió agradecido. Eso me generó una confianza que, a pesar de los años y los daños, aún no cesa.

Algunos meses después nos hicimos amigos de rumba, que no siempre es poca y que siempre es loca con Antonio. Fácilmente puede durar dos o tres días enrumbado, como si nada pasara. Y se habla de todo, de política, de religión, de sexo, de deportes, de literatura, de cine, de música, de chismes, de mujeres, de vicios, de virtudes, de amigos, de enemigos, del pasado y del futuro. Siempre con una carcajada que resuena por todos los rincones. Porque si algo caracteriza a Antonio es que con él jamás se está aburrido.

En marzo de 2007 me contestó, vía e-mail, un cuestionario que por entonces acostumbraba a algunos escritores, cineastas o músicos. He aquí las respuestas.

¿Cuál es el defecto propio que aprecias más?

La inestabilidad

¿Cuál es el defecto que más aprecias en los otros?

La lujuria

¿Cuál es tu estado mental más extraño?

La no observación

¿Dónde y cómo te gustaría haber nacido?

Acá y ahora

¿Por qué razón o por quién darías la vida?

Por acabar con la muerte

Si pudieras matar a un personaje de ficción ¿a cuál escogerías?

El barbero de Sevilla

¿Cuál es tu extravagancia más estúpida?

Los sombreros

¿En qué situaciones dices la verdad?

Bajo tortura

¿Qué persona viva te inspira más ternura?

Todo el género humano menos Juanes

¿A qué persona viva desprecias?

A Lina por vivir con Alvaro Uribe

¿Qué palabras o frases jamás usas?

Colocar

¿Cuál es tu idea de la infelicidad perfecta?

El quinto trago

¿Cuál ha sido tu acto más valiente?

Mirarme hoy al espejo

¿Cuál es tu mayor orgullo?

Los aviones

¿Cuál es la virtud más subvalorada por la sociedad?

La injuria

¿Qué es lo que más te gusta de tu apariencia?

Mis botas

¿Cuáles son los nombres que menos te gustan?

Álvaro, George, Vladimir, Tony, Jacques…

¿Qué talento desearías arrojar a la basura?

La libre asociación

¿Qué es lo que más te gusta de la vida?

El futuro

¿Cuándo y dónde has sido más infeliz?

En tercero de bachillerato en el Gimnasio Moderno

Si pudieras, ¿qué mantendrías de tu familia en el tiempo?

Las hermanables borracheras

¿Cuál ha sido tu mayor fracaso?

Solo tener dos labios

¿Cuál es tu posesión menos valiosa?

Mi cuenta corriente

¿Cuál es la manifestación más clara de la riqueza?

Un tiquete de avión

¿Dónde quisieras vivir?

De bar en bar

¿Cuál es tu pasatiempo más estúpido?

El solitario

¿Cuál es la cualidad que más desprecias en una mujer?

La buen miembro de familia

¿Cuál es la cualidad que más desprecias en un hombre?

La caballerosidad

¿Cuál es el héroe de ficción más deplorable?

George Bush

¿Cuáles son tus villanos favoritos de la vida real?

Hugo Chávez

En 2008 tuve la oportunidad de trabajar al lado suyo como jefe de redacción del periódico POLO, aquel intento fallido del partido político por hacer una prensa de oposición, bien argumentada. Antonio era el director y esa sala de redacción era una fascinante efervescencia de ideas que llegaban a buen término en el papel. No duró mucho nuestra relación laboral, porque algunos meses después me fui para dirigir el Festival de Cine Independiente de Mompox. Y eso es otra historia.

Desde entonces nos hemos visto poco con Antonio. Incluso nos hemos peleado, en privado y en público, varias veces. El año pasado ganó el Premio Simón Bolívar 2010 por Mejor Entrevista en Televisión. Ahora somos “enemigos íntimos” como Fito Páez y Joaquín Sabina. Yo Páez, él Sabina, por supuesto.

Por Juan Carlos Ensuncho-Bárcena

febrero 15, 2011

El arte de conmover


Los cineastas nos tienen acostumbrados a la manipulación. El mundo del cine está lleno de fórmulas para hacer reír, llorar o causar tensión.

