febrero 20, 2006

"La Danza es una metáfora del Amor": A. Restrepo


Por Juan Ensuncho Bárcena

Es difícil escribir sobre los amigos. Sobre todo si esos amigos resultan entrañables y valiosos para una inmensa minoría, para citar el lema de la extinta HJCK. A pesar de ello, creo que hay ciertos quereres – no deberes – que no se pueden pasar por alto. Retos a los que es bueno enfrentarse, so pena de salir mal librado.

El Personaje

Álvaro Restrepo nació en Medellín en 1957. Pasó parte importante de su infancia entre Cartagena y Bogotá. Estudió Filosofía y Letras y Teatro antes de dedicarse a la Danza. En 1981 recibió una beca del gobierno colombiano para estudiar en Nueva York con Jennifer Muller, Martha Graham, Merce Cunningham y Cho Kyoo-Hyun, entre otros. En esa ciudad trabajó con los coreógrafos Remy Charlip, Cho Kyoo-Hyun y Tammar Rogoff. En 1986 fundó su propia compañía, Athanor Danza y estrena en el “Teatro La Mama” de la ciudad de Nueva York, su primera creación Desde la Huerta de los Mudos, homenaje a Federico García Lorca en el cincuentenario de su asesinato.

A partir de ese momento se inicia su carrera internacional como coreógrafo e intérprete de sus propias creaciones. Entre sus obras más destacadas cabe mencionar: Rebis (1987), Sol Níger (1989), Yo, Arbor Gonzalo (1991), Raveliana (1992), La enfermedad del ángel (1993), Ordalía (1994), El país de los ciegos (1996), Pequeño Réquiem (2000), La Noche de la hormiga – Tetralogía (2001). Su obra se caracteriza por una preocupación constante por la atmósfera ritual y el carácter sagrado del hecho escénico.

En 1992 fue nombrado subdirector del Instituto Colombiano de Cultura y en 1993 director de la Academia Superior de Artes de Bogotá (ASAB), en la que creó la primera escuela de danza contemporánea a nivel superior. Desde 1995 vive y trabaja en Cartagena de Indias, donde fundó en 1997 EL COLEGIO DEL CUERPO, con la bailarina, coreógrafa y pedagoga Marie France Delieuvin. En el año 2004 fue nombrado Director Artístico del Festival Laokoon del Teatro Kampnagel de la ciudad de Hamburgo (Alemania) para las ediciones 2005 y 2006 del evento.

Ha recibido, entre otros, los siguientes premios y distinciones: Gran Premio Pegasus Mobil Oil: Hamburgo (1992), Medalla al Mérito Cultural, Colcultura (1993), Medalla Festival Internacional de Cali (2002), Postulación para el premio Educación para la Paz de la UNESCO, por parte del Ministerio de Educación Nacional en representación de Colombia por su proyecto pedagógico de EL COLEGIO DEL CUERPO (2003), I Edición Premio Nacional a Organizaciones Culturales de Excelencia otorgado por el Ministerio de Cultura a EL COLEGIO DEL CUERPO (2003).

La escena

La conversación transcurre en la oficina de la dirección de EL COLEGIO DEL CUERPO en una casa colonial del barrio de Getsemaní, en Cartagena de Indias. La casa, a pesar de estar hermosamente restaurada, es estrecha para los deseos de vuelo de este grupo de artistas congregados en torno a la Danza.

El maestro Restrepo viste de camiseta y pantalón negros, lleva a cuestas una mochila arhuaca, está sentado frente a su computador portátil, luce unas gafas para mejorar la visión. De cuerpo bien formado, de movimientos seguros, pero delicados, sus palabras están cargadas de sabiduría y ternura. Un par de entradas en la frente dan cuenta del paso de los años, algo con lo que el maestro no pelea, pues sabe que “cada edad tiene su ritmo, tiene su danza”.

La entrevista

A continuación el lector se sumergirá en una entrevista realizada con motivo de la filmación del documental “El Otro es el Reflejo”, en septiembre de 2004. En él, la conversación fluida entre periodista y personaje, a menudo recuerda el diálogo entre discípulo y maestro.

Comencemos con una pregunta bastante obvia, ¿qué es para usted El Colegio del Cuerpo?

