octubre 19, 2010

LA VOZ DESCONOCIDA, A LA VENTA POR INTERNET





Mi libro más reciente está a la venta de manera DIRECTA y/o POR INTERNET. Vía correo electrónico: ensuncho@hotmail.com  y vía celular/whatsapp: +573207640302

Capítulo I – Opinión

Aún la poesía
Cartagena revisitada
Arriba el celibato
La ciudad Eréndira
La solemnidad en Cartagena de Indias
Un colombiano harto de fé
Contra el fútbol
Mockus en la plaza: summa de incomodidades
El fin de la democracia en Colombia
Gaitán-Galán-Garzón: ¿víctimas de Estado?
No hay derecho
Cesó la mente más perversa
“Ningún asesinato es malo”: Álvaro Uribe Vélez
El culebrero mayor estuvo en San Marcos
¿Sombrero vueltiao? ¡No! ¡Sombrero Zenú!

Capítulo II – Periodismo

“El presente es lo único que poseo”: Autoentrevista
“La danza es una metáfora del amor”. Álvaro Restrepo
“Soy voyeurista, pero también actor”: Rafael Dussán
“Mi mayor orgullo es que mis hijos son personas decentes”: Antonio Muñoz Molina
“La mentira es la virtud más subvalorada por la sociedad”: Ángel Shangkan
“Mi pasatiempo más estúpido es chatear por internet”: Jorge Franco
“Mi mayor fracaso es no haber sido músico”: Andrés Neuman
“Me niego a creer que haya un 84 por ciento de colombianos tan imbéciles como para ser uribistas”: Antonio Caballero

Capítulo III – Música

Contra el vallenato
“Betín es una falla de origen”: Tomás Betín
“El bullerengue es lo mejor de mi vida”: Etelvina Maldonado
El pueblo más feliz del mundo
¿A qué suena Bogotá?
“Love is in the air”- Crónica de un concierto de Cerati en Bogotá (Desde afuera)
“Mi estado mental más común es la soledad”: John Harold Dávila
El porro nació en San Marcos
Empañando vidrio por Sabina – Crónica
La prehistoria de BAR

Capítulo IV – Literatura

Mi vida con ellas
Del inconveniente de haber nacido… en San Marcos
Inventario del Tercer Piso
El escritor desnudo
Soy adicto a…
El escritor y la ciudad
Capital
Martinis para un día seco – Encuentros y desencuentros con Maqroll El Gaviero
Confesiones de un escritor casado
Dos breves relatos
Pequeños milagros
Ella
Hacer Nada
Fabio, el poeta
Calle Buenos Aires
Hedonismo Libertario
Vivir con una sexóloga
13 de junio, día de San Antonio
Día del padre
Lo demás vale mondá
Meira
Michael, un thriller de primera comunión

Capítulo V – Cine

¿Quién diablos es Marcovich? – Entrevista
“No me interesa retratar la vida cotidiana de los pueblos, sino los estados mentales”: Pacho Bottía
“El colombian dream es una fábula sicodélica tropical”: Felipe Aljure
Unos pocos buenos amigos para alejar el apocalipsis – Reseña de “Apocalipsur”
¿Quién carajos es Pedro Manrique Figueroa? – Reseña de “Un tigre de papel”
“El cine para mí es un bello deber”: Carlos Reygadas
“Quisiera poder explorar otros géneros”: Andi Báiz
“Hay gente que emprende travesías muy largas sólo para encontrar silencio”: Ciro Guerra
Palabras de apertura Festicine Mompox 2009

CRÍTICA

Según el poeta Miguel Iriarte, “el libro es un ardiente testimonio de alguien inscrito en su tiempo con la intención de marcar la memoria de sus días con el humor (que transita casi siempre desde distintas estaciones del gris al negro), la agudeza, la sorna, la crítica, la visión zurda de las cosas, la polémica y una sensible adhesión a la belleza, todo ello casi siempre interpretado en un tono muy confesional, referido a todo aquello que interpela y se mueve delante y adentro del poeta. Cierra el libro una página en rojo de franca valentía autocrítica en la que el autor registra algunas opiniones de los lectores de su blog desde donde le llueven improperios muy diversos y que le dan al libro, claro está, una incuestionable noción de coherencia, si se tiene en cuenta el espíritu que anima el libro y la procedencia original de sus textos”.

