junio 17, 2005

El Escritor Desnudo

Avril X haciendo rutas argentinas


Escribir es la mejor forma de desnudarse. No hay sensación tan placentera, tan libre, tan divertida, como la que se tiene cuando se van dejando caer las palabras, una a una, como accesorios, como prendas de vestir en un striptease… hasta dejarte sin nada más que piel sobre tus órganos.

La desnudez es un asunto milenario, animal, mitológico. Intuyo que los humanos comenzamos a vestirnos demasiado tarde en la noche de los tiempos. Pobres de esos primeros que dieron el salto a la ropa. Ya sé que a todos nos toca vestirnos por razones climáticas, higiénicas o por vergüenza, pero ¿quién no prefiere la desnudez a esas extrañas fibras de algodón que cubren el cuerpo?

Por ello he decidido entrar en un club de nudistas. Y si no existe ninguno en la ciudad, fundar el primero. Mi primera incursión, la ritual, la de iniciación, será este fin de semana en una playa del Parque Tayrona, en las estribaciones de la (Madre) Sierra Nevada de Santa Marta. Como antes fue mi iniciación a las yerbas sagradas. Así que mientras usted esté devorando el periódico del domingo, matando la pereza, pasando el guayabo o soportando esa cosa tan infame que son las visitas y ”paseos” domingueros con perro incluido, yo estaré paseando mis escrotos al viento.

Pero bueno, no crea que ha sido fácil tomar esta decisión, antes tuve que convencerme que no tenía nada de perverso, ni de aberrado, ni era un delito querer mostrar mis escasos atributos al sol. Además tuve a bien encontrar cómplices.

Primero fueron un par de chicas divinas que hacen nudismo urbano en Barcelona. Ellas son Avril X y Nupy. La primera, argentina, la segunda, catalana. Y ambas son tan adorables, tan libres, tan espontáneas y hermosas que me dieron el coraje para querer hacerlo yo mismo también. Lo del nudismo de ambas empezó desde hace dos años, cuando Paula Brindisi (ahora Avril X) llegó a Barcelona luego del descalabro económico de su país. Ella, modelo, actriz y performista se encontró consigo misma en las calles de una ciudad siempre dispuesta a la libertad y al goce. Y se le encendió el bombillo. Ahora tiene una página web llamada URBANUDISMO
en la cual publica las avanzadas nudistas en Barcelona, Buenos Aires, Cataratas del Iguazú, Rutas argentinas, etc.

Antes de Avril X, la chispa se le había encendido a Spencer Tunick, famoso fotógrafo neoyorkino que se la pasa viajando por el mundo con el único objetivo de desnudar multitudes. Spencer ha logrado desnudar a cientos de miles de personas (sin desnudarse él) de los siete continentes, tal como lo muestra el magnífico documental “Naked World” de Arlene Donelly
.

A lo mejor a Avril X le sucedió igual que a Nupy, quien me contó que su “primera vez” había sido en la foto que Spencer Tunick tomó frente al Instituto de Cultura de Barcelona. Seguro que Avril estuvo allí también y luego quiso hacer lo suyo, buscó gente y empezó esa gran manifestación de la libertad que es URBANUDISMO, a la cual me uno como performista a partir de hoy mismo. Ahora que el director de la revista SOHO me ha jugado una broma pesada, haciéndome creer en la posibilidad de ir a Barcelona para escribir una crónica sobre el nudismo de estas chicas. Ahora que todo parecía indicar que el caso estaba cerrado. Ahora, de las cenizas, se levanta el ave fénix...

Y propongo a Cartagena de Indias como escenario para el próximo acontecimiento nudista global. Por varias razones: por el erotismo natural de la ciudad, porque aquí todavía hay mucha gente moji-gata, porque estamos en un país en el que un cuerpo desnudo en público casi siempre es un cadáver y, claro, por el insoportable calor de siempre... ¿Te le medirías?

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