Para mi se ha constituido, nada mas ni nada menos, que en mi proyecto de vida realmente. Porque lo que comenzó siendo el deseo de hacer una contribución al desarrollo de la danza contemporánea en Colombia, a la pedagogía, a la creación de un movimiento y una dinámica de profesionalización para la danza en nuestro país, se ha ido convirtiendo cada vez más en algo que yo no dudaría en calificar como mi obra de arte más importante. Porque yo siento que en cada uno de estos muchachos, sobretodo los muchachos del grupo piloto - que son ya la cosecha de estos años - esté encarnado el sueño de lo que quisimos hacer desde un inicio, aunque nunca nos imaginamos el impacto tan profundo que esto iba a tener en sus vidas y nosotros aspiramos que en la educación en Colombia también. Porque aquí estamos haciendo un proyecto que pretende revolucionar de alguna manera esta problemática tan complicada que es el tema de las vocaciones, de la obligación primera y última de la educación. Esta es ayudar al ser a descubrir esa misión para la que vino a este mundo, que descubra esa pasión y que descubra ese placer por la disciplina y que se sumerja gozosamente en esa aventura del conocimiento y del descubrimiento, del reto cotidiano del conocimiento.

¿Qué es el cuerpo?

Qué es el cuerpo... Antes me gustaba repetir la famosa frase de William Blake que me enseñó Raúl Gómez Jattin: “El cuerpo es la parte visible del alma”. Cada vez creo más en esta visión, pero al mismo tiempo pienso que el cuerpo sí es, efectivamente, esa expresión visible de nuestros sentimientos, de nuestras ideas, de nuestro intelecto. Alguna vez escribí también en alguno de los artículos que “Tan espiritual es mi sangre como física es mi tristeza” y yo creo que es esa escisión a la que nos han sometido la educación, la religión, la que nos ha hecho percibir el cuerpo como algo transitorio, perecedero, deleznable, reprimible, castigable. Yo creo que el cuerpo es nada más ni nada menos que nuestro hábitat en esta vida. Somos nuestro cuerpo y es nada mas ni nada menos que la única real pertenencia que tenemos, porque además le pertenecemos a él, somos una unidad indisoluble.

Esa identidad es algo que la educación tradicional no nos permite percibir, porque por un lado nos educan el alma, por otro lado la cabeza, el intelecto y por otro nos dan educación física. Y no se dan cuenta que a través de la educación del cuerpo podemos educar el alma. A través del cuerpo también podemos experimentar nuestra mente, podemos aprender geometría, podemos aprender física, podemos aprender biología podemos aprender ética, podemos aprender tantas cosas a través de esa experiencia cotidiana de nuestro cuerpo. Y creo que el cuerpo se ha dejado en manos de los educadores físicos, la educación del cuerpo como si fueras una máquina, como si esa dimensión física no estuviera ligada a todas lo demás.

¿Esa escisión entre cuerpo y espíritu no existe para usted?

Yo lo veo como un continuo. Por eso veo que también cuando morimos continuamos y simplemente nos transformamos. Por eso yo, cuando pienso en la muerte del cuerpo, en el fin del cuerpo, pienso no en el fin como final, sino como finalidad.

¿Cuál es la finalidad del cuerpo?, ¿cuál es esa condición de río que es nuestro cuerpo? Nuestro cuerpo es como un río en donde simplemente de allí pasamos a otro estado. Entonces yo no veo posible separarlo, no veo posible separar la dimensión física - orgánica - de la dimensión espiritual. Yo creo que las enfermedades son del alma, son tan del alma como lo son del cuerpo. Creo que muchas veces los médicos tratan las enfermedades como si fueran mecánicos, como si uno llevara el carro al mecánico: “me duele aquí, cámbieme este repuesto, póngale un poco de aceite aquí, apriétele esta tuerca”. Resulta que es ese complejo precisamente de relaciones psicológicas, emocionales, espirituales, políticas, sociales, cósmicas, de todo orden… son las que nos determinan. Y creo que el tema de la educación del cuerpo es mucho más complejo de lo que hemos pensado.

¿La danza es el lenguaje natural del cuerpo?

La danza es uno de los lenguajes, es un lenguaje más de los muchos que el cuerpo puede hablar. Yo creo que es un lenguaje privilegiado de conocimiento.