El periodista Hollman Morris considera que LA VOZ DESCONOCIDA “representa una esperanza en el panorama del periodismo y la literatura colombiana, porque hay una generación que se está atreviendo a decir lo que otras no fueron capaces. Celebro su independencia, su irreverencia y su valentía de publicarlo sin el permiso de los de siempre. Enhorabuena”.

octubre 12, 2010

Oda al Cobre - Pablo Neruda


El cobre ahí dormido. Son los cerros del Norte desolado. Desde arriba las cumbres del cobre, cicatrices hurañas, mantos verdes, cúpulas carcomidas por el ímpetu  abrasador del tiempo, cerca de nosotros la mina: la mina es sólo el hombre, no sale de la tierra el mineral,  sale del pecho humano, allí se toca el bosque muerto, las arterias del volcán detenido, se averigua la veta, se perfora y estalla la dinamita, la roca se derrama, se purifica: va naciendo el cobre. Antes nadie sabrá diferenciarlo de la piedra materna. Ahora es hombre, parte del hombre, pétalo pesado de su gloria. Ahora ya no es verde, es rojo, se ha convertido en sangre, en sangre dura, en corazón terrible.

Veo caer los montes, abrirse el territorio en iracundas cavidades pardas, el desierto, las casas  transitorias.  El mineral a fuego y golpe y mano se convirtió en lingotes militares, en batallones de mercaderías. Se fueron los navíos. A donde llegue el cobre, utensilio o alambre, nadie que lo toque verá las escarpadas soledades de Chile, o las pequeñas casas a la orilla; del desierto, o los picapedreros orgullosos, mi pueblo, los mineros que bajan a la mina. Yo sufro. Yo conozco. Sucede que de tanta dureza, de las excavaciones, herida y explosión, sudor y sangre, cuando el hombre, mi pueblo, Chile, dominó la materia, apartó de la piedra el mineral yacente, éste se fue a Chicago de paseo, el cobre se convirtió en cadenas, en maquinaria tétrica del crimen, después de tantas luchas para que mi patria lo pariera, después de su glorioso, virginal nacimiento, lo hicieron ayudante de la muerte, lo endurecieron y lo designaron asesino. Pregunto a la empinada cordillera, al desértico litoral sacudido por la espuma del desencadenado mar de Chile: ¿para eso el cobre nuestro dormía en el útero verde de la piedra? ¿Nació para la muerte? Al hombre mío, a mi hermano de la cumbre erizada, le pregunto: ¿para eso le diste nacimiento entre dolores? ¿Para que fuera ciclón amenazante tempestuosa desgracia? ¿Para que demoliera las vidas de los pobres, de otros pobres, de tu propia familia que tal vez no conoces y que está derramada en todo el mundo?

Es hora de dar el mineral  a los tractores, a la fecundidad de la tierra futura, a la paz del sonido, a la herramienta, a la máquina clara  y a la vida.  Es hora de dar la huraña mano abierta del cobre a todo ser humano. Por eso, cobre, serás nuestro, ¡no seguirán jugando  contigo a los dados los tahúres de la carnicería! De los cerros abruptos, de la altura verde, saldrá el cobre de Chile, la cosecha más dura de mi pueblo, la corola incendiada, irradiando la vida y no la muerte, propagando la espiga y no la sangre, dando a todos los pueblos nuestro amor desenterrado, nuestra montaña verde que al contacto de la vida y el viento se transforma en corazón sangrante, en piedra roja.

(A propósito del afortunado rescate de los 33 mineros)