enero 11, 2005

Turismo Cultural en Cartagena y el Caribe

Por Juan Ensuncho Bárcena

No hace falta aprobar la afirmación que el turismo puede ser tanto el mejor amigo como el peor enemigo del desarrollo. Habida cuenta del peso económico de la industria turística - la más importante del mundo, por delante de la industria del automóvil y la industria química - hay que prestar gran atención a este fenómeno con aspectos múltiples y consecuencias planetarias. Los efectos del turismo son tales, que hacen falta estrategias innovadoras para sentar las bases de unas verdaderas políticas locales, regionales e internacionales.

La UNESCO se ha propuesto acompañar a sus 190 Estados Miembros en la formulación de sus políticas, replanteando la relación entre turismo y diversidad cultural, entre turismo y diálogo intercultural, y entre turismo y desarrollo. De este modo piensa contribuir a la lucha contra la pobreza, a la defensa del medio ambiente y a un aprecio mutuo de las culturas.

La tarea en Cartagena de Indias, Patrimonio Cultural de la Humanidad y en el Caribe Colombiano no puede ser ajena a estos retos globales, sobre todo teniendo en cuenta que el verdadero potencial que tiene la ciudad en materia de Turismo Cultural sobrepasaría las expectativas del sector, si hubiera una política pública integrada con la empresa privada que fuera capaz de enfrentar el reto con la altura y carácter que se merece. Para nadie es un secreto de que la Cultura ayuda a tejer el tapiz de la sociedad, gracias a su condición de constructora de identidades y memoria. De igual manera, cuando se le toma en serio, cuando se entiende en su amplia dimensión, se convierte en un renglón considerable en la economía de las naciones.

En una ciudad como la nuestra, la Cultura debería ocupar un lugar destacado en los indicadores de la economía y el desarrollo locales. Pero la falta de un liderazgo crítico y propositivo, la falta de perspectiva y de un perfil apropiado en algunos de sus “defensores” ha impedido la consolidación de temas fundamentales en la agenda de la Ciudad. La falta de visión, altura y vocación política ha hecho permanecer casi en el ostracismo un tema que debería ser fundamental en una ciudad Distrito Turístico y Cultural.

El Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, debe ser fortalecido para que pueda hacer la gestión nacional e internacional que necesita. Sin la conciencia ni el liderazgo de los funcionarios, de los concejales y hasta del mismo Alcalde, es en vano todo esfuerzo en torno al desarrollo cultural de la ciudad. Todo el aparato distrital debe plantearse la necesidad de darle un giro al rumbo de la Cultura de la ciudad, recuperar la misión consagrada en el Acuerdo 001 de febrero de 2003, con el fin de ofrecerle a los cartageneros y cartageneras opciones de calidad de vida y desarrollo económico.

Todos sabemos que Cartagena y el Caribe tienen el potencial del mismo Gabriel García Márquez. En torno a su obra proponemos diseñar unas rutas turísticas. ¿Se imaginan los lectores “La ruta de Macondo” por el Magdalena, “La ruta de los amores contrariados” en Cartagena, “La ruta de la Cándida Eréndira” por la Guajira o “La ruta de la Mamá Grande” por La Mojana? Sin lugar a dudas hacia allá es que debemos apuntar el tema del Turismo Cultural. Tejiendo la región desde su centro. Haciendo de la Cultura nuestra oportunidad de desarrollo.

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