Por aquí me llegó el otro día un artículo de un maestro, ex maestro en la escuela de Marta Graham, que bailó muchos años con ella y su compañía. Me lo encontré de casualidad en Nueva York hace dos meses en la calle. Tiene ochenta años pero iba en la bicicleta con una silueta extraordinaria, con su casco, yo lo vi en un semáforo y dije “mierda, Stewart Hodes”, entonces lo abordé y estuvimos hablando, me preguntó qué estaba haciendo y le conté el berenjenal en el que andaba metido. Y se conmovió mucho, porque lo poco que le pude contar en ese momento sobre el impacto, las dimensiones, la relaciones entre lo social y lo artístico, entre el rol del artista y la sociedad. Y él me ha mandado este artículo que todavía no he terminado de leer: “Danza y esencia, reflexiones sobre la educación y la ética”. Tratando de explicar qué puede la danza aportarle a la educación. Y yo creo que en un país como el nuestro, donde todos bailamos…

(menos el presidente…)

Menos el presidente, claro… un país donde el baile hace parte de la vida cotidiana, donde viejos, jóvenes, hombres, mujeres, flacos, gordos, todo el mundo baila. Porque realmente, es parte de nuestra vida, aquí todo el mundo baila bien. Paradójicamente, o tal vez por eso mismo, la danza como profesión no se ha desarrollado al punto que debiera haberse desarrollado. Uno diría, “hombre, con ese talento que todo el mundo tiene esto era para que fuera una potencia mundial en danza”. Precisamente porque la danza no es una cosa del otro mundo sino que todo mundo la practica, pues no se ha desarrollado un movimiento tan sólido como en otras partes. Yo creo que por ejemplo, los alemanes a quienes les cuesta tanto trabajo bailar y coordinar un pie al lado del otro, han desarrollado un movimiento de danza tan impresionante porque se han tenido que entregar con cuerpo y alma para despertar su cuerpo, para revelarlo, para descubrirlo, para darle esa dimensión. Entonces es muy curioso, no tenemos un movimiento muy sólido en el país, porque aquí todo el mundo baila, entonces no hay que trabajar para eso. Es algo muy extraño, y aún más en la costa.

Por eso, cuando estábamos comenzando aquí la gente nos desanimaba, nos decían que no lo íbamos a lograr porque acá la gente es muy floja, le gusta solamente la rumba, la champeta, el vallenato... Cuando (en estos años) hemos sido testigos de la pasión, la entrega y el fervor con que éstos jóvenes han asumido cotidianamente su oficio, se da uno cuenta que esos son estereotipos y clichés.

Pero hablaba yo que la danza le aporta una cantidad de cosas a la educación tradicional. La danza en esta dimensión espiritual, no solamente la reproducción de unas formas folclóricas, sino también la danza investigativa, la danza experimental, la danza como concepto, como filosofía. Por ejemplo, a los hombres los vuelve mas sensibles, no afeminados - también ese es otro prejuicio que aquí hemos destruido completamente -, nos hemos dado cuenta que tenemos mas hombres que mujeres en el proyecto, esta es una de las pocas compañías del mundo en donde hay mas hombres que mujeres. La danza vuelve a los hombres más sensibles, más delicados, más respetuosos, menos violentos, y yo creo que si algo necesitamos en este país son seres más delicados, menos violentos, más respetuosos. Y a las mujeres también les da una gran seguridad, les exige una gran presencia, disponibilidad física, destreza y arrojo. Aquí empezamos con las niñas hasta desde como dan la mano, porque ahí se empieza a mostrar todo, las niñas por lo general dan la mano como si fuera una especie de trapito mojado, entonces, no, aquí hay que dar la mano como una persona.

Aquí por lo menos, en este artículo (señala un grupo de hojas en la mesa) Stewart hace un paralelo interesante entre la danza y el deporte. Claro que tampoco se trata de hacer una oposición danza vs. deporte. Yo creo que el deporte es tan válido como al danza pero todo depende de cómo se enseñe. Pero tal vez de la manera tradicional como se enseña. “el deporte ofrece ejercicio, desafío, sociabilidad, recreación, carrera, terapia, autodescubrimiento y autotrascendencia. La danza sirve a estos fines y también florece en el vasto universo del arte.” Además de todo eso, aporta eso. Dice el maestro Hodes: “En los deportes, la competencia es primaria y abierta, en la danza es secundaria y sublimada. No es el fin primario, la competencia. En los deportes tienden a separar a las personas por géneros, la danza tiende a reunirlos. La danza estimula la mezcla de edades y de capacidades físicas, es mas fácil de extender a los minusválidos, a las persona mayores y a los enfermos. Los deportes tienden a recompensar y a maximizar el logro, la danza a recompensar y maximizar la participación. Y por último, muchos deportes son un metáfora de la guerra, la danza, una metáfora del amor.” Esto es algo muy pertinente y muy lúcido además, entonces cuando le preguntan a uno, “¿por qué un proyecto de danza?”, bueno, pues... hay muchas razones.

