julio 09, 2008

“Me niego a creer que haya un 84 por ciento de colombianos tan imbéciles como para ser uribistas”: Antonio Caballero



En Colombia, Antonio Caballero es uno de los críticos más rotundos de todos los gobiernos. El de Uribe no ha sido la excepción. Tiene una manera pausada de hablar, pero contundente y firme. Un altísimo sentido del humor que le hace decir cosas muy serias de manera muy divertida.

¿Hace cuánto está de regreso en Colombia?

Yo llevo casi tres años del todo aquí. Pero en los últimos 10 o 12 años yo he pasado la mitad del año aquí.

¿Cómo ha sentido el país?

Como venía tanto tiempo, porque me pasaba la mitad del año acá, realmente no noto la diferencia para mí mismo, salvo el hecho de que vivo en mi casa y no en la casa de mi hermana. Pero eso es un asunto personal. Pero el país sigue en bajada, como venía.

¿Nos esperan cosas peores?

No sé, yo espero que no, es decir, que no porque es posible que está tercera elección de Uribe sirva como una especie de latigazo para despertar a la gente y se de cuenta de lo que está sucediendo. Pero tal como se ven las cosas vamos para una tercera elección de Uribe, con problemas centrales idénticos: la inequidad general del país, sobretodo agravada por dos fenómenos contra los cuales Uribe pretende luchar, que son el narcotráfico y la guerrilla, únicamente desde el punto de vista militar. Para mí la guerra militar agrava los problemas en vez de solucionarlos.

¿Por qué dice que el gobierno pretende combatir el narcotráfico?

Porque pretende sin conseguirlo, yo no he visto ningún resultado. Es decir, decenas de extraditados, miles de toneladas de drogas… el negocio sigue porque sigue estando prohibido... eso es simplemente lo que hace es agravar los resultados y los efectos que tienen. La lucha contra el narcotráfico agrava los efectos que del narcotráfico, la lucha contra la droga agrava los efectos de las drogas.

¿Y ante esta opción que se ha planteado últimamente de convocar una coalición para hacerle una competencia de peso a Uribe para las próximas elecciones, qué piensa usted?

Aquí solemos pensar únicamente en términos de las próximas elecciones, me parece que una de las cosas que tenía el Polo Democrático o para las cuales se hizo el Polo Democrático, esa alianza de distintos frentes, era para crear una cosa con vocación de durar y no simplemente para plantear – como se ha hecho tantas veces en la historia de la izquierda colombiana – una candidatura de consenso. De eso ha habido diez. Eso no tiene sentido, no se van a ganar las elecciones así. En mi opinión, para lo que sirve el Polo es para que se cree un POLO, efectivamente, de atracción política con vocación de poder, no de ganar unas elecciones, con cualquier candidato que sea, con cualquier coalición que sea, con los sectores más disparejos, no me parece. A mi me parece que para un partido como el Polo es mucho más importante durar que tener un triunfo electoral en cabeza de otro.

¿A qué está dedicado últimamente, aparte de su columna en semana?

Pues a no mucho. Escribo otras cosas, pero no estoy escribiendo nada serio.

¿Ha pensado volver a la Literatura?

Sí, pero eso no es fácil, porque en mi opinión hay que tener algo qué decir y de momento no se me ocurre nada qué decir desde el punto de vista literario, sería fabricar un libro y eso no tiene sentido.

¿Ya está dicho en su novela “Sin remedio”?

Sí, ya está dicho.

¿SIN REMEDIO está próximo de ser llevada al cine?

Varias veces me han propuesto eso, incluso se llegó a hacer un guión, pero eso nunca en nada. No me parece fácil, porque es demasiado largo. Es como cuando hicieron “Los Diez Mandamientos”, tocaría hacer una serie.

Usted escribió en la revista Semana un articulo bastante contundente contra Uribe y al final termina diciendo que intuye que las encuestas están compradas.

Si pero eso no es ni mucho menos una acusación simplemente que me niego a creer que haya un 84 por ciento de colombianos tan imbéciles como para se uribistas, me parece más sencillo comprar las encuestas. Pero en realidad lo que quiero decir es que esas encuestas son chimbas, eso siempre lo he pensado.

¿Por que piensa que son chimbas?

Porque son encuestas hechas en cuatro grandes ciudades, en estrato 5 y 6, con los que tienen teléfono fijo. Supongo que son chimbas, no son falsificadas, sino que no corresponden a la realidad del país si no a un estrato muy definido del país: los estratos altos. Que efectivamente son uribistas.