De eso viven los gurús de los guiones. Luego llega el proceso de llevar a las imágenes lo que está en el papel y, también, a menudo somos engañados por los decorados, las actuaciones y las palabras. En un tercer lugar, en el proceso de montaje, se le añade un poco más al engaño con la música, los tiempos entre una escena y otra y el orden en el que se nos presenta la historia. En suma, una película es un pacto tácito entre el cineasta y el espectador: te voy a contar una mentira, pero tienes que creerla.

Pocas veces el espectador logra tener conciencia de que, a pesar de que lo que le están contando es una ficción, esa ficción está conectada con el mundo real. Ahí reside el acierto de “Los Colores de la Montaña”*. Como diría el jurado del Festival de San Sebastián, que premió a su director: esta película es “engañosamente sencilla”. Eso para un público foráneo o de Festival, pero para el espectador colombiano significa otra cosa: mirar de frente un fenómeno que a pesar de estar sobre expuesto en los medios de comunicación, pocas veces toca nuestra propia sensibilidad.

El fenómeno, llamado guerra, conflicto o violencia, es expuesto esta vez de manera equilibrada, poética, simple, como vista por un niño. Y a ese recurso apela su director para hacernos conmover: nos cuenta la historia reciente de nuestro país, pero a través de los ojos de un niño. Un niño que es capaz de visualizar su entorno y llevarlo a la representación artística por medio de una caja de colores.

Hemos visto esta historia en “Las tortugas también vuelan”, en “Ciudad de Dios”, incluso en “Retratos en un mar de mentiras”, pero esta vez la vuelta de tuerca que logran Carlos César Arbeláez y su equipo es tratar a sus personajes con dignidad, con respeto, con decoro. Ser capaz de ver la Belleza de unas tierras, a pesar de los charcos de sangre que a veces la pueblan. Como fue el mismo director capaz de decidirse por el cine, a pesar de haber nacido en un entorno cargado de conflicto como el de su tierra natal, Puerto Berrío (Antioquia).

“Los Colores de la Montaña” es una película catártica, necesaria, bella. Pero cercana al espectador. No es prepotente ni pretenciosa. Y ya es mucho decir en el amplio y diverso panorama del nuevo cine colombiano. Muy recomendable.

Por Juan Carlos Ensuncho Bárcena


* Película inaugural del 51 Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, febrero 24. Estreno en salas de Cine Colombia: viernes 11 de marzo

febrero 14, 2011

Heráldicas para el Maestro



David era una fiesta

La frase es del poeta samario José Luis Diazgranados, quien brindó con el Maestro en más de una ocasión. La pronunció el día de su sepelio, en Bogotá. Lejos de su natal Lorica Saudita, pero muy cerca del corazón de su familia. Luego relató un episodio divertido del Maestro y terminó su alocución diciendo: “Pero sigues siendo el Rey”.

Aquel árbol del patio

Era 1951. Tenía cinco años entonces. Sofía, su tía abuela, noventa. Ella lo hizo sentar en un taburetico, bajo un frondoso árbol, para contarle la historia de Lorica. Desde ese momento supo que sería escritor, pero fue a los 8 años cuando se atrevió a anunciarlo a la familia. Su padre, hombre de negocios, se molestó: “Eso no sirve para nada”. Y, con esa convicción, entró al mundo de las letras.

Los cigarrillos

Sucedió una mañana, mientras escribía los primeros cuentos en su máquina. Su padre, al verse necesitado le dijo: “Oye Davi, tú que no estás haciendo nada, ¿por qué no me vas a comprar unos cigarrillos?”. En ese momento comprendió que debía marcharse de casa, hacerse su propio camino.

Paloma

Carmen y él estaban en un Teatro de Madrid. Esa noche presenciaban “La Verbena de La Paloma”, zarzuela considerada como la obra cumbre del género chico. “La Verbena de La Paloma” es un auténtico retrato costumbrista del Madrid de finales del siglo XIX y cuenta con música de Tomás Bretón y libreto de Ricardo de la Vega. Esa misma noche, de regreso al hotel, concibieron una hija a la que llamó Paloma, en memoria de La Verbena y de Madrid.

Barranquilla

Todo estaba listo para la visita de Juan Pablo II. El carro que lo llevaría hasta la Catedral Metropolitana era conducido por un hombre estupendo, parecido a “El Pachanga”. Al momento de abrirle la puerta al Papa, el chofer lo saludó: “¿Ajá, Tu Santidad?”