Sé que está escribiendo un perfil de cada bailarín de EL COLEGIO y ha titulado el documento “Diamantes Humanos”, defíname ese concepto…

Surge de algo que alguna vez dijo Marie France (la codirectora) porque los diamantes vienen de las minas. Y decía: “estos chicos, estos jóvenes colombianos nuestros, pueden ser o minas de diamantes u otro tipo de minas”, si no les damos la oportunidad, efectivamente se convierten en otro tipo de minas... Es algo que ya se ha vuelto como un leit motiv o un estribillo, un eslogan casi del Colegio del Cuerpo. Nosotros creemos que en este país no se trata tanto de repartir la riqueza material sino sobretodo de repartir las oportunidades.

Yo creo que de eso se trata El Colegio del Cuerpo. De repente les hemos ofrecido a jóvenes que provienen de los sectores populares de Cartagena, tradicionalmente desheredados, marginados, una sociedad tan fracturada, tan racista, tan clasista…, de repente, a esos jóvenes que demostraron ser tan interesantes cuando comenzaron y al mismo tiempo que demostraron su interés. Porque lo interesante de estos jóvenes es que nosotros no los seleccionamos por su talento y sus capacidades físicas únicamente, sino sobretodo por su compromiso, su entrega y su interés. De hecho muchos de ellos no tienen condiciones “ideales” para la danza, sino que han logrado todo a punta de trabajo.

La primera vez que García Márquez vino a hablar con ellos se los dijo claramente. Una niña le dijo, “¿por qué viniste a vernos, que te interesó de nosotros?” y Gabo les dijo: “me interesa la fusión entre la pasión y el talento, porque hay gente que tiene talento y otros que tienen voluntad, pero cuando las dos se juntan, nada ni nadie lo puede detener a uno en este mundo”. Yo creo que precisamente “Vivir para Contarla” es un manual de cómo asumir esa vocación revelada en contra de todos los pronósticos y todas las presiones. Entonces yo creo que el trabajo de un maestro, de una escuela o de un proyecto educativo tiene que ser precisamente eso: un trabajo de escultura, de ir revelando, cada día más ese diamante que aparentemente es un pedazo de carbón. Y de donde va poco a poco saliendo las vetas, las aristas de unos seres que pueden ser realmente unos líderes y unos puntos de referencia muy importantes para los demás.

¿Qué le han enseñado sus bailarines?

Yo creo que me nutro enormemente, con Marie France hablamos de eso constantemente, cómo estos muchachos nos han enseñando, nos han replanteado una cantidad de conceptos, de cosas que creíamos ya muy estructuradas dentro de nosotros y nos han revolucionado nuestras metodologías, nuestras convicciones, nuestras concepciones de muchas cosas. Yo siempre he dicho que cuando yo me vine para Cartagena sabía que venia a un terreno abonado, sabía que iba a encontrar talento, pero no pensé que iba a encontrar tanto… realmente nuestras expectativas se han desbordado con creces. Marie France Delieuvin, que trabaja en Francia, con jóvenes del mundo entero, que vienen de países en muchos casos ricos, que han tenido todas las oportunidades, que se han educado desde la infancia, que han comido bien en todo sentido, me dice que la rapidez, de lo que hemos logrado aquí,-no solo la rapidez sino la profundidad del trabajo que aquí se ha hecho, no se compara con lo que se hace en los otros países.

Hace poco, Nelson Fernández quien trabaja en Londres con el British Council, y que vio nuestro trabajo en Londres, dijo: “ya quisieran muchas escuelas en Inglaterra tener el nivel técnico e interpretativo que tienen estos jóvenes de Cartagena". Si eso se percibe en movimientos de danza tan sólidos como los británicos y europeos…, yo creo que hemos aprendido muchísimo, sobretodo... son tantas cosas... no sabría decirte lo que más he aprendido de ellos. Yo creo que simplemente es el arte como necesidad, para mi también el descubrimiento de la danza fue una resurrección; creo que para ellos también, el encontrar este lenguaje y el encontrar esta salida, encontrar esta profesión, este oficio, para muchos fue una tabla de salvación, para su situación familiar o social, yo no digo que económica porque todavía no están produciendo, esperemos que ojalá lleguen a producir y a lograr un estabilidad económica con su trabajo, como maestros, bailarines, interpretes, coreógrafos, técnicos, en fin tantas posibilidades.