¿Cree que hay sesgos en el diseño de la encuesta?

Yo creo que sí. No puede ser que la gente que esta cada día mas jodida, tanto en las ciudades como en el campo, los 4 millones de desplazados no creo que ni un solo desplazados ha sido consultado en esas encuestas. Porque si los desplazados son uribistas, si esto es para que no haya esperanzas.

¿Usted cree que esta alta favorabilidad de Uribe es engañosa?

Yo creo que sí. Yo lo que creo es que son encuestas hechas en los sectores de arriba de la población, que son los que han sido favorecidos por los gobiernos de Uribe. No creo que la gente sea tan imbécil como para considerar como buenos unos gobiernos que los han empobrecido, que les han quitado derechos laborales, que les han quitado seguridad también, porque la seguridad democrática es una seguridad para dueños de fincas, no es una seguridad para peones de finca que están siendo expulsados. Son más numerosos los peones que los dueños.

¿Confiaría usted en una encuesta hecha por otro encuestador?

No, no. Yo no confío en las encuestas en general. Ni en Colombia ni en el resto del mundo.

¿Por qué no confía en las encuestas?

Porque me parece una extrapolación aritmética indigna de confianza. Es decir, las encuestas mostraban, por ejemplo – para darle un caso reciente y cercano – la popularidad de Fujimori era del 85% también o algo parecido a la de Uribe y Fujimori no resistió unos cuantos meses de escándalo en su tercera presidencia… fue arrasado por la impopularidad absoluta. La opinión de la gente encuestada es cambiante, es engañosa, es voluble. Me parece además un absurdo que los dirigentes de un país, sea este país o cualquier otro se guíe por las encuestas. Eso es exactamente contrario a la política, la política consiste en proponer caminos y no en seguir los caminos que indica la muchedumbre.

¿Las encuestas no le merecen ningún respeto, no considera que es una manera de medir la opinión?

No. Sinceramente. Por ejemplo, yo rara vez leo los análisis de encuestas que se hacen. Digamos, en estos momentos en los Estados Unidos están haciendo encuestas sobre las presidenciales. Y resulta que Obama va adelante entre los jóvenes con educación superior a sexto grado, pero con la condición de que no sean de tales y tales estados… y que sean entre negros y medio mestizos, pero no si son blancos o de origen hispano… eso no tiene sentido. Es decir, un sistema trigonométrico dificilísimo de interpretar.

¿Usar las encuestas como propaganda – como algunos analistas dicen que este gobierno lo está haciendo – le parece poco serio?

Claro, pero es que toda la propaganda es poco seria. Todo lo que se usa como propaganda es poco serio. A mi me parece poco serio que el Polo Democrático haya decidido ponerse camisetas amarillas.

¿Por qué le parece poco serio?

Porque eso de inventar los colores para ser reconocidos desde lejos, me parece que es una cosa dictada por asesores publicitarios.

¿No le parece seria la publicidad, tampoco?

No. Aunque sé que es útil, es eficaz, sé que convence a la gente de cosas que son mentiras. Yo creo que la publicidad es en realidad el único arte que se ha perfeccionado en el siglo XX. Naturalmente que eso existe desde hace muchos siglos, ¿no? Pero perfeccionado, llevado a su extremo de eficacia, creo que es lo único – en el campo artístico, no en el campo científico o tecnológico – que hemos inventado en este siglo.

Borges decía que la Democracia es un abuso de la estadística. ¿En este caso es aplicable?

Sí, claro. La publicidad es más bien un abuso de la credibilidad, no de la estadística, pero también.

Borges hablaba de la Democracia…

Sí. Estoy bastante de acuerdo con Borges en eso.

¿Qué camino hay para un gobernante de escuchar la opinión del pueblo en una vía distinta a la de las encuestas?

Yo creo que la opinión del pueblo… digámoslo así, aunque la palabra “pueblo” es un abuso de la estadística uno la conoce hablando con mucha gente, no haciendo unas encuestas en que yo hago unas preguntas y responden sí o no. Me parce que se sabe mucho más lo que piensa la gente hablando con un dirigente sindical, con un líder agrario, con una de las señoras que organizan defensa civil en los barrios y también naturalmente con un banquero o con un agricultor agroindustrial, que con una lista de preguntas. Eso me parece tonto.