junio 18, 2008

Fuckball


Jorge Luis Borges dijo alguna vez que la democracia era una superstición muy difundida, un abuso de la estadística. Se refería el escritor argentino a la forma de gobierno más extendida del mundo occidental. Parafraseando a Borges, para mí, el fútbol es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística.

Es decir, fútbol y democracia compiten por las mentes de la gente de occidente y por buena parte de toda la humanidad. De la misma manera como la gente asiste esperanzada a los estadios, acude ingenua a las urnas.

Para el escritor portugués José Saramago, la democracia tiene algo de cándido: realmente el pueblo cree que decide su destino en las jornadas electorales, pero en realidad el destino de los pueblos se deciden en instancias poco democráticas como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial.

Para mi la FIFA es al fútbol lo que el FMI es a la democracia.

1 comentario:

Inés dijo...

una cosa es el fútbol, otra, la democracia. Y si porque se parecen, que no son lo mismo, me las ponen a las dos en una bandeja, prefiero ver una pelota rodando a cabezas andando por ahí con los cuerpos también por ahí pero separados y llenos de gusanitos blancos.
Mientras tanto, pobres hinchas...