Creo que ha sido una salida, muchos de ellos lo manifiestan abiertamente, lo que ha sido encontrar esta otra noción de riqueza y que a mi también me ha ayudado a entender que realmente necesitamos de muy poco para ser felices y que la gran mayoría de las cosas que necesitamos para ser felices ya nacemos con ellas, las tenemos en nuestro interior.

¿Cuéntenos por qué la danza fue una tabla de salvación para usted?

Porque como te decía desde que empecé mi proceso formativo, hacía cosas que no me gustaban. Nunca tuve a nadie, a excepción de mi tía abuela Maruja de León de Luna, aquí en Cartagena, quien fue tal vez la que me abrió los ojos hacia el arte, hacia la espiritualidad, hacia esa relación entre la trascendencia y el arte. Creo que para la gran mayoría de las personas, y para mí, el proceso educativo fue muy castrante, no me gustaba lo que hacía ni lo que era, no era feliz; hasta los 24 años, creo que viví muy en contravía con la vida y picando mucho, con una gran inestabilidad, una gran inconstancia. Hoy en día lo veo como una virtud, porque digo “la inconstancia fue mi método” y pude pasar por la literatura, por el teatro, por la música, por el trabajo con los niños de la calle con el padre Nicoló, por tantas cosas que en el momento que encontré la danza como que todo se juntó.

Entonces cuando yo encuentro mi cuerpo, cuando encuentro la danza, cuando encuentro que tengo un talento que nadie me había revelado, que había vivido toda mi vida arrastrando mi cuerpo y transportando mi cabeza sobre mi cuerpo de un lado a otro… nunca me imaginé que ese personaje torpe, gordito, maleta para los deportes, bruto para los estudios, indisciplinado, rebelde, inconforme, fuera a terminar ganándose la vida con su cuerpo. Entonces, cuando yo descubro esto, renazco, es una resurrección. Ahora, la dinámica de la parte pedagógica se encuentra con todo esto en el Colegio del Cuerpo.

¿Cómo es el trabajo con Marie France Delieuvin?

Con Marie France ha sido una aventura ya de diez años compartida, de intercambio y de dialogo entre dos países, entre dos artistas, entre dos personalidades. Pero sobretodo ha sido muy interesante a nivel humano, porque yo creo que Marie France ha sido una persona que nos ha aportado mucho a ese nivel, no solamente desde el punto de vista artístico, por su gran calidad humana, su rigor, su exigencia, su visión, su elegancia, su discreción. Creo que les ha aportado mucho a los muchachos, a mí, al proyecto en general. La presencia de Marie France ha sido mucho menor de lo que deseáramos, ahora con la firma del convenio que formalizamos hace unos meses[1] pues le va permitir estar 50 % de su tiempo en Colombia y 50% en Francia, lo cual para nosotros es muy interesante porque es otro componente de puente internacional de intercambio para el proyecto.

¿Usted siente que los bailarines son los hijos que no ha tenido?

Más que eso. No son hijos, porque los hijos son cosa seria, son todo el día, toda la noche, toda la vida y eso es muy complicado. Ellos son unos espíritus para mí, a quienes adoro, a quienes admiro profundamente, a quienes respeto muchísimo. Hay un concepto griego que habla del Eros pedagógico, que tiene que ver con ese amor que tiene que sentir el maestro por su alumno y el alumno por su maestro, un amor que no tiene que ver nada con lo carnal ni con el deseo, sino con esa afinidad, esa compenetración, ese deseo de emulación, de identificación profunda entre el maestro y el alumno. Cuando me decías ¿qué has aprendido de ellos? yo creo que ese es el intercambio más maravilloso entre los viejos y los nuevos, es precisamente ese intercambio de energías… lo que yo te aporto en sabiduría, en experiencia, en horas de vuelo, tú me lo devuelves en belleza, en deseos, en sueños, en esperanza, en vida. Por eso ese intercambio es tan importante entre las generaciones.

Lo que me interesa muchísimo del concepto del Colegio del Cuerpo es que se ha recuperado aquí un poco, por esa imposibilidad de trabajar con demasiados muchachos sino de tener este trabajo día a día, el concepto de la relación del maestro, del taller, de la bottega renacentista en el sentido de unas personas que asisten diariamente al taller de un maestro o de unos maestros y reciben todo: formación humana, artística, intelectual, todo. En ese sentido esa ha sido la formación que hemos querido ofrecer. Hay muchas personas que pasan de una escuela a la otra, tienen miles de profesores, bueno, es otra forma, yo no digo que sea la única, pero yo creo que esa relación del maestro-alumno continuada, este acompañamiento a largo plazo, es algo que se ha perdido en la educación.

