julio 04, 2009

Michael, un thriller de primera comunión



La primera borrachera que me pegué fue tomando Pepsi. Tenía nueve años y celebrábamos la primera comunión de Gustavo Palacio en su casa de San Marcos. Un disco fue la sensación de la fiesta: Thriller de Michael Jackson. Recuerdo que lo rayamos el día del estreno, de tanto hacerlo sonar.

Es el primer recuerdo que tengo de ese gran artista que nos embrujó desde el principio con su música, su forma de cantar y – sobre todo – de bailar. De chicos, todos queríamos bailar como él, cantar como él, gritar como él, ser como él. No había otro modelo a seguir. La aventura pop de nuestras vidas había comenzado.

Era la época de los acetatos, del maestro aguja y los hermanos parlantes. Cursábamos cuarto de primaria en la Escuela de Nuestra Señora de Lourdes y todos estábamos enamorados de María Angélica, la hermana de Gustavo. Mi mejor amigo de esa época, Carlos Javier Gómez Gómez, era mi principal rival. En el amor y en la pista, también. En esa fiesta memorable ambos usábamos la misma pinta: zapatos negros de charol, pantalón negro, camisa blanca. Rematada con un pañuelo blanco para ofrecerle a Mayi cuando sudara.

Cuando recuerdo mi infancia, a menudo la relaciono con esa fiesta. Bailamos “Thriller” durante horas enteras. Sudábamos, jadeábamos, nos tirábamos al piso. Éramos de la próxima generación, sin duda. Y Michael nuestro ídolo.

Justo ese año estábamos estrenando la luz eléctrica durante todo el día, regalo que nos había traído el Niño Dios en la Navidad de 1983. Así que ya veíamos los programas de la época por la tele a color. Ya no nos tocaba ir donde don Lucho Jatib, en la esquina, para que nos dejara ver su pequeña tele en blanco y negro conectada a la batería de su camión.

Eran los años en que la luz tenía otros colores y el aire otros sabores. Aún no hacíamos parte de esos seres extraños llamados “los grandes”. Ni hablábamos de esa cosa aburridora llamada “la política”. En conclusión, vivíamos en la eterna irresponsabilidad de la infancia. De esa tarde ha salido Michael, hace una semana, para decirnos adiós.

Antes se había ido Carlos Javier, claro. A quien una enfermedad de la sangre se lo llevó en julio de 1989 a los 14. Luego nuestro amigo Michel Abdala, quien murió a los 15, al despertar de 1990. A menudo sueño con ellos. Que aparecen una noche cualquiera en “el poli” - sitio de reunión de nuestra generación - y se ríen de lo viejos que estamos. Se burlan de nosotros por habernos hecho “grandes”, por hablar de esa cosa tan aburridora que sigue siendo la “política”. O sueño que vamos por una carretera, todos en bicicleta como solíamos ir, ellos se caen al asfalto y nosotros seguimos pedaleando, con tristeza, mirando hacia atrás.

Ahora Michael hace parte de ellos. Se ha ido con ellos. El niño de Indiana que se negó a crecer. El negro que se volvió blanco. El excéntrico. El que siempre huía en sus videos, el animal sensible, el genio, el inspirado, el conmovido.


El monstruo que baila en el más temible y divertido video de nuestra infancia.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermosa reseña en su blogs Sr.Ensuncho, gracias por enmarcar el recuerdo de ese icono de nuestra primera juventud , todos los simples mortales entre lo bueno y lo malo tenemos ese destello de genialidad que nos hace inolvidables para quienes nos conocen, tuve la fortuna de conocer el de Michael y ahora el suyo , gracias por compartir sus recuerdos , senti una especie de dejavu aunque para entonces yo estaba más grandecita. Le dejo mis saludos !!!

Maritza Mercedes Padrón Ávila (Desde Venezuela)

Juan Ensuncho Bárcena dijo...

Muchas Gracias, Maritza, por tus palabras.

LAURA dijo...

Sentidas y conmovedoras palabras... Llenas de ternura por la evocación de gratos recuerdos y, a su vez melancólicas por aquellos que ya faltan... Nuestra "amistad" empezó viendo en la CNN el homenaje a nuestro querido Michael... Que bueno que nos encontráramos... Que gran descubrimiento Juan Ensuncho... Cómo me alegro de haberte conocido...
Un abrazo desde España... Espero pronto poder verte por aqui, quién sabe, no?

Anónimo dijo...

wow..usaste el termino MONSTRUO..El album thriller fue el unico album que realmente valia la pena. Sigo prefiriendo a ELVIS..un verdadero icono de las juventudes, ademas de cantar, actuar y servir en las fuerzas armadas, le gustaban las MUJERES. Elvis sera una verdadera leyenda. Y el termino que usaste con respecto a tu idolo michael (MONSTRUO) wow..no se defendio como debio hacerlo cuando lo acusaban de pervertido con menores.

Anónimo dijo...

oye precioso, gracias por publicar mi comentario..me sigues gustando con tu camisa blanca.

jhon miller dijo...

Juan, con lagrimas recuerdo esos tiempos de carlos y el "chinochinviao", tiempos o benditos tiempos que no regresaran jamas, solo los buenos recuerdos de nuestra infancia, un abrazo juan y millones de gracias por recordar a mi hermano,..
JHON GOMEZ GOMEZ