La Corraleja

Esa noche entró al ruedo encima de un caballo blanco. Llevaba en su cabeza un sombrero Zenú, marcado con su nombre. Sonaba María Varilla, el himno de Córdoba. Le dio vuelta al ruedo, saludando, sombrero en mano, a miles de personas que se agolparon para verle. Él sonreía, agradecido, como quien sabe que todo lo que Es como escritor se lo debe a ellas. Al bajarse, se subió a una tarima y se sentó en una mecedora, a conversar. Pero, en medio de la conferencia, le cortaron el fluido eléctrico. Tal como le pasó a “El Flecha”, uno de sus personajes más queridos.

El cuarto de música

El día en que murió el Maestro, un silencio enorme se apoderó de su apartamento, al norte de Bogotá. Bernardita, su asistente de cocina, miraba a lo lejos, sentada a la mesa. Paloma daba declaraciones a un periodista, vía telefónica. A su lado, una frase que, de niño, su padre leía en el cuarto de música de su tío Eugenio: "Siéntate tranquilo allí donde se canta, pues la mala gente nunca tiene canciones".

febrero 06, 2011

Querida Endry


Antes que nada: felicitaciones. Y no sólo por la bella portada de SoHo que vuelve a anotarse un gol - esta vez por su sentido de la inclusión -, sino por tu decisión de atreverte a Ser quien Eres. Y nadie más. No tengo el privilegio de conocerte, pero sé que eres una mujer bella, encantadora, buena actriz, con un talento sin igual y con un futuro promisorio por delante.

Gracias por enseñarnos a los colombianos que existen personas “de género femenino y sexo masculino”. Gracias por no abandonar los sueños que tenías de niño y adolescente. Gracias por enseñarnos a los hombres y mujeres de Colombia a aceptar la diferencia. Gracias por hacernos reír con tus papeles en la televisión, el teatro y el cine. Tú, que tanto sufriste en la vida real por tu interés en los hombres. Tú, que fuiste tan señalada, tan rechazada, tan discriminada en tu ciudad natal y en tus primeros intentos de ingresar a la televisión. Soy capaz de ver esas lágrimas que derramaste en tantas noches de insomnio por la ignorancia y el egoísmo de quienes no te aceptaban tal cual eres.

Por todo ello considero que eres una de las personas más admirables que hay ahora mismo en los medios colombianos. Porque por igual, con tu sola presencia, haces reflexionar a los heterosexuales, a los homosexuales y a los bisexuales. Porque eres un signo de interrogación constante. Eres el enigma, la duda, pero también la certeza. Y, supongo que no sólo en el mundo hetero generas ampollas, sino en el mundo LGBT, tan poblado de autodiscriminaciones y señalamientos. Soy capaz de percibir los señalamientos que te llueven desde el mundo lésbico, por atreverte a ser una mujer que ama a los hombres; desde el mundo gay, por atreverte a ser una mujer, “por no definirte”.

Y es que del amplio espectro que se identifica como LGBT, quizá el de menor reconocimiento y prestigio es el de las chicas como tú, decididamente mujer, con deseos de (seguir siendo) hombre. A las travestis, las transexuales y transgeneristas poco se les admite en un puesto de trabajo. Aunque por las noches esos mismos jefes de personal que las rechazan las busquen en las esquinas o en las páginas de internet.

Creo que un país como el nuestro, tan falsamente moralista, merece que se visibilicen más mujeres como tú. Y merece que se les admita en cualquier tipo de trabajo, no solo como comediantes, peluqueras, prostitutas o bailarinas exóticas. Y por eso celebro la decisión que ha tomado Daniel Samper Ospina al ponerte en una de las dos portadas de la revista que dirige. Porque es una manera de pedir, desde el silencio de una imagen, que se respete la diversidad sexual. Además, porque – como dijo por estos días un twittero - ¿quién nos garantiza que todas las apetecidas Chicas SoHo nacieron siendo mujeres?

Por todo esto, también soy capaz de ver una chica trans como cajera de banco, como dependiente de un supermercado, como profesora, como ministra, como presidenta. Creo que ha llegado la hora de aceptar de una vez por todas que la preferencia sexual no hace a un ser humano.

Que lo que lo hace humano, justamente, es su capacidad de entender, aceptar y amar al otro como Es. Aunque sea radicalmente distinto.

Por Juan Carlos Ensuncho Bárcena