Así como el médico de familia, por ejemplo, ha desaparecido, uno va a esas cosas prepagadas, a que lo atienda un mecánico, le paga al mecánico que nunca en su vida ha visto, que no lo conoce a uno, que no sabe de nada de su vida, que no sabe si es feliz o infeliz, que no sabe nada de su historia, de la memoria de su cuerpo y de su ser, y resulta que ese mecánico lo tiene que curar a uno rápidamente y entre menos tiempo mejor porque uno es una ficha, un número…

Si usted pudiera definir su obra, ¿cómo lo haría?

Pues yo creo que el Colegio del Cuerpo es de alguna manera un atanor, porque el atanor es ese ámbito, ese recipiente, ese horno donde los alquimistas introducían sus experimentos y sus sueños se transformar la materia en oro, que entre otras cosas no era sino un búsqueda de la inmortalidad, de la perfección, de la trascendencia, del convertir el espíritu en oro. Era un oro mucho más simbólico que un oro físico.

Yo creo que eso ha sido el Colegio del Cuerpo, por eso veo una continuidad absolutamente orgánica, entre el atanor y el collegium. El colegio, como esa comunidad de personas revestida.... por esa misma dignidad, un centro de producción de pensamiento, un horno, donde se están transformando estos seres humanos en diamantes humanos.

[1] Hace referencia al convenio firmado con el Centro Nacional de Danza Contemporánea (CNDC de Angers, Francia) para garantizar la presencia de Marie France Delieuvin en los próximos tres años, la mitad de su tiempo en Colombia, para la puesta en marcha del nivel superior, etapa de profesionalización que se inicia ahora para los bailarines del Grupo Piloto Experimental de El Colegio del Cuerpo.

Ps. Lea una lúcida y conmovedora carta de Álvaro Restrepo a Marie France Delieuvin, publicada en la más reciente edición de la Revista Número: http://www.revistanumero.com/47/carta.htm Visite el portal de El Colegio del Cuerpo: http://www.elcolegiodelcuerpo.org/

5 comentarios:

MariangelicaFrancoFrias dijo...

Juan:
Gracias por escribir este articulo tan hermoso sobre uno de mis heroes de la vida real, una de las influencias mas positivas de mi vida e inagotable fuente de inspiracion.
Un abrazo, Maria A.

Juan Ensuncho Bárcena dijo...

Querida María Angélica:
Causa mucha satisfacción cuando alguien se conecta con lo que uno escribe. Agradezco tus palabras. Otro abrazo,
Juan

Edgar Garcés dijo...

Nojoda, juancho, tuve el inconmesurable placer de ver a Alvaro Restrepo en una presentación en Bogota en el Camarín del Carmen en el año noventaypico con su obra Rebis, y te puedo asegurar que hasta hoy no me espanto la impresion tan hijueputa que me causo su presentación....ese dia vi un alma danzando.....nota por esa, un abrazo

LUZ MARINA dijo...

LUZ MARINA BOSSA. CARTAGENA.

JUAN, EXCELENTE ENTREVISTA. AUN MAESTRO QUE VALORA EL ESPIRITU QUE MUEVE EL CUERPO Y EL CUERPO QUE MUEVE EL ESPIRITU.TAN SUBVALORADO Y PROSTITUIDO EN ESTE TIEMPO... ES INSPIRADOR SABER VER, LEER, Y DISFRUTAR DEL VERDADERO AMOR.

Juan Ensuncho Bárcena dijo...

- "Hasta hoy no me espanto la impresión tan hijueputa que me causo su presentación... ese día vi un alma danzando..."
- Édgar: Mil gracias por tus palabras, contundentes y directas.
- "EXCELENTE ENTREVISTA... A UN MAESTRO QUE VALORA EL ESPIRITU QUE MUEVE EL CUERPO Y EL CUERPO QUE MUEVE EL ESPIRITU.TAN SUBVALORADO Y PROSTITUIDO EN ESTE TIEMPO..."
- Luz Ma: Nuevamente mil gracias y felicitaciones por la vida del nuevo ser que has traido a este mundo. Bendiciones para ambos!!!