enero 30, 2011

La fiesta de la palabra

Pola Oloixarac por Daniel Mordzinski


Por Juan Carlos Ensuncho Bárcena

Durante cuatro días Cartagena de Indias ha sido el escenario para que escritores, periodistas, músicos y cineastas se encontraran en torno a la palabra.

Un flujo incesante de conversaciones, debates y conciertos han llenado el Teatro Adolfo Mejía, la Casa Mapfre, el Patio del Claustro de Santo Domingo, la Plaza de la Aduana y otros espacios, convirtiendo a la ciudad en el lugar propicio para expresar, compartir y controvertir el pensamiento.

¿Y qué es lo novedoso de un certamen de esta naturaleza? A mi juicio, la vivacidad. La vitalidad. La espontaneidad. Antes del Hay-on-wye Festival que creó Peter Florence, el mundo de los libros era relacionado con el mundo académico, distante y con códigos ajenos al común de la gente. Los escritores eran presentados y difundidos por los críticos, una especie de creadores frustrados que se dedican a examinar con lupa – desde oscuras bibliotecas privadas – una determinada obra o un determinado autor. El resultado se exponía en una conferencia o en un conjunto de ellas llamado “Foro”, “Simposio” o “Congreso”.

Lo que rompe justamente el Hay Festival es esa distancia. Ahora lectores y escritores están más cerca. Ya no hacen falta los críticos para acercarlos  - o alejarlos -. El contacto se hace directo, a menudo mediado por un entrevistador o un simple conversador que – cuando lo hace bien – estimula en el escritor una serie de reflexiones sobre su obra, vida personal o algún aspecto de la realidad que tiene relación con la una o con la otra.

Este año he tenido la oportunidad de apreciar, gracias a los especiales de Telemedellín vía internet, los conversatorios con Rubén Blades, Juan José Millás y Alessandro Baricco, así mismo la Gala de Poesía que contó con la presencia de 10 poetas de cuatro continentes. Las transmisiones por livestream me hicieron sentir allí, casi que podía respirar la deliciosa atmósfera libertaria del Teatro. Gracias a las redes sociales, especialmente al twitter pude mantenerme al tanto de los pormenores del Festival gracias a sus espectadores y protagonistas.

Pude saber, por ejemplo, sobre la celebración del cumpleaños 34 de Andrés Neuman o sobre la experiencia más izquierdista de Pola Oloixarac: “comer cocos en una playa del caribe”. Ambos, escritores argentinos de la nueva generación, tienen blogs donde comparten sus textos con los lectores de manera directa, sin mediación de un editor.

Todo esto y más me ha traído el sexto Hay Festival en Cartagena de Indias. Y me alegra que se siga haciendo este encuentro en una ciudad que a menudo se identifica con turismo sexual, pobreza y violencia. Claro que, a mi juicio, siguen haciendo falta conversatorios al aire libre, gratuitos, que puedan encontrar al transeúnte en la calle, en escenarios abiertos, sin la carga de exclusión que pueden tener para un ciudadano de a pie los escenarios cerrados. Por aquello de que el Pensamiento y la Palabra son Patrimonio de la Humanidad y no sólo de quienes pueden pagar una entrada.

Enhorabuena por esta fiesta. Espero poder asistir en una próxima oportunidad.

1 comentario:

Antony Sampayo dijo...

Saludos, Ensuncho.

En efecto, en Hay Festival, se dan cita anualmente toda una gama de estrellas de la literatura y el arte en general; también sigo apasionadamente ese certamen, y ya me preparo para seguir en directo el de Barranquilla, El Carnaval de las artes.

Abrazos.